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La ciencia española descubre que un extraño calamar capturado por un cachalote hace 70 años es una nueva especie

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El planeta alberga millones de especies animales, pero los científicos sólo han logrado catalogar una parte. Las estimaciones apuntan a unos 7,7 millones, frente a apenas entre 960.000 y 1,5 millones ya identificadas. Lo habitual es que muchas se descubran en expediciones o trabajos de campo, pero este caso es diferente.

Un equipo español acaba de sumar un nuevo calamar a esa lista. No apareció en una campaña reciente ni enterrado en el fondo marino. El ejemplar llevaba 70 años guardado tras aparecer en el estómago de un cachalote.

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Los investigadores Sam Arnold y Fernando Ángel Fernández-Álvarez, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, identificaron en Barcelona una especie completamente nueva de calamar a partir de un ejemplar conservado desde los años 50. El animal, bautizado como Mobydickia poseidonii, formaba parte de una colección científica sin revisar en detalle.

El origen de este calamar resulta poco habitual. Un cachalote capturado entre 1955 y 1956 había ingerido el calamar, y los investigadores de la época extrajeron los restos de su estómago. El material acabó en la colección del zoólogo Malcolm Clarke y, más tarde, en el Museo de Historia Natural de Londres.

Durante décadas, los científicos clasificaron el ejemplar como una especie ya conocida, Ancistrocheirus lesueurii. Arnold y Fernández-Álvarez revisaron la colección en el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y detectaron que algo no encajaba, pues la morfología era diferente a la de cualquier calamar descrito hasta ahora.

Los investigadores definieron no sólo una especie nueva, sino también una familia taxonómica propia, algo que no ocurría en los calamares oceánicos desde hace casi 30 años. El Registro Mundial de Especies Marinas, World Register of Marine Species, incluyó el hallazgo en su lista de las 10 especies marinas más llamativas de 2025.

El nombre de este calamar elegido refleja su historia, pues el género Mobydickia rinde homenaje a la novela de Herman Melville, mientras que el término poseidonii alude al dios griego del mar por la forma de sus estructuras.

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El equipo del ICM-CSIC detectó tres rasgos clave que separan a Mobydickia poseidonii del resto de cefalópodos conocidos. El primero es su color. El ejemplar carece de pigmentación y presenta un tono completamente blanco, algo poco frecuente en calamares de aguas profundas.

El segundo elemento aparece en sus brazos. Los investigadores observaron que los ganchos de sus ventosas tienen una estructura compleja, con una punta central y pequeñas prolongaciones laterales. Esa forma recuerda a un tridente y no aparece en ninguna otra especie de calamar descrita

El tercer rasgo afecta a su posición en el árbol evolutivo. El análisis morfológico y genético indica que este calamar no encaja en ninguna familia conocida. Los científicos lo sitúan en un linaje independiente que se separó de otros grupos hace millones de años.

El hallazgo de este calamar también aporta contexto sobre su hábitat. El hecho de que un cachalote lo ingiriera sugiere que vive en zonas profundas, donde estos cetáceos cazan. Los investigadores consideran que estos depredadores actúan como recolectores naturales de especies difíciles de observar con tecnología humana.

Por qué este calamar refuerza el valor de las colecciones científicas

El caso de Mobydickia poseidonii refuerza el papel de las colecciones científicas. Arnold y Fernández-Álvarez trabajaron con material recogido hace siete décadas y almacenado sin revisiones detalladas recientes. Sin ese archivo, el ejemplar seguiría catalogado como una especie común.

El equipo defiende la inversión en taxonomía y en conservación de muestras biológicas. Las colecciones, explican, permiten revisar datos antiguos con herramientas actuales y detectar errores que pasan desapercibidos durante años. En este caso, el resultado ha sido la identificación de un calamar que la ciencia no había reconocido hasta ahora.