Intervenir la educación para intervenir las mentes
La sociedad del mañana se construye en los centros educativos de hoy. Conscientes de ello, los dirigentes de Podemos están obsesionados por inocular su credo político a los más pequeños. Saben que intervenir la educación es el medio para tratar de lavar las mentes de los más jóvenes. Hay que reconocer que son habilidosos y ladinos. Ninguna persona que crea en los principios esenciales de cualquier democracia se opondría a que todas las personas tengan los mismos derechos sin importar su condición sexual. Es un principio recogido en nuestra Constitución, pero además es algo de primero de humanidad. No obstante, tras esa noble causa se esconden las verdaderas pulsiones de Podemos: controlar e ideologizar la voluntad de las nuevas generaciones a través de los libros de texto. Son los padres los que deben elegir cómo y en qué quieren educar a sus hijos y no ningún determinado partido político.
La formación que dirige Pablo Iglesias no desarrolla una sola medida sin pensar en el rédito político. Conscientes de que cotizan a la baja en todas las encuestas, tratan de ganarse el favor de los que ellos denominan como “minorías” a través de leyes como la que han presentado este viernes en el Congreso de los Diputados. Podemos y sus marcas blancas en las principales ciudades españolas, que tantas pegas han puesto a la hora de celebrar el día de la Fiesta Nacional o incluso la Navidad, quieren instaurar en los centros escolares el ‘Día Trans’. Hasta tal punto pretenden destacar dicha causa que, al final, hacen anormal algo que debería ser normal: la igualdad absoluta entre las personas con independencia de su tendencia sexual. Un ardid a través del que pretenden colocar sus ideas populistas en los colegios de España.
Cambiar todos los libros de texto es, además de una utopía, una intención con tintes totalitarios que se acerca más al ‘Fahrenheit 451’ de Ray Bradbury o al ‘1984’ de George Orwell que a una medida con una intención social real. Podemos no se queda ahí, ya que además quiere intervenir los contenidos universitarios con especial hincapié en los periodísticos, hasta el punto de que exige al Gobierno que “trabaje” con las facultades de Periodismo. Toda una ingeniería social que partiendo de lo más elemental —el colegio— y terminando en lo más complejo —los medios de comunicación— recorra de arriba a abajo la estructura de nuestro día a día y les permita así expandir su mensaje de un modo viral. Esta medida llega hasta el punto de querer incentivar a las empresas para que contraten a personas por el mero hecho de ser transexuales, algo que lejos de beneficiar al colectivo, los estigmatiza. Las leyes no se pueden concebir para ganar votos y hacer de la sociedad un remedo de tus propias ideas. Las leyes se hacen para hacer un entorno más justo y tolerante.
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