Murtra tiene un plan
El pasado jueves, el presidente de Telefónica, Marc Murtra, había llamado a los accionistas, en magna asamblea, que no otra cosa es la Junta General de Accionistas de Telefónica No hay que olvidar que la corporación es y representa la primera transnacional española y la punta de lanza en la innovación tecnológica en muchos de tan decisivos aspectos.
El presidente Murtra, que pasa entre sus colegas por ser un hombre serio, con trayectoria empresarial y ejecutiva respetada, quiso anunciar a sus jefes, los accionistas, que tiene un objetivo básico: convertir a la operadora española en una de las mejores telecos de Europa (horizonte 2030) y una de las mejores del mundo cinco años más tarde, es decir, 2035. Sin objetivos claros, no hay resultados. Para ello, se empeña en subir a su carro de tecnología digital a empresas, particulares e instituciones.
No hay otra. Primero Europa. Y con Europa creando, fomentando y sustanciando tecnología digital made Europe. La actual fragmentación del mercado europeo, subraya el presidente, limita la escala, reduce la inversión en tecnología y dificultada innovación…
Así, es imposible presentar una alternativa europea a la hegemonía mundial que representan hoy por hoy Estados Unidos, por un lado, y China por otro. ¡Meridiano como el agua clara del avellano! Aquí, por tanto, y así lo entendieron los accionistas en su gran mayoría, hay una idea tan fresca como objetiva y descriptible; sin ideas no hay finalmente sustancia que llevarse al coleto.
Murtra no perdió ocasión de recordar su conocida «idea clave» explicitada cuando se hizo cargo de tan singular e histórica compañía española. Concentrarse en cuatro mercados esenciales: España, Brasil (donde Telefónica va como un tiro), Alemania y Reino Unido. Esto es, mercados cercanos, maduros, serios y con presente garantizado, pese a los inevitables vaivenes coyunturales de sus economías. Hispanoamérica, en ese sentido, queda atrás. No se puede seguir perdiendo dinero con el solo argumento de tener un idioma común, sin despreciar esto.
Habló de inteligencia artificial, de mayor inversión en la red de fibra y sobre la cobertura del 5G. A ningún accionista se le pasó por alto que el presidente venía a la Junta General con la lección aprendida, es decir, que antes ha realizado un profundo análisis de la misma. A partir de ahí, acción, acción y acción.
Resumiendo, aquí hay un plan serio, riguroso y realista. Con el corolario de ambicioso.
El columnista no puede dejar de reseñar la intervención de un admirado Isidro Fainé, el hombre para todas las estaciones. Dolió, especialmente, la inesperada y agresiva mención de un accionista respecto al 10 por ciento de los dividendos que se lleva la Fundación «la Caixa» por su participación industrial en Telefónica. Todos esos beneficios se invierten en la Obra Social de la Fundación. Mil millones cada año. Doy fe de ello. El señor Carretero, que así se llama dicho accionista interpelante, al final, no sabía dónde meterse, el pobre. Pudo ejercer su libertad y la ejerció.
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