Embalses

Alegría generalizada en la comunidad hidrológica española: los embalses del río Tajo al 65% de llenado baten récords en verano pese al calor

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Recreación de un embalse español con un alto nivel de agua en un paisaje de montaña.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Los embalses de la cuenca del Tajo almacenan 7.104 hectómetros cúbicos de agua, el 64,25% de su capacidad total, según los datos de Embalses.net actualizados a 3 de agosto de 2026. La cifra queda por debajo del 74,41% registrado en la misma semana de 2025, pero se mantiene claramente por encima del 55,12% que marca la media de los últimos diez años para estas fechas, en pleno verano y con temperaturas elevadas en gran parte de España.

El dato resulta llamativo porque llega tras semanas de calor intenso, que suelen acelerar la evaporación y el consumo de agua para riego y abastecimiento. La explicación hay que buscarla en lo ocurrido meses antes, durante el invierno y la primavera, no en lo que sucede ahora mismo en los embalses.

Cómo es posible que los embalses del Tajo se mantengan por encima de la media en verano

El factor determinante fue la sucesión de borrascas que atravesó España a comienzos de 2026. En febrero de ese año se batió el récord histórico de crecimiento semanal de reservas hídricas del país, con semanas en las que llovió más del doble de lo habitual. Esa acumulación llevó a la cuenca del Tajo a entrar en la primavera con niveles cercanos a sus máximos técnicos, un volumen tan grande que el calor del verano solo logra evaporar una capa superficial del total almacenado.

A ese colchón de agua se suma un segundo factor: la retención en la cabecera del río. Históricamente, en cuanto los embalses de Entrepeñas y Buendía acumulaban agua, gran parte se derivaba hacia el Levante a través del trasvase Tajo-Segura.

Las nuevas directrices aplicadas al trasvase han reducido los volúmenes máximos que se pueden derivar de forma automática, lo que permite que una mayor cantidad de agua permanezca retenida en los pantanos en lugar de salir hacia el sur en cuanto se registra un excedente.

El tamaño de los propios embalses también juega un papel importante. Presas como Alcántara o Buendía, entre las más grandes y profundas de España, mantienen su masa de agua interior fría y compacta cuando están muy llenas. Aunque el verano de 2026 está resultando especialmente caluroso, la tasa de evaporación en volúmenes de agua tan grandes no basta para contrarrestar la reserva acumulada en los meses previos.

Los factores que condicionan la salud del río Tajo

El buen nivel de los embalses no resuelve por sí solo los problemas estructurales del Tajo, un río sometido a múltiples presiones a lo largo de sus más de mil kilómetros de recorrido. El trasvase Tajo-Segura, en marcha desde 1981, sigue desviando agua desde los embalses de cabecera hacia la agricultura intensiva y el turismo del Levante, lo que reduce el caudal natural del río antes de que avance por el resto de la península.

Aguas abajo de Talavera de la Reina, más de 50 presas y explotaciones hidroeléctricas condicionan el caudal según criterios de producción energética, provocando subidas y bajadas artificiales en cuestión de horas. El tramo medio del río sufre además el impacto de los vertidos de aguas residuales depuradas que la Comunidad de Madrid envía al río Jarama, principal afluente del Tajo, que a su paso por Toledo llega a triplicar el caudal del propio Tajo con un volumen cargado de nutrientes.

Estudios científicos recientes han detectado además más de 40 contaminantes procedentes del tráfico rodado y residuos de antibióticos que las depuradoras convencionales no logran eliminar por completo.

A esto se suma la caída de casi un 50% en las aportaciones naturales de la cabecera del Tajo en las últimas décadas, y un conflicto de competencias abierto entre Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid, las comunidades receptoras del trasvase y Portugal, que recibe el río mermado y contaminado al final de su curso en Lisboa.

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