Investigación

Jordi Jr. repartió con su madre las ‘mordidas’ de los Juegos y otras obras de los 90

Las cuentas de los Pujol en Andorra reflejan un hecho recurrente: cuando entraba una gran suma de dinero en efectivo o por transferencia sospechosa se producía un reparto entre los siete hermanos y, a veces, la madre. Es una evidencia que ha comprobado Anticorrupción tras conocer los movimientos de sus cuentas opacas en los años 90, cuando el patriarca del clan, Jordi Pujol Soley, gobernaba la Generalitat.

No se han identificado todos los casos, pero afloran reiterados ejemplos de cómo la familia Pujol repartía un dinero que llegaba clandestinamente a Andorra y cuyo origen Anticorrupción y la Policía sospechan fruto de mordidas. Superan los tres millones de euros las presuntas comisiones repartidas en torno a los Juegos Olímpicos de Barcelona dentro de una cantidad recaudada sin justificación que suma decenas de millones.

Es la base acusatoria que al fiscal anticorrupción Fernando Bermejo le permite sostener que la familia Pujol lleva delinquiendo décadas como una estructura conjunta para blanquear dinero de sus negocios ilícitos. La base que ha permitido imputar a todos los hermanos Pujol Ferrusola.

Y no tienen coartada posible: ni los hermanos eran socios en negocio alguno, ni las herencias se ingresan troceadamente y en efectivo. ¿Qué hijo de político que no se apellide Pujol transporta 100 millones de pesetas en efectivo a un banco andorrano? ¿Qué hermano permite que la familia le inyecte periódicamente dinero que llega en maletines a Andorra?

La mecánica destapada por la policía en Andorra sobre este reparto de entregas de millones de pesetas, llegados en maletines, parece entroncarse mejor en los hijos de un capo siciliano que en los vástagos de un presidente autonómico. Era una estrategia tan sospechosa como recurrente.

La mamma del clan no era ajena al reparto. Marta Ferrusola participaba del amor filial y veía engrosar sus cuentas andorranas cuando llegaban las remesas de dinero a las cuentas opacas de la familia que manejaba Jordi Jr.

Y este reparto de sumas multimillonarias en Andorra se producía en paralelo a los grandes contratos impulsados desde la Generalitat que gobernaba Jordi Pujol Soley para celebrar los Juegos Olímpicos del 92, más toda la remodelación urbanística de Barcelona que supuso.

A modo de ejemplo, Marta Ferrusola, la esposa del entonces presidente de Cataluña, recibió en su cuenta andorrana seis millones de pesetas (36.000 euros) el 25 de mayo de 1992. Ese mismo día, según fuentes de la investigación, Jordi Jr. ingresó en Andorra casi 95 millones de pesetas (579.961 euros) de origen desconocido. Quedaba sólo un mes para la inauguración de los Juegos Olímpicos. La familia Pujol ya hacía caja.

También en 1992, Jordi Pujol Ferrusola realizó transferencias a las cuentas opacas andorranas de sus hermanos Oriol y Mireia por unos cinco millones de pesetas (24.040 euros) y 2,5 millones de pesetas (15.025 euros). Días antes Jordi Pujol Ferrusola recibió en Andorra unos ingresos injustificados de casi 114 millones de pesetas (685.153 euros).

Y en diciembre de 1992 se produjeron transferencias simultáneas a Oriol, Mireia, Marta, Oleguer, Pere y Josep de 2,6 millones de pesetas (15.626 euros). Esto ocurrió tras recibir un abono de 60 millones de pesetas (360.607 euros) Jordi Pujol Ferrusola en Andorra.

En mayo de 1994, Marta Ferrusola ingresó cuatro millones de pesetas (24.040 euros) en sus cuentas andorranas. Su hijo Jordi Jr. acababa de recibir 100 millones de pesetas (601.000 euros) de procedencia desconocida en sus cuentas.

Los repartos familiares de presuntas comisiones, según los investigadores, no paran aquí. Por ejemplo, el 1 de enero de 1996 se ingresaron 37 millones de pesetas (222.374 euros) en las cuentas de los Pujol en Andorra en efectivo que manejaba Jordi Pujol Ferrusola. Ese mismo día se realizaron seis transferencias para sus seis hermanos desde sus cuentas andorranas: a Josep, Oriol, Mireia, Marta, Oleguer y Pere. En concreto, les entregó a cada uno cinco millones de pesetas (30.500 euros). Jordi Jr., según la investigación, era quien ordenaba la distribución del dinero y quien lo transportaba hasta Andorra

Anticorrupción y policía no hallan explicación legal y lógica para que los hijos del entonces presidente de la Generalitat ingresaran una suma en efectivo en una cuenta andorrana opaca. Y, lo que es peor, que ese mismo día se repartiera como si de un clan mafioso se tratara.

No es un caso aislado. El 7 de octubre de 1996 Jordi Pujol Ferrusola llevó 100 millones de pesetas (601.012 euros) en efectivo para abonar en su cuenta andorrana. Inmediatamente después se repitió la misma operativa: hizo una transferencia a sus seis hermanos de cinco millones de pesetas (30.500 euros) cada una.

Pero el reparto familiar se hacía también cuando la entrega de dinero sospechoso llegaba por transferencia a las cuentas andorranas de los Pujol. En marzo de 1997 se recibieron 75 millones de pesetas (450.750 euros). Jordi Pujol Ferrusola ordenó repartir 24 millones (144.242 euros) entre sus seis hermanos, a cuatro millones de pesetas cada cual (24.040 euros).

El 4 de abril de 1997, tras ingresar las cuentas de los Pujol 32 millones de pesetas (192.323 euros) en efectivo, Jordi Jr. repartió cuatro millones de pesetas (24.040 euros) a cada uno de sus hermanos.

En mayo de 1997, las cuentas secretas andorranas ingresaron 20 millones de pesetas (120.200 euros) y Pujol Ferrusola inyectó dos millones de pesetas (12.000 euros) para cada uno de los hermanos en sus cuentas opacas.