Tratado de Alta Mar

Ni el Mar Menor ni la Costa Brava: la zona de España que se convertirá en Área Marina Protegida de Alta Mar

La Corriente de las Islas Canarias figura entre los 20 primeros lugares del mundo que serán protegidos

El Tratado de Alta Mar entró en vigor el 17 de enero y permitirá conservar el 60% de los océanos del planeta

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Cuando se habla de las joyas naturales de las costas españolas, el Mar Menor o la Costa Brava acaparan todos los titulares. Sin embargo, existe una zona mucho menos conocida que acaba de recibir un reconocimiento histórico a nivel internacional que obliga a prestar especial atención a una de las zonas marítimas más sensibles del planeta que deben ser mimadas por las políticas ambientales.

Hablamos de la Corriente de las Islas Canarias, una zona que se convertirá en una de las primeras Áreas Marinas Protegidas de Alta Mar del mundo. Se trata de un fenómeno oceanográfico situado en aguas internacionales frente a la costa noroeste de África y que baña el archipiélago canario.

Esta corriente fría fluye en dirección suroeste y constituye un ecosistema marino de extraordinaria riqueza biológica. Su inclusión entre los 20 primeros lugares candidatos a convertirse en Área Marina Protegida de Alta Mar representa un hito para la conservación oceánica internacional.

Riqueza pesquera única

Hasta hoy, entre un 0,9 y un 1,5% del océano (según las fuentes consultadas) estaba protegido a nivel global. Esta situación ha comenzado a cambiar desde el 17 de enero, momento en el que ha entrado en vigor el Tratado de Alta Mar. El acuerdo internacional sentará las bases para crear áreas de protección en aguas internacionales, transformando la gestión de dos tercios de los mares del planeta.

La coordinadora de Áreas Marinas Protegidas de High Seas Alliance, Tekau Frere, confirmó que la Corriente de las Islas Canarias figura entre las zonas prioritarias. Otros lugares incluidos en esta primera generación son el domo termal centroamericano, las cordilleras de Salas y Gómez y de Nazca en Sudamérica, y la elevación de Lord Howe en el mar de Tasmania.

Qué es el Tratado de Alta Mar

El Tratado de Alta Mar, conocido formalmente como Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (Acuerdo BBNJ), ha sido firmado por 141 países y ratificado por 81. Su entrada en vigor este enero marca un antes y un después en la protección de los ecosistemas marinos que se encuentran más allá de las aguas territoriales de cada nación.

El nombre oficial del tratado es el de Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ, por sus siglas en inglés), lo que supone un hito histórico para la protección mundial de los océanos y la cooperación multilateral.

Las aguas internacionales, que cubren casi la mitad del planeta, se encuentran más allá de las fronteras nacionales y forman parte del patrimonio común de la humanidad. El Tratado establece, por primera vez, un marco jurídico para proteger la biodiversidad en estas aguas y garantizar que los beneficios derivados de sus recursos se repartan de manera equitativa entre los países.

El objetivo principal consiste en alcanzar la meta mundial de proteger al menos un 30% del océano para 2030, aunque el objetivo es alcanzar el 60%. Las Áreas Marinas Protegidas de Alta Mar constituyen la herramienta fundamental para lograr este ambicioso propósito. La primera Conferencia de las Partes se celebrará en Nueva York antes del 17 de enero de 2027, donde se decidirán cuestiones cruciales como la sede del Secretariado.

Tres ciudades candidatas

Valparaíso en Chile, Bruselas en Bélgica y una propuesta híbrida que involucra al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente compiten por albergar el Secretariado del Tratado. Adam McCarthy, copresidente del Comité Preparatorio de BBNJ, señaló que podrían surgir otros candidatos antes de la decisión final. La elección deberá tomarse durante la primera cumbre del acuerdo.

La Corriente de las Islas Canarias posee características que la convierten en un ecosistema excepcional. Sus aguas frías proceden de latitudes más septentrionales gracias al fenómeno de afloramiento o upwelling. Este proceso consiste en el ascenso de aguas profundas cargadas de nutrientes que alimentan toda la cadena trófica marina.

Ecosistema estratégico

Con un frente marítimo de aproximadamente 500 kilómetros, la corriente mantiene una trayectoria de noreste a suroeste en aguas internacionales. Su velocidad de desplazamiento ronda los 25 centímetros por segundo, aunque al atravesar el archipiélago canario alcanza los 60 centímetros por segundo debido al efecto barrera de las islas. Esta dinámica genera zonas de calma a sotavento donde prosperan comunidades marinas diversas.

La riqueza pesquera de estas aguas se debe precisamente al afloramiento que arrastra materia orgánica desde las profundidades. El fitoplancton prolifera en estas condiciones, sustentando poblaciones de peces que representan un recurso económico fundamental para la región. Las islas orientales de Fuerteventura y Lanzarote reciben el mayor aporte de nutrientes por su proximidad a la costa africana.

Obligaciones inmediatas

Cuando entre en vigor el Tratado de Alta Mar, los Estados firmantes deberán cumplir obligaciones de manera inmediata. Entre ellas figura la realización de evaluaciones de impacto ambiental para cualquier actividad planificada en zonas fuera de la jurisdicción nacional. También tendrán que garantizar la distribución de beneficios derivados de los recursos genéticos marinos.

Para conseguir alcanzar estos objetivos, España necesita implementar planes de gestión efectivos para lograr una conservación real de sus Áreas Marinas Protegidas de Alta Mar.

La inclusión de la Corriente de las Islas Canarias en esta primera generación de zonas protegidas supone una oportunidad histórica. El país podrá liderar la conservación oceánica en el Atlántico mientras preserva un ecosistema que los antiguos fenicios ya explotaron hace milenios.

El papel de España en la protección de los mares

España ha sido uno de los principales impulsores del Tratado de Alta Mar, ratificándolo el pasado 4 de febrero de 2025, y también lo es de la ampliación de la superficie marina protegida en general.

Eva  Hernández, coordinadora del Área de Gobernanza de SEO/BirdLife recuerda que «en la actualidad, más del 22 % de la superficie marina española está protegida, y que con las últimas propuestas de AMP del gobierno se podría alcanzar ahora el 25 % superficie protegida, y sería viable llegar al 30 % para 2030».

BirdLife Internacional propone tres pasos que permitirán al Tratado de Alta Mar abordar eficazmente los impactos del cambio climático en las especies: colaborar entre sectores; simular sus movimientos, desarrollar planes estratégicos para su conservación, fortaleciendo los mecanismos del  tratado para implementar protecciones marinas dinámicas.

20 años para alcanzar el acuerdo

Tras dos décadas de debates y negociaciones, el texto del Tratado se ultimó en marzo de 2023. De este modo, el Tratado de Alta Mar se convierte oficialmente en ley internacional, y su primera Conferencia de las Partes (CoP), órgano decisorio del acuerdo, se reunirá en el plazo de un año.

«Las aguas internacionales están llenas de vida, desde el diminuto plancton hasta las grandes ballenas que dependen de él. Apenas estamos empezando a comprender lo importante que es este vasto mundo interconectado para la salud de todo nuestro planeta. Ya sean las montañas submarinas, llanuras y fosas oceánicas, las gélidas aguas polares o las autopistas oceánicas por las que viajan las especies migratorias, la alta mar es tan vital como inmensa. Con la entrada en vigor del Tratado de la Alta Mar, por fin disponemos de las herramientas necesarias para salvaguardar esta extraordinaria parte de nuestro planeta. Protegerla significa proteger nuestro futuro», afirmó Rebecca Hubbard, directora de la Alianza por la Alta Mar.