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Los expertos lo tienen claro y desmontan un mito de siempre: los gatos aman a sus dueños tanto como los perros, lo que pasa es que no lo exterioriza igual

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un estudio de la Universidad Estatal de Oregón, publicado en la revista científica Current Biology), concluye que los gatos forman vínculos de apego con sus dueños tan sólidos como los perros. La investigación aplicó a los felinos el mismo protocolo de laboratorio que se usa para medir el apego en bebés y en canes.

El experimento, llamado prueba de base segura, somete al animal y a su cuidador a tres fases de dos minutos cada una. Primero comparten una sala desconocida, después el animal se queda solo y por último se reencuentran. Un equipo de codificadores expertos clasifica la reacción al reencuentro para determinar si el apego es seguro o inseguro.

El apego de los gatos hacia sus dueños es real, según la Universidad Estatal de Oregón

De los 70 gatitos de entre 3 y 8 meses que completaron la prueba, el 64,3 % mostró un apego seguro hacia su cuidador. Dentro del 35,7 % restante, el patrón más habitual fue el ansioso (84 %), seguido del evitativo (12 %) y el desorganizado (4 %).

Entre los gatos adultos, mayores de un año, la proporción fue similar. De 38 ejemplares evaluados, el 65,8 % desarrolló un apego seguro y el 34,2 % restante, uno inseguro. La cifra se aproxima a la registrada en estudios previos con bebés (65 % de apego seguro) y con perros (58 %).

Esa cercanía llevó a las autoras del trabajo a concluir que los gatos son, como los perros, animales sociales flexibles, capaces de adaptarse tanto a la vida solitaria como a la convivencia con personas.

¿Puede entrenarse el vínculo de apego de los gatitos hacia sus dueños?

Para comprobar si el estilo de apego depende del entrenamiento, un grupo de 39 gatitos participó en un programa de socialización de seis semanas, mientras otros 31 actuaron como grupo de control. No hubo diferencias significativas en la proporción de animales con apego seguro o inseguro, ni al inicio ni dos meses después.

Además, el 81 % de los gatitos mantuvo la misma clasificación en la segunda evaluación. Según las autoras, esto sugiere que el estilo de apego se fija en una etapa temprana y se mantiene relativamente estable con el tiempo, aunque también podrían influir factores hereditarios como el temperamento.

¿Por qué los gatos no muestran el apego igual que los perros?

El estudio realizado en gatos no midió gestos como el ladrido o el movimiento de cola, sino la respuesta fisiológica al reencuentro. Los gatos con apego seguro reducen el estrés y equilibran el contacto con la exploración del entorno cuando el dueño regresa. Los inseguros, en cambio, permanecen alterados, evitan el contacto o alternan entre buscarlo y rechazarlo.

Para descartar que esas diferencias reflejaran solo el estrés, el equipo midió también los maullidos del animal durante la fase en que se queda solo. Los gatos con apego seguro o ansioso maullaron con la misma frecuencia, mientras que los de apego evitativo o desorganizado se mostraron mucho más callados pese a estar igual de solos.

«Nuestro estudio indica que, cuando los gatos dependen de una persona, ese comportamiento de apego es flexible y la mayoría los usa como fuente de consuelo», explicó la investigadora Kristyn Vitale en declaraciones recogidas por PopSci.

Vitale firma el estudio junto a Alexandra C. Behnke y Monique A. R. Udell, del Departamento de Ciencias Animales y de Pastizales de la Universidad Estatal de Oregón. Según las autoras, el vínculo con los humanos podría ser una adaptación flexible de la relación entre cría y cuidador que ayudó a los gatos a prosperar en los entornos creados por el ser humano.