Encuentran muerto en Reino Unido al empresario ruso Nikolai Glushkov, azote de Abramovich y Putin
El empresario ruso Nikolai Glushkov, un amigo cercano del difunto oligarca Boris Berezovski, fue hallado sin vida en su vivienda de Reino Unido el lunes por la noche, por causas aún por determinar, según han informado fuentes de su entorno al periódico británico The Guardian. La Policía Metropolitana ha anunciado la apertura de una investigación antiterrorista de la muerte «inexplicada», que sin embargo ha desvinculado con el intento de asesinato del exespía ruso Sergei Skripal.
Glushkov, de 68 años, trabajó en la década de los noventa para Aeroflot y LogoVAZ, la compañía automovilística de Berezovski. Tras la caída en desgracia del oligarca, que escapó a Reino Unido, Glushkov fue condenado por fraude y blanqueo de capitales y pasó cinco años entre rejas, hasta 2004.
Tras escapar él también a Reino Unido, donde recibió asilo político, compareció ante un tribunal para declarar en contra del empresario Roman Abramovich, considerada una persona afín al Kremlin y al presidente Vladimir Putin. Según Berezovski, Abramovich le estafó 5 millones de dólares, pero la Justicia no le dio la razón.
Berezovski desapareció de la vida pública y en marzo de 2013 se localizó su cadáver en la vivienda de su exmujer en Berkshire. La Policía atribuyó entonces el fallecimiento a un suicidio, una versión de la que dudó entonces su entorno pero que no se ha refutado en términos oficiales.
Por su parte, Glushkov recibió en 2017 una segunda condena por corrupción en Rusia, tras ser juzgado ‘in absentia’ por el presunto robo de 123 millones de dólares. El empresario fue sentenciado a ocho años de cárcel.
Investigación antiterrorista
En un comunicado, Scotland Yard ha informado de que el Mando Antiterrorista se ha hecho cargo de la investigación de esta «muerte inexplicada» como «precaución por las conexiones que el hombre se cree que tuvo», si bien en ningún momento se da el nombre de Glushkov.
No obstante, aclara que un varón de unos 60 años fue hallado muerto en su residencia en la avenida Clarence de Londres el lunes por la noche por el servicio de ambulancias de la capital. Según los medios británicos, Glushkov vivía en ese lugar.
«Aunque creemos saber la identidad del fallecido, aún no se ha producido la identificación formal», se ha justificado Scotland Yard, aclarando que está prevista la realización de una autopsia. Entretanto, ha puntualizado, «la muerte se trata actualmente como inexplicada».
El fallecimiento de Glushkov coincide con el pulso político librado entre Londres y Moscú a raíz de un ataque con gas nervioso cometido en Salisbury (Reino Unido) contra el exespía Sergei Skripal. La primera ministra británica, Theresa May, sospecha de la implicación de Rusia, que ha tachado de «disparate» las acusaciones.
Ante este hecho, y para evitar posibles rumores o conjeturas respecto a la muerte de Glushkov, Scotland Yard ha puntualizado claramente en su comunicado que «no hay pruebas que sugieran una relación con el incidente en Salisbury».
Lo último en Internacional
-
Con capacidad para 50.000 espectadores, éste país va a construir el estadio más avanzado y moderno de toda América Latina
-
Nadie sabe quién ha comprado el nuevo escudo antidrones alemán Skynex, pero es un contrato de cientos de millones de euros y todo apunta a Oriente Medio
-
Mojtaba Jameneí promete «venganza contra los asesinos» de su padre en otro mensaje sin dar la cara
-
Trump abandonó Turquía de urgencia por temor a un ataque iraní
-
Erdogan sorprende a los líderes de la OTAN con un peligroso regalo de despedida: un revólver con munición real
Últimas noticias
-
A la FIFA le sale de perlas su jugada con el cuadro del Mundial 2026
-
Incendio de Almería, en directo: última hora del fuego en Los Gallardos, búsqueda de los desaparecidos y la evolución de la situación hoy
-
Mueren dos personas en Argentina durante la celebración del pase a semifinales del Mundial
-
Así han quedado las casas en Los Gallardos tras el devastador incendio: un manto de ceniza y fachadas tiznadas
-
La tercera marcha de Flick arranca en Barcelona con una obsesión