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Historia de San Valero: origen, vida y por qué es el patrón de Zaragoza

Conoce la historia de San Valero, patrón de Zaragoza: su vida, milagros, por qué se celebra el 29 de enero y las tradiciones más populares en su honor.

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  • Francisco María
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Cada 29 de enero, Zaragoza entra en modo fiesta para celebrar a su patrón, San Valero. No es solo una fecha más en el calendario: es uno de esos días que mezclan historia, tradiciones, calle llena y ese ambiente tan nuestro. Aunque su vida se mueve entre datos históricos y relatos transmitidos de generación en generación, San Valero sigue siendo una figura muy presente en la identidad de Zaragoza. Pero vamos por partes: ¿quién fue realmente?, ¿por qué acabó siendo el patrón?, ¿y de dónde salen las tradiciones que se repiten cada año casi sin pensarlo?

Origen y contexto histórico

San Valero nació probablemente a finales del siglo III, en una época nada fácil para los cristianos. El cristianismo aún no era religión oficial y practicarlo podía meterte en problemas serios. Aun así, Valero llegó a ser obispo de Caesaraugusta, la Zaragoza romana, cuando la ciudad empezaba a organizarse como comunidad cristiana.

En aquel momento, Zaragoza era un punto clave del valle del Ebro: comercio, paso de tropas y mucha vida urbana. El obispo no solo tenía que ocuparse de lo religioso, sino también de cuidar a su gente, organizar a la comunidad y mantener la fe viva en tiempos bastante movidos.

Vida y personalidad de San Valero

Las crónicas lo pintan como un hombre sencillo, austero y muy creyente, pero con un detalle curioso que lo hace especialmente humano: no se le daba nada bien hablar en público. Sí, algo complicado para un obispo.

Por eso se apoyó en un diácono joven y con una oratoria brutal, San Vicente Mártir, que predicaba por él. Mientras Valero representaba la autoridad y la experiencia, Vicente ponía la voz y la energía. Esta especie de “tándem” ha pasado a la historia como uno de los dúos más conocidos del cristianismo en la Hispania romana.

Persecución, destierro y últimos años

A comienzos del siglo IV, con las persecuciones ordenadas por el emperador Diocleciano, las cosas se pusieron feas. San Valero y San Vicente fueron detenidos por defender su fe sin esconderse. El final de cada uno fue muy distinto.

San Vicente fue llevado a Valencia, donde murió martirizado. San Valero, en cambio, ya mayor y debilitado, fue desterrado. La tradición dice que acabó en Enetica, probablemente en territorio de la actual Francia. Allí pasó sus últimos años tranquilo, dedicado a la oración, hasta su muerte hacia el año 315.

Milagros y tradición popular

No hay una lista larguísima de milagros espectaculares asociados a San Valero, pero eso nunca le restó importancia. Con el paso del tiempo, la gente empezó a verlo como un protector de la ciudad, alguien que cuidaba de Zaragoza frente a enfermedades, sequías o épocas difíciles.

Más allá de lo milagroso, su figura se fue haciendo cercana, casi familiar. No es un santo distante, sino uno de esos que se sienten “de casa”, muy ligado al día a día y a la forma de ser de los zaragozanos.

¿Por qué es el patrón de Zaragoza?

San Valero es patrón de Zaragoza porque fue uno de sus primeros obispos y porque ayudó a consolidar el cristianismo cuando todo estaba aún empezando. Representa los orígenes de la ciudad cristiana y una continuidad histórica que ha llegado hasta hoy.

En la Edad Media su culto se reforzó muchísimo, sobre todo cuando sus reliquias regresaron a Zaragoza. A partir de ahí, su figura quedó totalmente integrada en la vida religiosa y social de la ciudad, hasta ser reconocido oficialmente como patrón.

El 29 de enero: origen de la festividad

El 29 de enero se asocia tradicionalmente con la muerte de San Valero o con la llegada de sus reliquias a la ciudad. Sea como sea, la fecha se consolidó como un día grande en Zaragoza.

Aunque el origen es religioso, hoy la celebración va mucho más allá: es una mezcla de actos litúrgicos, cultura, música, calle y, por supuesto, gastronomía. Un día para disfrutar, haga frío o sople el cierzo a lo bestia.

Tradiciones más populares en su honor

Si hay una frase que define esta fiesta es:
“San Valero, rosconero y ventolero”. Y no falla.

Las tradiciones más conocidas incluyen:

Todo esto hace que San Valero sea una fiesta vivida tanto por creyentes como por quienes simplemente quieren salir a disfrutar de Zaragoza.

San Valero hoy: fe, historia y cultura

Hoy, San Valero es mucho más que un nombre en el santoral. Es una excusa perfecta para reunirse, salir a la calle y sentirse parte de algo compartido. Su figura conecta la historia antigua con la Zaragoza actual, esa ciudad que sabe mantener tradiciones sin dejar de mirarse al presente.

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