¿Cómo se hace?
Remedios caseros

Cómo limpiar los oídos con remedios caseros

Los remedios caseros te pueden ayudar mucho en la limpieza e higiene

Los oídos son una parte muy sensible del cuerpo, además de muy importante para poder distinguir y escuchar todos los sonidos a tu alrededor. Tenerlos en perfecto estado es indispensable para su buen funcionamiento. Si quieres saber cómo limpiar los oídos con remedios caseros, sigue leyendo y toma nota de algunos muy interesantes y eficaces.

Los remedios caseros son excelentes para realizar todo tipo de limpiezas y tratamientos, tanto en el hogar como a nivel facial, capilar y corporal. Si sabes sacarles el máximo partido podrás conseguir resultados excelentes.

Remedios caseros para limpiar los oídos

  1. Masaje: si tienes un tapón de cera que te está bloqueando el oído, realiza un masaje en la parte trasera de la oreja. Después de un par de minutos de masaje, tira de la oreja en varias direcciones y abre y cierra la boca al mismo tiempo.
  2. Agua oxigenada: este producto es muy útil en diversos remedios caseros, y también te sirve para limpiar los oídos y aliviar el dolor que puedas tener. Vierte en un recipiente media taza de agua tibia y media taza de agua oxigenada. Mezcla bien y vierte parte de la mezcla en un gotero, hasta llenarlo. Vierte gotas en el oído hasta llenarlo y deja que la mezcla actúe durante 3-5 minutos, con el oído hacia arriba. Pasado ese tiempo, date la vuelta para que el líquido se salga y enjuaga con agua tibia.
  3. Aceite de oliva: otro buen truco casero para limpiar los oídos es llenado el oído con aceite de oliva a temperatura tibia. Deja que actúe 15 minutos y después vacía y aclara con agua tibia. Si tienes mucho tapón o dolor, haz esto 3 veces al día durante 3-4 días.
  4. Manzanilla: prepara una infusión de manzanilla y deja que repose hasta que esté tibia. Cuela por si se ha metido algo que no sea líquido y aplica en el oído primero tres gotas de aceite de oliva para que actúen durante 3 minutos y después enjuaga el oído con la manzanilla que has preparado, por medio de una jeringa o gotero.