Opinión

Andalucía: el PP no obtiene matrícula de honor, pero sí, sobresaliente

La victoria y la derrota no son magnitudes absolutas, sino relativas. Porque están en función de si el interesado consigue alcanzar o no el objetivo fijado previamente, utilizando los medios disponibles para ello. De tal manera que el mismo resultado conseguido por uno y considerado incluso como una gran victoria, puede significar una clara derrota para otro. Un ejemplo muy actual y popular lo explica fácilmente: para el Real Madrid, quedar en segunda posición en la Liga es una derrota, lo que para otros muchos equipos sería un gran triunfo.

Esta sencilla reflexión introductoria viene a cuento de lo sucedido en las elecciones andaluzas celebradas este domingo. En las cuales, el Partido Popular, con un 41,6 % del voto emitido, obtuvo 53 escaños de los 109 del Parlamento de Andalucía, superando en casi 20 puntos al PSOE, segundo clasificado. Y quedando a tan sólo dos escaños de los 55 que son la mayoría absoluta.

En su comparecencia tras el escrutinio de los votos, el candidato popular Juanma Moreno hizo una acertada definición del resultado obtenido. Reconociendo que no habían obtenido la mayoría absoluta a la que aspiraban y que significaba una matrícula de honor, pero calificando de sobresaliente el resultado conseguido. Que quizás sería también susceptible de ser calificable de «notable muy alto».

Por su parte, Sánchez ha vuelto a sufrir otra rotunda derrota en la persona de María Jesús Montero como indiscutible candidata sanchista. Siendo hasta ahora su mano derecha en el gobierno como vicepresidenta 1.ª y en el PSOE, como su vicesecretaria general. Quien con los 28 escaños obtenidos ha establecido un nuevo récord mínimo para el partido, por debajo de los 30 donde lo situó Juan Espadas en 2022. Y bajando del 24,1% a un 22,7% de los votos emitidos. Así que la «mujer política más poderosa de la democracia», como ella misma se autocalificó, ha pasado a un destino tan incierto como alejado de la primera línea de la gloria de este mundo, de la que ha gozado con Sánchez.

En cuanto a Vox, con sus 15 escaños ha ganado 1, estabilizando su ascenso, pero alcanza su objetivo de introducir su concepto de la «prioridad nacional» en el debate político. No parece probable un gobierno de coalición, con tan sólo aportar 2 escaños sobre 55, pero sí tendrá el PP que negociar algunas concesiones en su programa de gobierno para no imitar a Sánchez en su carencia de mayoría parlamentaria, aunque ambas no sean comparables en su magnitud. Pero es preciso que PP y Vox «normalicen» una relación política que no es de agrado mutuo, pero a la que están obligados dado el escenario consolidado en el espacio del centro derecha en toda España, por voluntad de los electores.

Significativo el resultado en el ámbito de la «ultraizquierda» (si seguimos la terminología progresista) con el notable ascenso de Adelante Andalucía y su candidato José Ignacio García con 8 diputados, superando a su inmediato rival Maíllo, candidato de Por Andalucía con 5 escaños. Pasando del 2-5 existente hasta ahora a un 8-5, respectivamente. Siendo los de Adelante un partido andalucista de la extrema izquierda, y sin vinculación alguna ni con el PSOE, IU, Sumar y Podemos. Salvando las distancias, algo parecido a lo que tras el Octubre Rojo de 1917 fueron los trotskistas respecto a los estalinistas. Lo realmente importante y relevante del resultado es que en la ex-Andalucía socialista, las derechas suman más de 2,2 millones de votos y un 55% de los votantes.

Otra lección que debe extraerse del ciclo electoral de estos 5 últimos meses es que el lugar en que el PSOE ha tenido el menos malo de sus resultados ha sido en Castilla y León, donde el candidato no fue una destacada ministra feminista sanchista, como Pilar Alegría y María Jesús Montero, sino un alcalde consolidado en el territorio. Ahora es Óscar López, el ministro elegido como candidato por Sánchez, para destronar a su frontal adversaria Isabel Díaz Ayuso en Madrid, que tiene «todos los números» para tener un «descriptible éxito» en su objetivo. El siguiente candidato de la lista, antes de él, ya debería ser la persona Pedro Sánchez. Convocando ya elecciones generales, para acabar con el actual «progresista desastre» gubernamental.