Rusia

Rusia da un golpe sobre la mesa y confirma: ahora sus cazas SU-35 detectan enemigos a 350 km

cazas SU 35
Blanca Espada

Durante años, cuando alguien hablaba del SU-35, siempre se llegaba a la conclusión de que se trata de un caza potente, rápido, muy maniobrable pero con algunos límites en electrónica frente a modelos más modernos. Pero ahora Rusia dice que eso empieza a cambiar dado que que su radar ya sería capaz de detectar objetivos a unos 350 kilómetros.

Puede parecer sólo una cifra más, pero en este tipo de tecnología no lo es. En combate aéreo, muchas veces no gana el que tiene más potencia, sino el que detecta o ve antes, y ahí es donde está el verdadero salto ya que además no es sólo una cuestión de poder ver más lejos, sino de tener tiempo para reaccionar, es decir, para decidir, para posicionarse o para atacar antes de que el otro sepa siquiera que estás ahí.

El cambio en el radar de los SU-35 rusos

A simple vista, el avión SU-35 sigue siendo el mismo que ya se conocía ya que sólo ha cambiado por dentro.  Hasta ahora utilizaba el radar Irbis-E, que ha sido bastante fiable durante años. El problema es que ese sistema tenía sus límites, sobre todo cuando entraban en juego interferencias o cuando se intentaba trabajar a distancias muy largas.

Pero el nuevo radar funciona de forma distinta. En lugar de depender de una única señal, utiliza muchos pequeños emisores que trabajan al mismo tiempo. Es como pasar de una linterna a un panel lleno de luces que iluminan a la vez desde distintos puntos. ¿El resultado? Más precisión, más capacidad de seguimiento y menos posibilidades de que el enemigo detecte que está siendo rastreado.

De dónde sale esta mejora

Pero lo curioso es que el radar no nace exactamente para el SU-35. En realidad, viene de desarrollos pensados para el Su-57, que es el caza más avanzado de Rusia. De este modo lo que han hecho es adaptar esa tecnología a un avión que ya estaba en servicio. Es una forma bastante lógica de avanzar sin tener que empezar desde cero. Y, sobre todo, permite acortar tiempos ya que en lugar de esperar años a un nuevo modelo, se mejora uno que ya está volando.

El misil que explica todo esto

Hay otra pieza que ayuda a entender por qué esta mejora era necesaria. Es el misil R-37M. Sobre el papel, puede alcanzar objetivos a distancias muy largas, incluso cercanas a los 400 kilómetros. El problema es que, hasta ahora, el propio avión tenía dificultades para seguir al objetivo a esa distancia con suficiente precisión. Pero ahora, con el nuevo radar, esa limitación se reduce bastante. El avión puede mantener el seguimiento durante más tiempo y aprovechar mejor todo el alcance del misil.

No es una mejora aislada

Todo esto forma parte de un programa más amplio, conocido como SU-35SM, por lo que no se trata sólo de cambiar el radar, sino de actualizar varios sistemas al mismo tiempo.

Y se está trabajando también en guerra electrónica, en la integración de equipos y en mejorar la forma en la que el avión gestiona toda la información que recibe dado que cuando se está en el aire, no basta con detectar algo, hay que procesarlo rápido y tomar decisiones en segundos.

Las pruebas ya se han hecho en centros de vuelo rusos y, aunque todavía no se habla de una producción completamente masiva, la intención es la de llevar estas mejoras al mayor número posible de unidades.

Este movimiento también tiene algo de respuesta, si bien en los últimos años, otros países han avanzado bastante en este tipo de sistemas. Estados Unidos, por ejemplo, ya lleva tiempo trabajando con radares de este tipo en varios de sus cazas, al igual que China que también ha seguido ese camino. Así que, en cierto modo, esto es Rusia poniéndose al día en un aspecto donde estaba un paso por detrás.

Más allá de lo técnico, también hay mercado

Este tipo de cambios no sólo importan en el ámbito militar. También tienen mucho peso en las ventas dado que el SU-35 sigue siendo un avión bastante demandado fuera de Rusia. De hecho, los pedidos recientes lo confirman. Países como Argelia o Irán han apostado por este modelo, y otros están ampliando sus flotas. Para ellos, este tipo de mejoras son clave, porque aumentan la vida útil del avión y lo hacen más competitivo frente a otras opciones. Además, no todo el mundo puede acceder a cazas de quinta generación, así que este tipo de modelos que pueden ser considerados intermedios siguen teniendo mucho recorrido.

Pero más allá de cifras y titulares, lo interesante es lo que pasa en una situación real. Tener más alcance de detección no significa automáticamente ganar un combate, pero sí cambia cómo se desarrolla ya que permite anticiparse, evitar ciertas situaciones y, en algunos casos, atacar sin exponerse demasiado. También complica las cosas para otros sistemas, como los aviones de vigilancia, que dependen de detectar amenazas antes de que estas estén cerca. Al final, son pequeñas ventajas que, sumadas, pueden inclinar la balanza, y en este tipo de escenarios, eso es exactamente lo que busca cualquier país.

Lo último en Internacional

Últimas noticias