El Servicio Antiblanqueo venezolano alertó sobre el pago de 272.000$ a Iglesias en un paraíso fiscal

Pablo Iglesias-Maduro-paraíso fiscal
Pablo Iglesias en una imagen reciente. (Foto: EFE)

El Servicio Antiblanqueo de Venezuela dio la voz de alarma sobre el pago de 272.000 dólares a Pablo Iglesias en 2014 a través de un banco ubicado en el paraíso fiscal de San Vicente y Granadinas. El organismo venezolano emitió un informe con su correspondiente alarma, pero el Gobierno de Nicolás Maduro hizo caso omiso de la advertencia y enterró la denuncia.

La forma de operar descubierta tenía muchos elementos que alertaron de una actuación ilegal: no era normal que el pago a Iglesias se vinculase a una labor de la que no constaba la correspondiente contrapartida.

No se aportaba ningún dato que identificase el convenio al que se hacía mención para justificar el pago. Y el destino final del dinero acababa siendo una cuenta opaca en el Euro Pacific Bank, una entidad bancaria en un paraíso fiscal: San Vicente y Granadinas. Antiblanqueo sospechó que era una operación de lavado de dinero de manual, pero las autoridades bolivarianas sepultaron la alerta de sus funcionarios porque sabían que gozaba de todas las autorizaciones. El ministro de Economía, Rodolfo Clemente Marco, había ordenado el pago siguiendo «instrucciones superiores» de su jefe, Nicolás Maduro.

Curiosamente, la orden de pago arranca el 7 de febrero de 2014, un mes después de la creación de Podemos, aunque el partido liderado por Iglesias se inscribió oficialmente en marzo en el registro del Ministerio del Interior. Ese año, precisamente, descendieron drásticamente las aportaciones oficiales de Venezuela a CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales), la fundación de Iglesias.

No era estético y podría rozar un delito de financiación encubierta del recién nacido partido que una fundación en cuya dirección estaba toda su cúpula (Pablo Iglesias, Ínigo Errejón, Luis Alegre, Alberto Montero o colaboradores como Juan Carlos Monedero) facturase a destajo a un gobierno extranjero por asesorías de dudosa ética y justificación.

Ese año, la fundación siguió recibiendo dinero del Gobierno de Maduro por un importe de 40.000 euros. En su cúpula seguían Errejón y Alberto Montero, miembros ya de la dirección de Podemos. Era una cifra muy por debajo de la recibida en años precedentes, en los que esta entidad sin ánimo de lucro llegó a sumar un millón de euros al año con cargo a las arcas chavistas. Es el primer pago documentado venezolano a la fundación vinculada a Podemos que se registró en 2014 y, por tanto, coincidente con la existencia del partido. CEPS aseguró, paradójicamente, que no había convenio alguno con el Gobierno de Venezuela, pero evitó dar más detalles.

La caída de subvenciones bolivarianas en 2014 fue drástica respecto al año anterior, cuando los dirigentes de Podemos no querían ocultar sus nexos económicos con el chavismo. En diciembre de 2013, un mes antes de la creación de Podemos, el Gobierno de Venezuela seguía pagando a CEPS, la fundación que dirigía el ahora secretario general de dicho partido, Pablo Iglesias. El régimen bolivariano abonó 496.353 euros en ese ejercicio.

Con ese nuevo ingreso esta entidad, que se reclama sin ánimo de lucro, superó los 4,2 millones facturados a los Gobiernos de Chávez y Maduro a lo largo de una década. Para borrar más vínculos con CEPS, el líder de Podemos se retiró de esta rentable fundación con máximos ingresos y nulos impuestos.

El 27 de enero de 2014, Iglesias cesaba como patrono de CEPS. Lo hacía diez días después de que presentase oficialmente su nuevo partido, Podemos. Iglesias nunca comunicó al Europarlamento su adscripción a dicha fundación, pese a que el reglamento obliga a informar de los cargos desempeñados en las ONGs o cualquier entidad con identidad jurídica. Su rival directo, el eurodiputado popular Miguel Arias Cañete, sí declaró su pertenencia a la fundación FAES. De haberlo hecho, Iglesias tendría que haber aclarado si su función fue remunerada o no, y cuánto percibió por ello.

Esto explica por qué ambas partes, Venezuela y el equipo de Iglesias, ya no podían usar el sistema tradicional de pagos transparentes a través de CEPS. En este contexto, se inserta la orden de pago a Iglesias en marzo de 2014, gestada desde un mes antes por el ministro de Economía venezolano, de 272.000 dólares (220.000 euros) a través de una cuenta ubicada en un paraíso fiscal. Una cuenta que el banco no aclara a quién pertenece. Ni si recibió tal cantidad en esas fechas.

Los 272.000 dólares enviados a la cuenta opaca caribeña más los 40.000 euros de CEPS provenientes de Maduro, se acercan a los 296.000 euros anuales que cobraban por asesorar al presidente venezolano de manera transparente hasta 2014, cantidad a la que luego se sumaban una decena de supuestas consultorías hasta totalizar a veces un millón de euros al año.

De esta última remesa en 2013 de dinero venezolano para las arcas de CEPS, media docena de cuyos dirigentes o colaboradores lideran ahora Podemos, 290.260 euros procedieron del Convenio de Colaboración con el Ministerio del Poder Popular del Despacho de Presidencia de la República de Venezuela. Su vigencia arrancaba el 1 de enero de 2013, previamente a la muerte de Hugo Chávez, que se produciría dos meses después. Este contrato finalizaba el 31 de diciembre de 2013. Era un clásico dentro de la facturación de CEPS. Se repetía año a año. Su objetivo declarado era el siguiente: «Prestación de apoyo técnico en las áreas administrativas, jurídicas y económicas para lo cual se enviaron a los especialistas en las materias referidas».

Tras tan rimbombante declaración, como prueban los informes desvelados por este diario, los asesores de CEPS se limitaron en muchas ocasiones a ejercer un comisariado político en favor de Chávez, al que orientaban con técnicas de guerra sucia para desacreditar a sus opositores.

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