Opinión

Se han superado todos los límites

Como ilustra OKDIARIO, un relator es una figura de derecho internacional público cuya función es actuar en el ámbito de la defensa de los Derechos Humanos y definido como un “experto independiente designado para examinar e informar sobre la situación de un país o un tema específico de los derechos humanos” en el contexto de los conflictos internacionales. Que gran logro el de los soberanistas, que imperdonable actitud la del Gobierno de Sánchez entregando la daga a quien nos ha de apuñalar. Un relator es aquella persona que emite un informe frente a dos Estados situados en igualdad de condiciones, y para Sánchez se encuentran en igualdad de condiciones España y Cataluña. Semejante necedad e incultura supone lo que realmente se pide y sobre todo, lo que se ha dado. El mal llamado “conflicto” será supervisado por un mediador que, según las ‘Directrices de Naciones Unidas para la Mediación’, “los acuerdos de paz deben poner fin a la violencia y proporcionar una plataforma para alcanzar la paz, la justicia, la seguridad y la reconciliación de manera sostenible (…)”. Es la figura que Sánchez y su Gobierno han aceptado en su negociación con los soberanistas.

Si pensábamos que el actual inquilino de La Moncloa, legal pero ilegítimo, había pisado todas las líneas rojas, vemos como siempre existe una después que semejante traidor acaba pisando y pasando, sin límite, sin asombro, sin dignidad. Ha ido más allá de cesiones materiales, de servicios, de cesiones presupuestarias. Más allá que prostituirse por unas migajas traducidas en votos que le perpetúen en el poder engañosamente conseguido, más allá de retorcer torticeramente unos presupuestos que dotan a Cataluña de partidas y montos millonarios que rompen y violan el principio de igualdad entre todos los españoles convirtiéndonos en súbditos de un sátrapa, categorizando a ciudadanos de primera o de segunda en virtud de quien amenaza o delinca más.

La enfermedad de nuestra democracia y de nuestra “ejemplar” transición ha sido la constante cesión a los nacionalistas, cesiones de todos los gobiernos que han ocupado La Moncloa. Pero la pérfida actitud de Sánchez y su gobierno ha superado todos los límites imaginables. Supone una cesión moral que mancilla la esencia de una nación, su orgullo y su historia. La cesión de armas jurídicas en vísperas de un proceso judicial donde se juzgará una traición a España, un golpe contra sus instituciones y contra el Estado de derecho. Y qué sin lugar a dudas, será utilizada por quienes han delinquido dentro de un marco internacional donde las autoridades de España, todas, han ido siempre por detrás.

Ante tan delicada situación, apelo a los españoles de buena fe, que seguro sabrán responder ante tamaña perfidia y traición, pero sobre todo apelo a aquellos socialistas que creen en España y qué por encima de su errática ideología, entienden nuestra nación como un destino común forjado por todos a través de sacrificios, esfuerzos, alegrías y lágrimas, aciertos y errores. Apelo a que sepan poner coto y límite a semejante infamia. Este Ejecutivo pretende mantenerse vivo al precio de podridas cesiones al nacionalismo. Es necesario poner coto a los que quieren destruir este proyecto de convivencia, este destino en lo universal y al mismo tiempo, a los que han sido y siguen siendo sus cómplices. Es necesario denunciar, el pro de nuestro futuro, de nuestros hijos y de España misma, el conjunto de cesiones, traiciones, mentiras y cobardías llevadas a cabo desde hace más de 40 años. Y a partir de entonces, reconstruir España devolviendo a la marginalidad a los nacionalismos disgregadores. Sobrepasado el límite, es necesario romper el silencio. Ya lo afirma Don Winslow en su novela ‘El cártel’: “Las traiciones empiezan así, con mentiras ocultas en las sombras del silencio”.