Naturaleza

Instalan cámaras para controlar a los linces en España y lo que graban es muy cruel: lavan a sus presas antes de devorarlas

Lince ibérico
Ejemplar de lince ibérico en Almuradiel. Foto: Diego Delso en Wikimedia Commons.

Una cámara de foto trampeo instalada en España ha captado a varias hembras sumergiendo a sus presas antes de comérselas, un comportamiento insólito del lince ibérico, recogido en la revista Ecology, que desconcierta a los científicos y abre nuevas preguntas sobre esta especie.

Este hallazgo se produjo gracias a sistemas de monitorización que permiten observar conductas imposibles de detectar a simple vista. En este caso, una hembra de lince fue registrada junto a un bebedero tras cazar un conejo, pero lejos de ingerirlo de inmediato, lo introdujo repetidamente en el agua.

Este tipo de comportamiento resulta especialmente llamativo porque el lavado o remojo de alimentos se ha documentado sobre todo en primates. Sin embargo, en carnívoros salvajes apenas existen precedentes, ya que lo habitual es consumir la presa poco después de la captura.

Lo que inicialmente parecía un caso aislado ha adquirido mayor relevancia tras nuevas observaciones en los Montes de Toledo. Según los investigadores, al menos cinco hembras distintas han sido registradas realizando esta conducta en ocho ocasiones diferentes a lo largo de varios años.

Dos de estos ejemplares, conocidos como Luna y Naia, protagonizaron escenas prácticamente idénticas con tres años de diferencia. Este patrón ha llevado a los científicos a plantear la hipótesis de que podría tratarse de una forma de comportamiento cultural dentro de esta población concreta.

Los expertos subrayan que todas las observaciones corresponden a hembras cuyos territorios se solapan o mantienen algún vínculo de parentesco. Tal y como explican los autores del estudio: «Todos los eventos registrados involucraron hembras, ya sea en territorios colindantes o en descendientes donde este comportamiento se documentó de forma independiente».

La gran incógnita es el motivo por el que estos linces mojan a sus presas. Los datos recogidos no muestran relación con factores ambientales como la temperatura o la sequía, lo que descarta que se trate de una respuesta directa a condiciones climáticas extremas.

Otra posible explicación apunta a que este comportamiento podría facilitar la transición de las crías desde la leche materna hacia el consumo de carne sólida. Experimentos preliminares sugieren que las presas mojadas retienen cierta cantidad de agua, lo que podría aportar beneficios durante ese proceso.

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