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La mejor planta decorativa fácil de cuidar que llena de color tu jardín y además aleja a las plagas y a las serpientes

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La caléndula se ha ganado un lugar privilegiado en jardines, terrazas y balcones de toda España. Esta planta, cuyo nombre científico es Calendula officinalis, destaca por su larga floración y por la intensidad de sus flores en tonos amarillos y anaranjados, capaces de aportar color durante gran parte del año.

No obstante, además de ser una de las especies ornamentales más resistentes y fáciles de cultivar, la caléndula también actúa como un aliado natural frente a insectos y otras amenazas habituales en exteriores, convirtiéndose en una opción muy valorada para quienes buscan jardines bonitos y funcionales.

La caléndula, una planta resistente y perfecta para el clima español

La caléndula, conocida popularmente como «maravilla» o «botón de oro», es una planta originaria de regiones mediterráneas y de Egipto que se adapta con facilidad a las condiciones climáticas de España.

Su resistencia es una de sus grandes ventajas. Puede soportar temperaturas que descienden hasta los tres grados bajo cero, lo que permite disfrutar de su presencia en gran parte del territorio nacional.

Por otra parte, su crecimiento en forma de mata le permite alcanzar entre 50 y 70 centímetros de altura, aportando volumen y protagonismo a jardines, macetas y parterres.

Gracias a su bajo nivel de exigencia, es una especie recomendada tanto para personas que se inician en la jardinería como para aficionados con experiencia que buscan una planta agradecida y de larga duración.

Una planta que actúa como repelente natural contra plagas y otros visitantes no deseados

Uno de los aspectos más interesantes de la caléndula es su capacidad para proteger el entorno de forma natural. Esta planta ayuda a mantener alejadas plagas frecuentes como los pulgones o la mosca blanca, dos de los problemas más habituales en huertos y jardines domésticos.

Al mismo tiempo, sus flores atraen a insectos beneficiosos como los sírfidos. Estos pequeños aliados actúan como depredadores naturales de numerosas plagas, contribuyendo al equilibrio biológico del jardín sin necesidad de recurrir a tratamientos químicos agresivos.

Por otro lado, la caléndula puede desempeñar una función disuasoria frente a las serpientes.

Cuidados básicos de la caléndula para conseguir una floración abundante

La caléndula requiere pocos cuidados, pero seguir algunas pautas básicas permite disfrutar de una floración mucho más prolongada y vistosa.

La ubicación es clave. Necesita recibir luz solar directa para que los capullos se abran correctamente, aunque también tolera situaciones de semisombra durante las horas más calurosas del día. Si se cultiva desde semilla, hay que destacar que la germinación debe realizarse inicialmente en sombra y oscuridad antes del trasplante.

Respecto al riego de la caléndula, es importante mantener una humedad constante sin llegar al encharcamiento. El exceso de agua puede provocar la aparición de hongos y la pudrición de las raíces, uno de los principales riesgos para esta especie.

También agradece sustratos ricos en materia orgánica y bien aireados, capaces de favorecer el desarrollo de unas raíces que pueden alcanzar hasta 30 centímetros de profundidad.

Cómo prevenir enfermedades y aprovechar sus propiedades medicinales

Aunque se trata de una planta muy resistente, la caléndula puede verse afectada por el oídio, un hongo que aparece como una capa blanquecina sobre las hojas e impide que la planta realice correctamente la fotosíntesis. Ante los primeros síntomas, es aconsejable aplicar tratamientos fungicidas a base de azufre.

Más allá de sus beneficios en el jardín, la caléndula posee una larga tradición medicinal. Sus propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias la han convertido en un ingrediente habitual en cremas, pomadas y productos de cosmética natural.

Se utiliza especialmente para aliviar la dermatitis, tratar pequeñas quemaduras y cuidar pieles sensibles.