Opinión

El impuesto a banca y energéticas lo pagaremos todos

No hacía falta ser muy sagaz para saber que lo que el Gobierno socialcomunista vendió como un impuesto extraordinario a la banca y las energéticas como consecuencia de la crisis derivada del alza de la inflación y la guerra de Ucrania se iba a convertir en ordinario, o sea perpetuo, porque este Ejecutivo pasa de lo puntual y concreto a lo general sin inmutarse.

La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha reconocido que está trabajando para encontrar fórmulas que permitan que el impuesto se haga permanente. Pues la fórmula será la del ordeno y mando, por mucho que el mismísimo BCE haya advertido que mantener este tipo de carga fiscal extra sobre el sector bancario se va a traducir, sí o sí, en un incremento de los créditos.

De modo que el impuestazo lo pagaremos todos. Este Gobierno es de una voracidad recaudatoria irrefrenable y el mantra de que lo recaudado por el impuesto extraordinario a la banca y las energéticas iría destinado a aliviar las situaciones de los sectores más desfavorecidos ya no cuela, porque lo del escudo social se ha revelado como un auténtico camelo. Todos pagan más: favorecidos, desfavorecidos, clase media, autónomos… La lista es interminable.

Dice la ministra que el impuesto se extenderá incluyendo fórmulas de incentivos a la reinversión en transición ecológica, a pesar de que no habrá Presupuestos para este año. Que no nos tomen por tontos: los impuestos extraordinarios se convertirán en ordinarios para pagar el derroche del gasto de un Gobierno que ha generado una gigantesca bolsa de apesebrados que cuesta cada día más.

El régimen socialcomunista nos está saliendo por un ojo de la cara. Y si suben los créditos y se incrementa el coste de las hipotecas al Ejecutivo de Pedro Sánchez las dificultades económicas de las familias le trae sin cuidado. Ellos están a los que están: a vender falsa solidaridad. Se les da de miedo