Uso de gatos como terapia en el autismo
Entre los animales utilizados como terapia para niños con distintas enfermedades, están los gatos. ¿Sabías que se utilizan para mejorar a niños con autismo?
Adiós a poner carteles en el ascensor: si el perro de tu vecino te molesta el artículo 6 de la Ley de Propiedad Horizontal te avala
Las 5 razas de perros más tranquilos según los veterinarios: no hacen ruido
Los expertos aclaran las veces que tienen que salir los perros y el tiempo de paseo: no es lo que siempre te han dicho
Los gatos como terapia en el autismo han resultado ser un gran aliado en el avance de esta enfermedad en las personas y muy especialmente en niños. Pese a lo se pueda pensar, los gatos justamente por su personalidad tranquila y reservada son perfectos para ayudar a los niños con autismo. De hecho, diversos estudios han demostrado que los niños autistas que tienen gatos hablan más rápido y socializan más rápido con su entorno. La terapia con gatos ha arrojado muy buenos resultados y está en plena evolución.
Gatos como terapia: principales ventajas
El autismo es una enfermedad neurológica que afecta, principalmente, la capacidad de socialización de las personas. Se estima que alrededor del 2% de los niños nacen con autismo y esta enfermedad tiene varios grados de gravedad. Hoy en día se aplican diferentes terapias que ayudan significativamente a mejorar a las personas afectadas por este problema, como es el caso de las terapias con animales, y específicamente con los gatos.
Los gatos no son las mascotas más sociables que existen y es justamente por ello que resultan tan pertinentes en este tipo de terapia. Su personalidad reservada es perfecta para los niños con autismo; son tranquilos y no están todo el tiempo en contacto con humanos, aunque aceptan muy bien una buena ronda de mimos. Los gatos tienen su propio ritmo y, a diferencia de los perros, los mininos no requieren de atención constante.
Los gatos y la autoconfianza
Diferentes estudios realizados por expertos, han arrojado resultados muy interesantes, especialmente en lo que se refiere al aspecto social. Los niños autistas que tienen mascotas, en especial gatos, tienden a socializar con mayor antelación que los que no lo tienen.
La autoconfianza es clave y así lo demuestran diversos casos de niños que de alguna u otra forma sienten que los mininos son muy parecidos a ellos. Los gatos pueden estar en silencio durante mucho tiempo u observando algo y aunque los demás no lo noten, el gato presta atención a todo lo que ocurre alrededor. Esa descripción también se observa varios niños que tienen la enfermedad y es una de las razones por las cuales se identifican tanto con el animal.
El uso de gatos como terapia para el autismo es una práctica cada vez más recurrente. Algunos padres, incluso han visto más mejoras con esta terapia que con la de caballos, aunque por supuesto, esta última también ha presentado muy buenos resultados. ¿Qué opinas de esta terapia de gatos para niños con autismo?
Temas:
- Gatos
Lo último en Mascotas
-
Adiós a poner carteles en el ascensor: si el perro de tu vecino te molesta el artículo 6 de la Ley de Propiedad Horizontal te avala
-
Los expertos aclaran las veces que tienen que salir los perros y el tiempo de paseo: no es lo que siempre te han dicho
-
Poderoso consejo a los dueños de perros: «Cuando llueve, la mejor alternativa casera son juegos de olfato»
-
Hito inaudito entre los veterinarios: lanzan el primer spray de primeros auxilios contra la oruga procesionaria
-
Alerta de los expertos a los dueños de perros: jamás le pongas éste arnés porque es peligroso
Últimas noticias
-
El PSOE revela por error que la mitad de sus concejales de Salou tienen currículums ‘fake’
-
Los investigadores no se lo creen: los simios son capaces de imaginar y simular como los humanos
-
La zoología conmocionada tras la aparición de mosquitos en Islandia por primera vez en la historia
-
Los escaladores italianos no dan crédito: encuentran fósiles de tortugas marinas que huían de un terremoto hace 80 millones de años
-
Una soltera de ‘First Dates’ descoloca a su cita al confesar que es demisexual: «Tengo un candado»