Opinión

Fueron al ‘New York Times’ con sus denuncias falsas y terminaron en ‘elDiario.es’

Sus pretensiones eran altas, demasiado: las denunciantes de Julio Iglesias intentaron venderle sin éxito a The New York Times su historia de abusos sexuales en la mansión del cantante, pero una periodista del rotativo —corresponsal de América Latina y el Caribe—, tras escucharlas, declinó, por razones obvias, darle cobertura a un relato que se ha demostrado falso. Sus intentos fueron vanos, porque la historia estaba trufada de sombras. Sin embargo, en su intento de que algún medio de comunicación les comprara la mercancía, terminaron por acudir a elDiario.es, que se entregó en cuerpo y alma y dio cobertura a la historia.

Donde The New York Times no vio nada más que un relato interesado repleto de lagunas, el diario de Escolar descubrió la verdad revelada y se implicó con denuedo: cazar a Julio Iglesias era demasiado goloso como para ponerle reparos al testimonio de las denunciantes. El primer contacto con la periodista de una de las empleadas del hogar que denunció ser víctima del cantante se produjo en 2023. En su declaración en la Audiencia Nacional, la mujer reconoció que su contacto con la corresponsal de The New York Times «no fluyó». Así que acudió a la redactora de elDiario.es para contarle su historia fake de abusos y la periodista le ofreció, incluso, denunciar a través de un despacho de abogados. Así lo hizo, pese a que los tribunales españoles no tienen jurisdicción para estudiar el asunto, tal y como dejó claro la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Ahora, lo que es un hecho probado es que las denunciantes enviaron mensajes cariñosos al artista después, incluso, de haberse producido los hechos falsamente denunciados. Julio Iglesias trató de defenderse de las acusaciones publicando en sus redes sociales los mensajes cariñosos que estas le enviaron y que no se correspondían, en absoluto, con lo que se espera de alguien que ha sido víctima de una agresión sexual. O sea, un grupo de abogadas abandera las denuncias fake de las empleadas domésticas de Julio Iglesias y cuando este desmonta su relato, las abogadas ponen el grito en el cielo. Y entretanto, elDiario.es les sigue haciendo el juego. Que aprendan de The New York Times.