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Arqueología

Descubrimiento histórico en Córdoba: desentierran la biblioteca más antigua de la península ibérica, construida por el imperio Romano entre los siglos III y IV

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de la Universidad de Granada (UGR) ha identificado la biblioteca más antigua documentada en la península ibérica en la villa romana de Fuente Álamo, en Puente Genil (Córdoba). El hallazgo, publicado en el Journal of Mediterranean Archaeology, corrige una interpretación previa que situaba la estancia como un mitreo dedicado al culto de Mitra.

Según la UGR, la sala pertenece a la segunda fase de la villa, en el periodo tardoantiguo. Esa datación coincide, de acuerdo con Ruta Bética Romana, con los siglos III y IV d.C., cuando las villas rurales de la Bética alcanzaron su mayor grado de monumentalización.

Es, además, la biblioteca privada mejor conservada de todo el Imperio romano y también la más occidental de las registradas hasta ahora. La identificación de bibliotecas romanas ha sido motivo de debate durante décadas, ya que los modelos arquitectónicos, las fuentes escritas y los restos arqueológicos suelen ofrecer perspectivas difíciles de conciliar.

¿Qué es la biblioteca romana hallada en Fuente Álamo, Córdoba?

La estancia conserva un ábside, nichos rectangulares que sostenían estanterías, nichos semicirculares, un podio y habitaciones auxiliares anexas. Para identificarla, los investigadores emplearon una metodología conocida como gramática de formas (shape grammar), que analiza cómo se combinan los elementos arquitectónicos de un espacio para determinar su función original.

El método identifica las unidades mínimas de significado arquitectónico de una estancia y las combinaciones que determinan si un espacio tiene la coherencia suficiente para ser considerado con seguridad una biblioteca.

La técnica permitió superar una dificultad habitual en la arqueología de bibliotecas romanas, ya que los materiales perecederos, como la madera de las estanterías o los rollos y códices, no suelen conservarse. Antes de este estudio, la sala se interpretaba como un mitreo por la disposición de sus nichos.

¿Cómo se relaciona la biblioteca con el resto de la villa de Fuente Álamo?

La villa de Fuente Álamo se levantaba junto a una vía que conectaba las ciudades costeras del Mediterráneo con Corduba, la capital de la provincia romana de la Bética, según recoge el Journal of Mediterranean Archaeology. Esa posición explicaría el nivel de refinamiento de sus estancias, entre las que se cuentan varios mosaicos además de la propia biblioteca.

El estudio plantea también un posible vínculo entre la sala y el sarcófago conocido como de la Declamatio, hallado en el siglo XIX en Villares del Carril y conservado hoy en el Museo de Málaga. La pieza podría estar relacionada con el propietario de la villa, aunque los autores presentan esa conexión como una hipótesis abierta, aún sin concluir.

¿Por qué los investigadores compararon el hallazgo con un yacimiento de Macedonia del Norte?

Los autores aplicaron la misma metodología a la Sala 7 del llamado Palacio Teodosiano de Stobi, en Macedonia del Norte, antigua capital de la provincia romana de Macedonia Salutaris. La comparación entre ambos espacios domésticos tardoantiguos sirvió para comprobar que la coherencia arquitectónica de una estancia alcanza para identificarla como biblioteca, incluso sin restos de libros ni de estanterías.

Los autores concluyen que ambos casos, estudiados en paralelo, demuestran la utilidad de la gramática de formas para identificar espacios funcionales en contextos arqueológicos.

¿Quiénes firman el estudio de la Universidad de Granada?

El trabajo está firmado por Antonio López García, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, junto a Javier Martínez Jiménez y Eduardo Cerrato Casado, también de la misma universidad.

El estudio se publicó en junio de 2026, en formato de acceso anticipado, en la revista científica Journal of Mediterranean Archaeology.