Monsieur Richebourg: La historia del espía francés que medía 58 centímetros
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El espionaje a lo largo de la historia ha sido práctica común por todos los gobiernos y responsables políticos. Durante la Revolución Francesa se conoció a un pequeño hombre que sirvió como espía para conseguir información importante a los revolucionarios. Y es que nadie sospechaba de Monsieur Richerbourg, un hombre que medía 58 centímetros y que se vestía de bebé del que nadie sospecharía.
Se desconoce el primer nombre de este intrépido espía. Se sabe que nació en Francia alrededor del año 1768 y que sirvió al los duques de Orleans. Según muchos de los escritos de la época, su inteligencia lo llevo a ser uno de los espías más recordados de la revolución, aunque jamás se identificó con un partido o una bandera.
Imposible de detectar
A pesar de que hoy en día tenemos la imagen del espía apuesto tipo James Bond, o aquellos espías que se infiltraban en las tropas nazis para conseguir información sobre Hitler, Richebourg tenía una particular forma de obtener valiosa información para sus clientes.
Desde joven pasó a formar parte de la corte de sirvientes de los duques de Orleans, pero con 17 años fue reclutado por una de las facciones de la Revolución Francesa que lo llevarían a utilizar su intelecto para otras causas.
Richebourg estaba destinado a ser alguien importante lejos de la mayoría de los enanos de la época que veían como su futuro estaba escrito en la carrera en el circo o en espectáculos de variedades cómicos.
El pequeño espía tenía una gran capacidad para memorizar mensajes. Después, se rasuraba por completo y se vestía de niño y era tapado con una manta. Pasaba por las fronteras sin levantar sospechas y en mucha ocasiones era abandonado dentro de un carrito junto a militares para escuchar lo que decían.
Con la excusa de que lo cuidaran durante un tiempo, los oficiales militares accedían a vigilar al pequeño bebé falso mientras él escuchaba todo lo que decían para luego traspasar esa valiosa información a sus superiores.
Pero como decimos, nunca tuvo bandera ni partido, así que fue válido para trabajar con diferentes personas que buscaban todo tipo de información, ya fueran revolucionarios o partidarios de Antiguo Régimen.
A pesar de ello, en Francia corrió la voz sobre la existencia de un espía enano que se había convertido en alguien muy famoso. Pero nadie consiguió atraparle y vivió sus días como un hombre rico hasta que en 1858, con 90 años, murió.
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