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Nadie se lo cree cuando lo ven por primera vez: el primate que parece un peluche y esconde el arma más inesperada del reino animal

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El loris perezoso es el único primate venenoso del mundo, cuyo mecanismo de defensa consiste en una glándula braquial donde produce una secreción que, al mezclarse con su saliva, puede resultar tóxica. Según los investigadores, el veneno se utiliza sobre todo en conflictos dentro de la propia especie, ya que los loris perezosos pueden llegar a enfrentarse entre sí. Además, también desempeña un papel en la protección de las crías; las hembras, se lamen las glándulas braquiales y después acicalan a las crías para transferir el compuesto tóxico al pelaje y que actúe como mecanismo de protección.

Se trata de un animal de hábitos nocturnos que habita en las selvas del sudeste asiático del cual se conocen ocho especies dentro del género Nycticebus. Entre ellas, destacan el loris perezoso de Bangka, que habita en Borneo y las islas Bangka y se encuentra en peligro crítico, el loris perezoso de Bengala, el de mayor tamaño y con el área de distribución más amplia, y el loris perezoso de Borneo, endémico de esta isla y considerado vulnerable.

Loris perezoso, el único primate venenoso

La historia evolutiva del loris perezoso es, como su propio comportamiento, compleja y difícil de reconstruir con precisión. En Tailandia se han encontrado restos que datan de hace aproximadamente 18 millones de años, basados en un único diente que los científicos clasificaron como «Nycticebus linglom».Se considera que los lorisoideos, el grupo que incluye a los lorises y a sus  parientes africanos, nacieron en África, donde actualmente se concentra la mayor diversidad del grupo. Posteriormente, un linaje migró hacia Asia.

La llegada a las islas de Sumatra, Java y Borneo se produjo durante periodos en los que el nivel del mar descendió, permitiendo la formación de puentes terrestres entre el continente y estas islas. La primera referencia científica conocida de este primate data de 1770, cuando el naturalista holandés Arnout Vosmaer describió un ejemplar que hoy se identifica como «N. bengalensis». Poco después, Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon, cuestionó su clasificación y propuso una serie de comparaciones con otros lorises asiáticos.

El término «loris» fue utilizado por Buffon en 1765, derivado del holandés loeris, que significaba «payaso». Más tarde, en 1785, Pieter Boddaert describió formalmente la primera especie bajo el nombre Tardigradus coucang, y en 1812 Étienne Geoffroy Saint-Hilaire estableció el género Nycticebus, a partir del griego nyktos (noche) y kêbos (mono), es decir, «mono de la noche».

Se trata de animales de hábitos nocturnos nocturnos cuyos ojos tienen un tapetum lucidum, una capa reflectante que mejora la visión en condiciones de poca luz. Sin embargo, presentan una visión cromática reducida: han perdido el gen de la opsina sensible a longitudes de onda cortas, lo que limita su percepción de colores como el azul y el verde.

Sustancia tóxica

El veneno no parece ser una herramienta evolutiva orientada a la caza de presas. El loris perezoso es un animal omnívoro que se alimenta principalmente de savia, frutos, néctar y pequeños insectos, por lo que no necesita este mecanismo para capturar alimento. Sin embargo, sí desempeña un papel importante en el ámbito social, donde cumple una función especialmente agresiva durante las disputas territoriales entre individuos de la misma especie. Según un estudio publicado en la revista Current Biology en 2020, aproximadamente una cuarta parte de los lorises analizados presentaban heridas graves provocadas por mordeduras venenosas de sus congéneres.

En una entrevista concedida a The York Times, la doctora Anna Nekaris, experta en conservación, relató que «se trata de un comportamiento que puede considerarse raro o extraño por tratarse de uno de nuestros parientes más cercanos. Si los conejos asesinos de Monty Phytonfueran un animal real, serían loris perezosos y se estarían atacando entre ellos».

La fascinación que despierta la apariencia de este primate ha fomentado un preocupante tráfico ilegal, ya que algunas personas intentan adquirirlos como animales de compañía sin ser conscientes de los riesgos que esto implica. Esta tendencia pasa por alto que el loris perezoso es un animal salvaje cuyas necesidades biológicas no se pueden satisfacer en un entorno doméstico. Además, su mordedura venenosa puede provocar reacciones graves en humanos, llegando en casos extremos a ser potencialmente peligrosa si desencadena una respuesta alérgica.

Un hombre de 30 años de Borneo tuvo que ser atendido en un hospital con síntomas de asfixia e hipotensión tras una reacción alérgica severa provocada por la mordedura de un loris, llegando a estar en estado crítico. Del mismo modo, se reporta el caso de una mujer de 37 años residente en Japón cuyo organismo colapsó tras recibir el mordisco de un loris perezoso que tenía como mascota. En este caso, la paciente sufrió complicaciones graves, incluyendo daños neurológicos y necrosis en la zona afectada.

Desde hace años, todas las especies de loris perezoso cuentan con protección internacional y su comercio está prohibido. Sin embargo, la aplicación de estas medidas sigue siendo insuficiente en muchas regiones.