Toallitas húmedas

Reino Unido prohíbe la venta de toallitas húmedas para evitar la contaminación de ríos y mares

El consumo de toallitas húmedas continúa creciendo en España

Las toallitas desechables se degradan en microplásticos peligrosos para las especies

Otra de las consecuencias de su uso masivo es la obstrucción de las redes de saneamiento

El consumo de toallitas húmedas continúa creciendo con fuerza en nuestro país, a pesar de sus impactos medioambientales. Deep Market Insights, firma dedicada a la investigación de mercados, pronostica que el tamaño del mercado de este producto en España, valorado en cerca de 148 millones de euros en 2024, alcanzará los 242 millones de euros en 2033.

Esta misma tendencia se observa a nivel global, situación que está llevando a diferentes países a apostar por medidas cada vez más restrictivas con el propósito de poner freno a los problemas de contaminación de los ecosistemas y de obstrucción de las redes de saneamiento que está provocando el empleo masivo de toallitas por parte de la población.

Más allá de sus impactos más visibles, los residuos de toallitas que acaban en el medio naturals se fragmentan a menudo en microplásticos que suponen una grave amenaza para la fauna. Numerosas especies, tanto marinas como terrestres, pueden ingerir estas partículas, lo que afecta a su salud, altera sus ciclos vitales y contribuye al deterioro de los ecosistemas de los que dependen.

Daños ambientales

Todos estos problemas han sido incluso objeto de análisis por la comunidad científica. El pasado año, la revista RSC Sustainability, publicación académica que pertenece a la Real Sociedad de Química del Reino Unido, difundió una revisión crítica que recopila y evalúa investigaciones centradas en los daños ambientales que causan las toallitas desechables.

Como se explica en el paper: «Las toallitas desechables contienen fibras sintéticas o mezclas de estas, lo que contribuye a la generación de residuos, la obstrucción de las aguas residuales, los vertederos y la contaminación por microplásticos. Independientemente del método de eliminación, todas las toallitas terminan en la naturaleza, ya sea en vertederos o en sistemas acuáticos, que requieren una rápida degradación».

El estudio recomienda apostar por las toallitas sostenibles como solución. «Estas toallitas se fabrican de forma que se degradan rápidamente en el medioambiente y no obstruyen las tuberías de alcantarillado», añade la misma fuente, que también detalla que, para que sean realmente sostenibles, las toallitas desechables por el inodoro deben ser, además de biodegradables, completamente desintegrables.

Las toallitas húmedas causan multitud de problemas ambientales. Generado por IA.

Plástico

Paralelamente al desarrollo de otros formatos más respetuosos con el entorno, muchos países están en este momento debatiendo qué se debe hacer con las toallitas húmedas desechables y fabricadas con plástico.

Una discusión que parece haber quedado zanjada en el Reino Unido, cuyo gobierno anunció en noviembre del pasado 2025 la firma de una ley para prohibir en Inglaterra el suministro y la venta de toallitas húmedas que contengan plástico.

Periodo de transición

La norma aprobada incluye un periodo de transición de 18 meses, diseñado para que fabricantes, distribuidores y comercios puedan adaptar sus procesos, reformular productos y agotar existencias antes de la entrada en vigor definitiva de la prohibición.

Durante este tiempo, las empresas deberán retirar progresivamente del mercado las toallitas que contengan plástico y avanzar hacia alternativas libres de polímeros sintéticos.

El objetivo es evitar impactos económicos abruptos, al tiempo que se garantiza que, una vez aplicada la ley, las toallitas húmedas con plástico dejen de estar disponibles para los consumidores en Inglaterra.

Toallitas húmedas y otros desechos en las mallas de retención del Canal de Isabel II. (Foto: Comunidad de Madrid).

Estrategia compartida

Este movimiento se enmarca en una estrategia compartida dentro de las islas británicas, donde todas las naciones están avanzando por caminos similares. Escocia también ha confirmado la prohibición de este tipo de productos. La legislación escocesa establece que las toallitas húmedas con plástico dejarán de poder venderse a partir del próximo 30 de abril, como parte de su política de reducción de plásticos de un solo uso.

Gales ha hecho lo propio, aprobando su propia normativa para prohibir la venta y el suministro de toallitas húmedas que contengan plástico, una medida que entrará en vigor en diciembre de este año, igualmente tras un periodo de transición para la adaptación del sector.

Por su parte, Irlanda del Norte cuenta igualmente con una regulación específica que veta la venta y el suministro de toallitas con plástico, cuya aplicación efectiva está prevista a partir de mayo de 2027, tras un periodo transitorio de 18 meses.

Toallitas colgadas de los árboles y en las orillas del cauce del arroyo de Valdebebas (Madrid). (Foto: Asoc. Ecologista del Jarama – El Soto).

Apoyo ciudadano

La prohibición de las toallitas cuenta con un elevado apoyo por parte de la ciudadanía británica: el 95% de los encuestados en una consulta gubernamental están de acuerdo con la nueva legislación, que también ha sido puesta en valor por la Secretaria de Medio Ambiente del Reino Unido, Emma Reynolds.

«Esta prohibición pondrá fin a las toallitas húmedas de plástico que obstruyen nuestras alcantarillas, ensucian nuestras playas y envenenan la vida silvestre», asegura Reynolds, que también ha pedido a los británicos su colaboración.

«Todos tenemos un papel que desempeñar. Cada toallita húmeda que se tira al inodoro puede obstruir las alcantarillas, contaminar y aumentar las facturas domésticas. La solución es sencilla: tira las toallitas húmedas a la basura, no las tires por el inodoro», recomienda la responsable de la cartera medioambiental del gobierno británico.