Opinión

Policías con pancartas

El pasado sábado, en la visita de la Familia Real a Covadonga, un grupo de policías con pancartas se hizo presente. Ya lo habían hecho en la entrega de los premios Princesa de Asturias y lo hicieron también el pasado domingo, en el mitin de Pedro Sánchez en Asturias, que comenzó con retraso por la presencia de estos policías a los que el presidente recibió durante unos minutos. Justicia Salarial Policial, JUSAPOL, es una organización constituida el pasado año que agrupa a miembros de Policía Nacional y Guardia Civil. Es una ONG sin capacidad de representación legal de sus socios porque policías y guardias civiles solo pueden ser representados como profesionales a través de sus organizaciones propias, sindicatos en la Policía y asociaciones en la Guardia Civil.

Como su nombre indica, su única demanda es la equiparación salarial con los Mossos de Cataluña, y los acontecimientos del pasado año en dicha comunidad y sus manifestaciones, numerosas como nunca se habían hecho antes, le granjearon simpatías en todos los medios de comunicación y el apoyo de partidos políticos. Las movilizaciones de Jusapol forzaron al Ministerio a negociar con sindicatos y asociaciones pero Jusapol no fue invitada a participar en la negociación. Sindicatos y asociaciones representativas aceptaron una propuesta muy a la baja sobre lo que habían comprometido —de 1.500 millones de euros en tres años a 810—, que Jusapol considera insuficiente —lo es—, además de excluir a personal en segunda actividad, jubilados, pagos por asistencia a juicios, servicios extraordinarios, en turnos o de noche. El incremento se aprobó en los PGE 2018 del PP —por presión de Cs—, y votaron en contra PSOE y Podemos —que ahora se colocan medallas—.

Los sindicatos y asociaciones alegaron para firmar a la baja que Zoido les prometió una ley que impediría subir el salario a policías autonómicas más que a las del Estado —si Zoido dijo eso y no es una mentira más de los sindicatos, Zoido es un ignorante; ahí está la sentencia de la LOAPA del 30 de julio de 1982, pacto entre UCD y PSOE, algunos de cuyos apartados declaró no aplicables el Tribunal Constitucional—. Los sindicatos y asociaciones organizaron una votación de sus afiliados para validar el acuerdo, que no pudo efectuarse porque el sistema informático se bloqueó. Extrañamente, los dirigentes de los sindicatos decidieron suscribirlo sin refrendo de sus bases y las dos organizaciones que lo sometieron a sus afiliados, ASP en Policía e IGC en Guardia Civil, se retiraron de la firma al ser ampliamente rechazado. Jusapol no piensa —tampoco los sindicatos y asociaciones—, que un guardia civil en cualquier pueblo con baja carestía de vida y una vivienda gratis en el cuartel supone mayor agravio para un policía o guardia civil que esté destinado en Cataluña o Baleares sin vivienda que el salario de un mosso.

Al no ser reconocidos por Interior como interlocutores, JUSAPOL ha creado el sindicato JUPOL en la Policía y JUCIL en la Guardia Civil, con las que concurrirán en las elecciones en ambos Cuerpos, en 219 en Policía, y en 2021 Guardia Civil. Todo apunta a un cambio de escenario y a que JUPOL obtendrá un buen resultado superando a los viejos sindicatos policiales, lastrados por años de inactividad y prácticas de dudosa moralidad, como aceptar sus máximos dirigentes, tras muchos años de liberación sindical, ascensos, medallas rojas —pensionadas—, o destinos a embajadas. Hace años se propuso a los sindicatos y a Interior un sistema de control de las cuentas de los sindicatos y de sus dirigentes y nunca hubo respuesta. Vendrá un cambio muy necesario.