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La guerra más corta de la historia explicada en detalle

A lo largo de la historia de los conflictos bélicos, ha habido guerras de todos los tamaños. Te contamos aquí la guerra más corta.

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  • Francisco María
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¿Te has planteado alguna vez cuál ha sido la guerra más corta de la historia? El tema está bien demostrado y documentado. Se trató de la Guerra Anglo-Zanzibarí de 1896, considerada oficialmente la guerra más corta de la historia. ¿Cuánto duró? Entre 38 y 45 minutos. Literalmente menos de una hora.

Sí, fue real. No es una exageración ni una leyenda. Y aunque fue breve, tuvo consecuencias muy claras para el pequeño sultanato que estuvo en el centro del conflicto.

Un mundo en plena carrera colonial

Zanzíbar, situada en la costa oriental, frente a la actual Tanzania, era un territorio pequeño pero muy cotizado. Controlaba importantes rutas comerciales en el océano Índico y era un importante jugador en las redes de comercio regional, incluyendo el del comercio de especias, marfil, etc.

Formalmente, Zanzíbar era un sultanato independiente. En la práctica, estaba bajo una fuerte influencia británica. El Reino Unido tenía acuerdos firmados con el sultán y una presencia diplomática consolidada en la zona. No era una colonia directa, pero tampoco gozaba de total autonomía.

Una muerte que lo cambia todo

El detonante fue la muerte del sultán Hamad bin Thuwaini el 25 de agosto de 1896. Hamad era considerado favorable a los intereses británicos, lo que facilitaba la estabilidad política bajo supervisión indirecta del Reino Unido.

Su fallecimiento abrió inmediatamente una crisis sucesoria. Y aquí es donde la situación se tensó de verdad.

Un familiar cercano del fallecido, Khalid bin Barghash, corrió a ocupar el palacio y proclamarse sultán. No contó con que debía esperar al apoyo y autorización británica. Khalid no esperó esa autorización. Actuó rápido, tomó el poder y dio por hecho que ya estaba todo decidido.

Para el Reino Unido, aquello no era un simple trámite saltado. Era un desafío directo a su influencia en la región.

El ultimátum

Los británicos tenían su propio candidato preferido: Hamud bin Muhammad, mucho más alineado con sus intereses. Así que reaccionaron con rapidez.

El 26 de agosto, el cónsul británico dictó su ultimátum muy claro: Khalid debía abandonar el palacio y renunciar al trono antes de las 9:00 de la mañana del 27 de agosto de 1896. Bajo amenaza de acciones militares

No era una amenaza vacía. En el puerto ya estaban posicionados varios buques de guerra británicos, preparados para intervenir.

Khalid decidió no ceder. Se atrincheró en el palacio con alrededor de 2.800 hombres, entre soldados y civiles armados. Contaba con fusiles antiguos, algunas piezas de artillería y un pequeño yate armado. No era un ejército moderno, pero sí una defensa simbólica.

El enfrentamiento

A las 9:02, la flota británica abrió fuego contra el palacio. La diferencia de poder era evidente desde el primer disparo. Los barcos británicos disponían de artillería moderna, muy superior en alcance y precisión.

El palacio, en gran parte construido con madera, comenzó a arder rápidamente bajo el bombardeo. Las defensas del sultanato fueron neutralizadas casi de inmediato. El pequeño yate armado fue hundido en cuestión de minutos.

El fuego británico fue intenso y efectivo, como muestra de superioridad militar. El final de la acción bélica terminó 40 – 45 minutos después.

La guerra había durado menos de una hora. Un balance desigual. Unos 500 y 600 defensores de Zanzíbar murieron o resultaron heridos durante el bombardeo. Por su lado, el lado británico apenas registró un herido leve.

Khalid logró escapar y refugiarse en el consulado alemán. Alemania, que también tenía intereses coloniales en África Oriental, le ofreció protección. Posteriormente fue trasladado a territorio bajo control alemán.

Mientras tanto, los británicos colocaron en el trono a su candidato, Hamud bin Muhammad. Desde ese momento, el sultanato quedó aún más subordinado a la influencia británica.

¿Por qué fue tan breve?

Hay varios factores que explican la escasa duración del conflicto.

No fue una guerra de campaña, sino una intervención puntual con un objetivo muy claro.

Más que una curiosidad

A menudo se menciona esta guerra como una anécdota histórica curiosa. Pero detrás de esos 40 minutos hay algo más profundo: el reflejo de la desigualdad de poder en la era colonial.

En menos de una hora, quedó claro que la autonomía del sultanato era limitada. Las potencias europeas podían decidir el rumbo político de territorios estratégicos sin apenas resistencia efectiva.

También muestra cómo la tecnología militar moderna del siglo XIX podía inclinar la balanza de manera fulminante frente a ejércitos menos equipados.

Conclusión

La Guerra Anglo-Zanzibarí de 1896 pasó a la historia por su duración mínima, pero no fue un episodio menor. Fue un momento decisivo que consolidó el dominio británico en Zanzíbar y dejó un ejemplo contundente del poder imperial en su punto más alto.

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