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Nadie entendía ese giro que hace tu perro antes de hacer sus necesidades hasta que la ciencia descubrió lo que hay detrás: es una brújula natural

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Un grupo de investigadores de la República Checa y Alemania llevó a cabo un estudio sobre los hábitos de los perros a la hora de hacer sus necesidades y llegó a una curiosa conclusión: estos animales tienden a colocar su cuerpo en dirección norte-sur, siguiendo el campo magnético de la Tierra. Publicado en la revista científica Frontiers in Zoology, es uno de los primeros indicios de que los perros podrían percibir el campo magnético terrestre y utilizarlo para orientar su cuerpo, al igual que otras especies como las hormigas o los salmones.

Para comprobarlo, los científicos siguieron durante dos años a unos 70 perros que pertenecían a 37 razas diferentes y observaron su comportamiento mientras hacían sus necesidades. ¿Pero por qué los perros se alinean con el eje terrestre? Por el momento, la razón continúa siendo un misterio. «Aún es un enigma si lo hacen conscientemente o si es una función vegetativa», como ocurre con procesos automáticos como la respiración o la digestión, explican los investigadores. El estudio también apunta a otro detalle que ha llamado la atención: los perros no solo mostrarían una preferencia por orientarse en dirección norte-sur, sino que además evitarían colocarse en el eje este-oeste.

Los perros tienen una brújula natural

El divulgador canino Javi Azkona, en uno de los vídeos publicados en su perfil de TikTok, explica cuál podría ser el motivo de las vueltas que dan los perros sobre sí mismos antes de hacer sus necesidades. »Los giros de tu perro antes de hacer sus necesidades no son aleatorios. Tu perro está haciendo cálculos científicos con el planeta», comienza explicando. Y continúa: «tu perro no solo se guía por el olfato, también por el campo magnético de la Tierra. Lo usan para orientarse, para volver a casa y para hacer sus necesidades también».

Azkona hace referencia a un estudio de la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania, como respaldo de esta teoría. Según explica, los investigadores observaron que el 70 % de los perros estudiados se colocaban en dirección norte-sur cuando estaban a punto de hacer sus necesidades. »No es broma ni astrología es magnetorecepción. Los perros tienen magnetita en el cerebro como los pájaros migratorios. Tu perro no elige dónde va a hacerlo y ya. Lo calcula, busca su lugar exacto en el planeta. Si tu perro pudiera hablar, te lo contaría, pero como no puede lo hago yo».

El sentido de la orientación

Por otro lado, los investigadores de la República Checa y Estados Unidos publicaron en julio, en la revista científica eLife, los resultados de un estudio de campo que encontró la razón que se esconde detrás de la extraordinaria capacidad orientación de los perros. Las pruebas se realizaron con perros entrenados para la caza, aunque los resultados podrían extenderse a otras razas que se desenvuelven con facilidad en espacios abiertos.

«Equipamos a 27 perros de caza con collares GPS y cámaras de acción, les permitimos deambular libremente en áreas boscosas y analizamos los componentes de la búsqueda en más de 600 pruebas», explican las investigadoras Kateřina Benediktová y Jana Adámková, de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga.

Durante la segunda fase del experimento, los investigadores observaron su comportamiento cuando debían regresar al punto de partida, donde se encontraba su dueño. La mayoría de los animales realizaba primero una breve carrera de exploración de unos 20 metros siguiendo el eje geomagnético norte-sur, independientemente de en qué dirección concreta se encontrara el destino.

Éste pequeño recorrido funcionaba como una especie de referencia espacial; al orientarse inicialmente siguiendo el eje geomagnético, los perros conseguían mejorar su desplazamiento posterior hacia el lugar donde estaba su dueño. Gracias a la carrera inicial orientada de norte a sur, construían una especie de mapa mental del entorno y, a partir de él, establecían el rumbo que debían seguir.

La clave podría estar en los gusanos

Los gusanos de la especie «Caenorhabditis elegans» han permitido descubrir algunas pistas sobre cómo funciona esta capacidad. Después de analizar su comportamiento y su fisiología, investigadores de la Universidad de Texas localizaron en estos pequeños organismos el primer sensor animal capaz de detectar campos magnéticos.

Esta  brújula biológica se encuentra en una diminuta estructura situada en el extremo de una neurona de su cerebro. Su funcionamiento podría compararse con el de una microantena que permite a los gusanos orientarse bajo tierra y localizar alimento. «Existe la posibilidad de que estas mismas moléculas estén presentes en animales como mariposas y pájaros», explicaba Jon Pierce-Shimomura, uno de los investigadores que participaron en el estudio.

Pero, ¿qué sucede en el caso de los perros? Una investigación más reciente, publicada en Scientific Reports, apunta a que la respuesta podría encontrarse en los ojos de estos animales. Los autores, un grupo de científicos alemanes, identificaron una molécula sensible a la luz presente en los órganos oculares de diferentes especies de mamíferos carnívoros, entre ellas primates y osos, que podría estar relacionada con este «sexto sentido».