Opinión

Con ‘I’ de infamia y ‘P’ de PSOE

La pasada semana, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, a la sazón propietario en régimen de gananciales con su señora de lo que otrora fue un partido político, el Partido Socialista Obrero Español, pagó a Otegi la última letra de la hipoteca de la Moncloa. «Presos por Presupuestos», explicó a los suyos el jefe de los orgullosos herederos de la banda terrorista que ahora pulula por las instituciones que quiso destruir asesinando a inocentes.

Ante el anuncio de Marlaska de que el Gobierno de España ya había pagado la deuda contraída con los herederos de ETA, Otegi mostró su «alegría contenida» ante el fin de una política de dispersión de presos de ETA «que nunca debió ponerse en marcha» y que «ha dejado como único logro la prolongación cruel del sufrimiento». «Nuestro pueblo merece un horizonte sin presos», proclamó.

La política de dispersión de terroristas la puso en marcha un Gobierno de España presidido por Felipe González del que era ministro de Justicia Enrique Múgica, el promotor de la medida. La respuesta de la banda terrorista fue el asesinato de Fernando Múgica, porque no pudo llegar al ministro. Es el sufrimiento cruel de los familiares de Fernando Múgica -como el de todas las víctimas de ETA- el que nunca  debió producirse. Y quienes lo perpetraron son los amigos de Otegi, amigo a su vez del líder del PSOE que calla como un muerto ante las humillantes palabras del etarra que apela al sufrimiento de los verdugos mientras desprecia el dolor de sus víctimas.

Pero no todo el PSOE se ha limitado a estar callado. Los herederos de Patxi López en el País Vasco -los dirigentes de eso que antes fue un partido y ahora es un grupo de gentecilla que aspira a ser palanganero de Bildu- han celebrado el acercamiento de los terroristas. El parlamentario socialista Ekain Rico ha proclamado que el acercamiento de terroristas -que ni han reconocido sus crímenes, ni han pedido perdón por ellos, ni han colaborado con la Justicia para esclarecer los 379 asesinatos de ETA que aún no han sido juzgados- es una política penitenciaria «inteligente y legal» y permite que «todas esas personas vean que la Euskadi de hoy nada tiene que ver con el proyecto totalitario que quisieron imponer». Vamos, que «todas esas personas» (que es la fórmula que utilizan los socialistas para definir a «todos esos asesinos») pueden ver que en la Euskadi de hoy no hace falta que maten, que ya les van a dar ellos, los socialistas, todo lo que pidan sin necesidad de que se arriesguen a ir a la cárcel. Y, oye, pelillos a la mar, que ya Bildu va a reescribir la historia de la democracia por encargo de Pedro Sánchez Pérez-Castejón y allí ya concluirán que la dispersión fue tortura y que, como declaró Jesús Eguiguren cuando siendo miembro del Comité Federal del PSOE y presidente del PSE negociaba con ETA por encargo de Zapatero, ETA no tiene razón, pero «tiene sus razones».

«Inteligente y legal», ha dicho el portavoz del partido socialista en Euskadi que es premiar a los terroristas por sus crímenes. «Legal», dice, aunque mandarlos a las cárceles vascas y navarras para que luego el PNV en coalición con ellos los mande a casa esté siendo recurrido y suspendido por la Fiscalía por no cumplirse con los preceptos legales. «Legal», a pesar de que muchos de los acercamientos se producen con informe contrario de Instituciones Penitenciarias. «Legal» a pesar de que ninguno de los terroristas premiados por el tándem Sánchez/Marlaska ha colaborado con la justicia para esclarecer los crímenes de 379 inocentes cuyas familias ni siquiera han podido hacer el duelo. «Legal»…

Cuánto sufrimiento, cuánta muerte, cuántas víctimas, cuántos huérfanos… para esto. Qué asco dais, PSOE. No habrá días en el calendario para perdonar tanta traición.