África

El megaproyecto que amenaza el liderazgo de China en energía: la mayor central hidroeléctrica de la historia estará en África

central hidroléctrica
Blanca Espada

Mientras China lleva años marcando el ritmo en lo que respecta a las grandes infraestructuras energéticas, en África vuelve a ponerse sobre la mesa un plan que lleva décadas ahí y que, si sale adelante, cambiaría muchas cosas ya que implicaría la más grandes de las centrales hidroeléctricas del mundo.

No es una idea nueva, pero sí vuelve a ser noticia porque ha recuperado impulso. Se trata del proyecto Grand Inga, en la República Democrática del Congo. Sobre el papel, el objetivo es claro ya que implica aprovechar la fuerza del río Congo para generar electricidad a una escala que hasta ahora no existe. Sin embargo, la duda no está en el tamaño, sino en si llegará a construirse tal y como está previsto. Porque, más allá de los números, lo complicado empieza precisamente ahí. Si se completa, sería la mayor central hidroeléctrica de la historia. Y sí, estaría en África.

La mayor central hidroeléctrica de la historia estará en África

El proyecto Grand Inga se desarrolla en la República Democrática del Congo, sobre el río Congo, uno de los más caudalosos del planeta. Su ubicación no es casual si bien las condiciones naturales del terreno permiten aprovechar una enorme cantidad de energía hidráulica en un mismo punto. La cifra que explica su magnitud es de más de 40 gigavatios (GW) de capacidad potencial. Para ponerlo en contexto, la presa de las Tres Gargantas en China, que es la más grande actualmente, genera alrededor de 22,5 GW. Es decir, Grand Inga podría prácticamente duplicar esa capacidad.

Pero la diferencia no es sólo numérica. Mientras la presa china ya es una realidad consolidada, el proyecto africano sigue en desarrollo, lo que lo convierte en una apuesta a largo plazo con enormes implicaciones.

Un proyecto que se desarrollará por fases

Grand Inga no se va a construir de golpe. No es una de esas obras que empiezan y terminan en una única fase. Aquí la idea es ir paso a paso, ampliando el sistema según haya dinero y, sobre todo, demanda. Las primeras piezas ya están ahí desde hace años: Inga 1 e Inga 2 llevan funcionando desde hace décadas. El verdadero salto sería Inga 3, que es la parte que puede cambiar la escala del proyecto. A partir de ahí, el plan seguiría creciendo con nuevas fases hasta acercarse a esos más de 40 gigavatios de los que se habla, algo que por otro lado tiene lógica ya que cuando se manejan cifras que pueden superar los 80.000 millones de dólares, nadie quiere arriesgar todo desde el principio.

África y la electricidad que aún no llega

Más allá del tamaño, hay un problema de base y tiene que ver con la falta de electricidad. En muchos países africanos sigue siendo algo irregular o directamente inaccesible para buena parte de la población. Ahí es donde encaja Grand Inga, pero no sólo para cubrir la demanda interna de la República Democrática del Congo, sino para llevar energía a otros países a través de grandes redes. Es decir, no se trata solo de producir más, sino de distribuir mejor. Y en ese punto cambia la lectura. Porque cuando un país puede exportar electricidad, ya no está sólo resolviendo un problema interno. También gana margen para influir en su entorno.

Mucho más que generación eléctrica

El proyecto no se limita a levantar una central. Incluye inversiones en infraestructuras, desarrollo local y modernización del sistema energético. La idea es que funcione como un motor económico que genere empleo y actividad más allá de la propia producción eléctrica. Sin embargo, el camino no está asegurado. Durante décadas, Grand Inga ha sufrido retrasos por problemas de financiación, dificultades políticas y falta de coordinación entre actores internacionales. Y en los últimos años, el interés ha vuelto a crecer, con la participación de organismos multilaterales y nuevos socios que buscan desbloquear el proyecto.

¿Puede una presa influir en el planeta?

El tamaño de estas infraestructuras también ha generado debates que van más allá de la producción eléctrica. Un caso conocido es el de la presa de las Tres Gargantas, en China, donde distintos estudios llegaron a señalar que el enorme volumen de agua acumulado alteró de forma mínima la rotación de la Tierra. En Grand Inga se menciona esa posibilidad por comparación, aunque en este caso no existen cálculos concretos porque el proyecto aún no está desarrollado en su totalidad. En cualquier caso, los expertos coinciden en que se trata de efectos muy pequeños, imperceptibles en la vida cotidiana y solo medibles con instrumentos. Aun así, sirven para poner en contexto la escala de este tipo de obras y el impacto que pueden llegar a tener más allá de lo que se ve a simple vista.

Un pulso energético con China de fondo

Aunque no existe una competencia directa declarada, la comparación con China es inevitable. Durante años, el país asiático ha liderado la construcción de grandes infraestructuras energéticas y ha consolidado su influencia en el sector. Grand Inga plantea un escenario distinto ya que si se completa, África no sólo tendría la mayor central hidroeléctrica del mundo, sino también una nueva posición en el mapa energético global.

El reto, sin embargo, sigue siendo el mismo: financiación, estabilidad política y capacidad de ejecución. Tres factores que han frenado el proyecto en el pasado y que determinarán si esta idea se convierte en realidad.

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