Día Mundial de las Abejas

Suiza quiere proteger a sus abejas en la Constitución: sus apicultores recogen firmas para un referendum

a mitad de las 600 especies de abejas silvestres en Suiza está amenazada de extinción

El 84% de los cultivos europeos depende de los insectos polinizadores para su producción

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Las abejas silvestres de Suiza se enfrentan a una amenaza que se repite por todo el planeta: más de la mitad de las aproximadamente de las 600 especies que habitan el país están en peligro, y 59 ya se consideran extintas. Organizaciones medioambientales, apicultores y grupos parlamentarios lanzaron este martes en Berna una iniciativa popular para intentar inscribir en la Constitución federal la protección de las abejas y de los insectos polinizadores.

La peculiar  iniciativa, denominada oficialmente Para la preservación de la polinización de las plantas cultivadas y silvestres por los insectos, no es una respuesta improvisada. Cinco mociones han sido ya aprobadas por el Parlamento helvético y dos peticiones con miles de firmas han llegado a Berna sin que el Gobierno federal haya adoptado medidas suficientes. El comité impulsor denuncia una «falta de voluntad política» que amenaza la biodiversidad y la seguridad alimentaria del país.

Más de 100.000 firmas

Para que la propuesta llegue a referéndum, deberá reunir 100.000 firmas en un plazo de 18 meses. La fecha de arranque no es casual: la recogida comenzó en vísperas del Día Mundial de las Abejas, que se celebra cada 20 de mayo. El proceso sigue el cauce habitual de la democracia directa suiza, donde este tipo de consultas populares se celebran entre tres y cuatro veces al año.

La parlamentaria ecologista Delphine Klopfenstein Broggini, una de las responsables de la iniciativa, subrayó que el Gobierno federal «responde con una lentitud desconcertante» mientras los polinizadores continúan desapareciendo. La propuesta cuenta con el respaldo de las asociaciones apícolas de las tres regiones lingüísticas del país, los Amigos de la Naturaleza Suiza, la fundación Future 3 y representantes del Partido Liberal Radical (PLR) y del Centro.

Colapso en tres décadas

La biomasa de insectos polinizadores en Suiza se ha reducido en más de tres cuartas partes en los últimos 30 años. De las cerca de 600 especies de abejas silvestres presentes en el territorio helvético, aproximadamente la mitad figura en la lista roja de especies amenazadas. Las abejas en Suiza no son el único grupo afectado: parásitos, insecticidas y especies invasoras como el avispón asiático se suman al deterioro de sus hábitats naturales.

Samantha Bourgoin, presidenta de la Asociación Tesina de Apicultura, puso cifras a la magnitud del problema. Según señaló, alrededor del 84% de los cultivos agrícolas en Europa depende de los polinizadores. «Debemos un tercio de nuestra alimentación a los polinizadores: las bayas, las manzanas, las cerezas, los tomates, las zanahorias y gran parte de nuestra producción de semillas», añadió. Solo para la agricultura suiza, el valor económico de la polinización se estima en 479 millones de francos al año, el equivalente a unos 510 millones de euros.

Responsabilidad del Estado

El texto de la iniciativa no establece medidas concretas, pero exige que la Confederación y los cantones garanticen la polinización de plantas silvestres y cultivadas, pongan a disposición los medios financieros y humanos necesarios, y legislen para favorecer las poblaciones de polinizadores autóctonos. La propuesta también pide que el Gobierno apoye a los cantones, municipios y agentes económicos en este proceso.

Sebastian Jaquiéry, de los Amigos de la Naturaleza Suiza, defendió que las soluciones son conocidas desde hace años: más superficies floridas, hábitats mejor conectados, menos contaminación lumínica y una lucha reforzada contra las especies invasoras.

«Lo que persigue la iniciativa de las abejas debería haberse logrado hace tiempo. No hace falta una revolución. Solo la voluntad política de aplicar las medidas reconocidas», concluyó.

La voz del campo

La Unión Suiza de Campesinos ha mostrado su escepticismo ante la propuesta. Su portavoz Sandra Helfenstein recordó que el 20% de las superficies agrícolas ya se destina a la promoción de la biodiversidad y que la Confederación dispone de una estrategia y un plan de acción con medidas concretas. El sindicato agrario considera que el debate ya está sobre la mesa en el proceso de reforma de la política agraria prevista a partir de 2030 y calificó la iniciativa de «innecesaria».

Los impulsores de la iniciativa replican que las abejas en Suiza no pueden esperar otro ciclo político. BirdLife Suiza recuerda que las ciudades helvéticas pueden albergar entre el 50% y el 90% de las especies de una región y que jardines privados bien gestionados han llegado a registrar más de 100 especies distintas de abejas silvestres. Con la oferta de flores adecuada y sin pesticidas, cada jardín puede convertirse en un eslabón fundamental de la cadena de supervivencia de estos insectos.

Día Mundial de las Abejas

La iniciativa se presenta en un momento de máxima sensibilidad social hacia la crisis de los polinizadores. Las abejas, en Suiza y en el resto del mundo, sostienen la producción de frutas, verduras y cereales esenciales para la alimentación humana.

Conseguir los apoyos necesarios para llevar la cuestión a referéndum sería, según sus defensores, el primer paso para revertir décadas de inacción y garantizar que las generaciones futuras dispongan de ecosistemas funcionales.