Internacional
Reportaje

La Venezuela de Delcy: niegan la entrada a un periodista jordano tras siete horas de interrogatorio y vejaciones

Siete horas de acoso del Sebin a un reportero árabe que intentaba entrar en Venezuela

El abuso llegó al extremo de confiscarle su teléfono móvil durante horas

Siete horas de interrogatorio, revisión exhaustiva de su teléfono móvil, grabaciones forzadas y un rechazo final. Este es el calvario que vivió Mohamed, periodista de la cadena jordana Al Ghad, al intentar ejercer su labor informativa en la Venezuela de Delcy Rodríguez que supuestamente «está cambiando».

Con pasaporte británico y derecho legal a entrar 90 días en Venezuela, Mohamed solicitó su visado de periodista tanto en Londres como en el consulado local. «No hay respuesta hasta ahora», lamenta el reportero árabe, que finalmente decidió intentar cruzar la frontera confiando en sus derechos internacionales.

Violación sistemática de derechos fundamentales

Lo que encontró al otro lado fue una demostración práctica de que en la dictadura chavista el derecho «no existe». «La manera de trato es muy mala. No trabajan de profesional. Hay una ley que tiene que respetar, ¿no?», relata Mohamed sobre los agentes de inmigración venezolanos.

El abuso llegó al extremo de confiscarle su teléfono móvil durante horas. «Me coge mi teléfono, estaba mirando todas mis cosas. Le digo ‘perdón, pero son cosas personales, es mi intimidad’», explica el periodista. «Nadie puede coger el teléfono de alguien, sea periodista o persona normal. Necesita un orden judicial o algo».

La respuesta del régimen fue ignorar cualquier derecho fundamental. «Lo vio todo. No sé qué estaba haciendo en mi teléfono», denuncia Mohamed sobre una clara violación de su privacidad sin orden judicial alguna.

El Sebin y la intimidación sistemática

Tras dos horas de espera inicial, Mohamed fue trasladado a otra oficina, esta vez del temido Sebin, los servicios de inteligencia del régimen. Allí, un segundo agente le exigió algo insólito: grabar un vídeo renunciando a su condición de periodista.

«Me dice ‘tienes que hacer un vídeo. Si tú entras hoy, no tienes que hacer de periodista’», relata indignado. «Yo vengo como periodista, ¿para qué tengo que entrar así?».

La respuesta del periodista fue clara: «Voy a hacer mi trabajo». Una honestidad profesional que le costó su entrada al país.

El mensaje del régimen: los periodistas son enemigos

Después de siete horas de calvario, el veredicto final: «No se puede entrar». Le exigieron firmar un papel y tomar sus huellas dactilares, algo a lo que Mohamed se negó. Finalmente, le grabaron un vídeo devolviéndole el pasaporte, presumiblemente «para dar fe de vida», como señala el reportero de OKDIARIO que le acompaña.

«A mí me da pena si un país está en el cambio y dicen que está cambiando. Hablé ayer con el presidente Trump de los americanos y dice que está cambiando. Vale, pero ¿periodistas no? ¿Son gente mala que revela la verdad, que revela la realidad?», se pregunta Mohamed.

Su conclusión es demoledora: «Ellos tienen miedo de los periodistas. Y cuando tienen miedo de los periodistas, no piensas que algo justo ahí. Algo injusto ahí, algo que no quieren mostrar».