Internacional
Invasión rusa de Ucrania

Kiev planta cara y resiste con fiereza ante la tercera noche de asedio en la invasión rusa

En la tercera noche de asedio sobre Ucrania, el país y la capital sigue resistiendo con bravura ante la invasión de Rusia. El Kremlin va teniendo más claro a cada hora y a cada día que pasa que hacerse con el control de Ucrania va a resultar una empresa más complicada de lo que habían previsto al planear la agresión, por más que el desenlace siga sin favorecer las opciones del agredido. Pero lo cierto es que a la salida del sol este domingo, Kiev sigue bajo control de Ucrania.

El asedio sobre la capital, sobre las principales ciudades del país y sobre puntos estratégicos sigue siendo total y de una crudeza que no hace sino crecer de forma exponencial, pero los ucranianos se defienden espoleados por un presidente Zelensky que mantiene una profusa actividad diplomática al tiempo que arenga a su población grabándose vídeos desde las propias calles de Kiev.

Son unas calles que se mantienen prácticamente desiertas de población, el toque de queda sigue impuesto en Kiev mientras las fuerzas agresoras de Rusia avanzan tanto con ataques aéreos como abriéndose paso a disparos sobre el terreno. El Ejército ucraniano llamó a «resistir» a la población y ha entregado 25.000 nuevas armas a la población, mientras la mayoría de ciudadanos busca los escondites más seguros que tengan a mano, como el metro o refugios en edificios. Desde uno de estos búnkeres bajo tierra le describía una familia con hijos a este cronista la situación como «una locura aquí en Kiev, estamos completamente asustados». En OKDIARIO, una profesora ucraniana de español relataba su drama tras huir de Kiev. Un chico de seis años ha resultado muerto en un tiroteo sucedido esta última noche al oeste de la capital, según ha informado la CNN.

El ministro de Defensa celebraba la tenacidad de sus fuerzas armadas: «A cada hora que pasa, más y más gente entiende que ningún país europeo tiene un Ejército así, ninguno. Sin nuestra armada y nuestra gente, Europa nunca estará segura, no existirá Europa sin nosotros», haciendo un llamamiento a la esperanza: «No somos los únicos que creen en nuestra victoria».

Los rusos aseguran que entre sus objetivos no se encuentran edificios residenciales o población en general, aunque se han observado imágenes en las que proyectiles han alcanzado torres de pisos donde vive gente normal. Sí están mostrando fijación por lugares estratégicos como plantas energéticas o aeropuertos. El aeropuerto de carga Antonov, en Gostomel, a las afueras de Kiev, está siendo escenario de cruentas batallas desde hace dos noches, y su control ha cambiado de bando en varias ocasiones. Esta noche, allí ha resultado destruído un convoy de las fuerzas especiales chechenas, el violento grupo reclutado por Moscú para participar activamente en la toma de Kiev. A última hora del sábado se reportaba la muerte del general checheno Magomed Tushayev, uno de los señores de la guerra más fieles aliados del gobernador local de Chechenia, Ramzan Kadyrov, muy cercano a Putin. Otra base aérea cercana a Kiev, la de Vasylkiv, sigue siendo un punto caliente de batalla entre fuerzas rusas y ucranias.

Mientras, desde Járkiv, al norte del país, llegaban noticias de un gasoducto en llamas como consecuencia de un ataque de fuerzas rusas, lo que ha provocado que la ciudad se quede en una situación muy comprometida y a desatado la posibilidad de una «catástrofe ambiental» según el Gobierno local, que ha pedido a la población que cierre las ventanas de sus casas. Cerca, en una localidad de la región de Sumy, seis personas, incluyendo a una niña de siete años, fallecían bajo el asedio ruso, según informó el gobernador local citado por The Kyiv Independent.

Odesa, que desde antes de que comenzase la invasión ya se dibujaba como uno de los objetivos estratégicos a tomar por Rusia por su salida al Mar Negro, veía como su espacio aéreo se cubría por drones, que el Ejército local trata de neutralizar.