«Tras el viaje a Botswana me convertí en ‘non grata’ en Zarzuela y una amenza para la Familia Real»
Corinna reconoce que tras el viaja a Botswana, donde Don Juan Carlos sufrió el accidente de caza, a partir de las conversaciones con el Rey Emérito y los miembros de su entorno, percibió que no sólo “pasaba a ser una persona non grata en la Zarzuela” sino que además aparecía como “una amenaza para la Familia Real”.
Ella había terminado desde hacía tiempo su relación con el monarca pero mantenía hasta ese momento una buena relación de amistad. Y tal cual lo reconoce en su escrito notarial: “Seguíamos siendo amigos y el Rey Emérito se había convertido en alguien importante en la vida de mi hijo. El viaje se nos presentó como un regalo para mi hijo, que no había estado en un safari antes. Viajé con él para supervisarle y a petición expresa del Rey Emérito. Mi ex marido, Phillip Adkins, quien se había hecho muy amigo del Rey Emérito, también viajó con nosotros”.
Según su testimonio ante notario, fue a raíz del escándalo de Botswana cuando se enteró de que “la estaban siguiendo agentes del CNI, sobre todo en un viaje a Brasil que tuvo lugar en los últimos días de abril de 2012”.
Todo quedo fuera de control cuando se percató en Mónaco de que el CNI había puesto en marcha una operación contra ella. Para ella todo resultó muy incómodo cuando los responsables de Algiz Mónaco, le dijeron que eran de “la empresa de seguridad contratada por sus amigos de Madrid para proporcionarle protección”.
Protegerse del general Roldán
Según Corinna, la referencia a “Madrid” la convenció de que “esto estaba relacionado con el Rey Emérito”. Y se dirigió a él: “Me puse en contacto con él por un mensaje de texto, copiándole el mensaje que había recibido, para que pudiera darme una explicación. Me llamó para decirme que aplicarían medidas de seguridad para protegerme y para evitar que los paparazzi se presentaran en mi hogar o en mis oficinas. En ese momento me lo tomé a pie de la letra. Tampoco quería que se llevaran la falsa impresión de que yo pudiera ser una amenaza de cualquier tipo y quería ser cooperativa”.
Pero los acontecimientos confirmaron sus sospechas: todo se debía a una operación de espionaje contra ella. Días después, los guardias de Algiz se presentaron en el domicilio y en las oficinas de Corinna en Mónaco. Tanto Don Juan Carlos como Sanz Roldán, según la ex novia del Emérito, le comentaron que todas esas medidas de seguridad estaban justificadas: “Diciendo cosas como ‘hay periodistas ocultos fuera’ o ‘tenemos información sobre el hecho de que hay gente que trata de obtener documentos que obran en su poder’. No tenía forma de saber si alguna de estas afirmaciones eran verdaderas o falsas”.
La princesa mantiene que todo aquel proceso fue “bastante angustioso y confuso” y que tenía muy claro que sólo necesitaba protegerse del “mismo General Roldán”.
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