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Preocupación sin precedentes entre los biólogos: Brasil ha perdido 110 millones de hectáreas de naturaleza en 40 años, y dicen que el país es más vulnerable que nunca

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La cobertura de vegetación nativa en Brasil cayó del 79 % al 65 % del territorio nacional entre 1985 y 2025. Así lo confirma la última actualización de la red MapBiomas Brasil, que mapea con imágenes satelitales el uso del suelo del país desde hace cuatro décadas.

La caída, sostenida año tras año, preocupa a los científicos que estudian cuánta resistencia le queda al país frente a los fenómenos climáticos extremos, ya que la pérdida de bosques y sabanas reduce la capacidad del territorio de absorber sequías e inundaciones.

¿Cuánta vegetación nativa perdió Brasil en las últimas cuatro décadas?

Brasil transformó más de 110 millones de hectáreas de naturaleza en cuatro décadas, repartidas sobre todo entre dos biomas. La Amazonia perdió 53,9 millones de hectáreas de bosque y el Cerrado, 51,7 millones de hectáreas de sabana, casi siempre por avance de pastos y cultivos.

Ese avance tiene un correlato directo en la agropecuaria, que pasó de ocupar 150,2 millones de hectáreas en 1985 a 273,3 millones en 2025. Los pastizales ganaderos crecieron 61,6 millones de hectáreas y la soja pasó de 4,5 a 44,2 millones de hectáreas en el mismo período.

El resto de los biomas también aportó a la cuenta. Según la Agencia Brasil, la Caatinga perdió 10,1 millones de hectáreas, la Mata Atlántica 4,9 millones, el Pampa 4 millones y el Pantanal 1,9 millones.

¿Por qué Brasil es más vulnerable a los fenómenos de El Niño?

Con menos vegetación nativa en pie, el suelo retiene menos agua y se recupera peor de las sequías y las lluvias intensas que trae El Niño. MapBiomas cruzó los datos de cobertura con tres episodios del fenómeno (1997/98, 2015/16 y 2023/24) para medir ese efecto.

En el episodio más reciente, la Amazonia registró el mayor déficit de precipitaciones entre todos los biomas. En sus áreas agropecuarias, la lluvia quedó 178 milímetros por debajo de la media histórica. El Cerrado y el norte de la Mata Atlántica también profundizaron su sequía en cada episodio, sobre todo en las zonas que todavía conservan vegetación nativa.

El Pantanal vivió en 2024 su año más seco desde que existen registros, mientras que en el Pampa el patrón se invierte y el riesgo pasa por el exceso de lluvias.

«Ese exceso de lluvias en las áreas agropecuarias provoca, en muchos casos, pérdidas en los cultivos y erosión de los suelos agrícolas, lo que se agrava por la reducción de la vegetación nativa, que protege el suelo y favorece la infiltración del agua de lluvia», explica Eduardo Vélez, integrante del equipo del Pampa en MapBiomas.

¿Qué advierte MapBiomas sobre la resiliencia de Brasil ante este escenario?

En 2025, Brasil registró menos de un millón de hectáreas deforestadas, la primera vez que ocurre desde el inicio de la serie histórica de MapBiomas Alerta en 2019, con una reducción del 20,6 % respecto al año anterior.

«Esa desaceleración imprime un ritmo menor de transformación de la cobertura de la tierra, pero muchas regiones de Brasil ya pasaron por cambios profundos en las últimas cuatro décadas, lo que afecta su resiliencia frente a los eventos climáticos extremos, como el fenómeno de El Niño iniciado en 2026», señala Tasso Azevedo, coordinador general de MapBiomas.

El desgaste no se reparte de forma pareja entre los estados brasileños. São Paulo, Alagoas y Sergipe conservan apenas entre el 21 % y el 22 % de vegetación nativa, mientras que Rondônia pasó del 92 % al 59 % en cuatro décadas. Solo Río de Janeiro registró una mejora, con un 1 % más de cobertura verde que en 1985.