Opinión

Lo de Vox ya es perfectamente descriptible

  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Recuerdo que durante un debate televisivo allá por los años 2012, apareció por el plató un semidesconocido y algo tímido, Santiago Abascal, que había recién saltado a la arena política en solitario, llevado en volandas por media docena de buenas cabezas (gentes con lectura y tal, léase Espinosa, Olona, Sánchez del Real, Alejo Quadras, etc.).

Exhalaba sapos y culebras contra el «marianismo» y su incapacidad para combatir a la izquierda en sus leyes más letales.

Le dije a Santiago que había una cierta contradicción en sus ambiciones, por cuanto hasta ese momento (casi cuarenta años de transición en democracia con un buen saldo en términos generales) la división del voto del centro derecha y la derecha suponía en la práctica apuntalar a la izquierda y la izquierdona.

Contestó que estaba en su derecho poner en pie un nuevo proyecto político, asunto en el que di razón de ello.

Han pasado más de tres lustros desde entonces. Hoy, Abascal y su Vox, tras sufrir múltiples peripecias internas y externas, rozan el 20 por ciento en la voluntad de los españoles, han sorteado y sufrido un sinfín de sanbenitos y, lo que es más importante, arrasan entre las jóvenes generaciones.

Frente a hechos no caben argumentos. Y esos hechos pasan por reconocer, como ha ocurrido en la práctica totalidad de los gobiernos autonómicos encabezados por el PP, que la derecha en su conjunto no tocaría poder alguno sin la aquiescencia de Vox.

Resulta muy interesante, desde el punto de vista de la lectura política, observar el cambio en la estrategia ideológica de esta formación.

Han abandonado, inteligentemente, antiguas banderas para zambullirse en el principal problema que tiene locos a los españoles. Inmigración, vivienda y orden económico. También desde la mera observación política de España resulta sumamente interesante ver cómo conducirán Abascal y las mujeres y hombres que le secundan si, finalmente, el pueblo español les abre la puerta hacia el ejercicio del poder de la mano del PP.

Por de pronto, hay un hecho incuestionable. Tanto PP como Vox recuerdan la lección del 23-J de hace tres años.

Ambos se concentran en batir al auténtico adversario/enemigo, Sánchez. Y en praxis política, como en la vida misma, lo primero es lo primero. Luego, ya hablaremos.