Historia
Arqueología

La civilización etrusca tenía un calendario sagrado hace 2.500 años: se descubrió en 1898 y 128 años después aún no lo ha descifrado nadie

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

El Imperio Romano es la cultura que ha dejado mayor huella en Europa, pero antes de ellos otras civilizaciones también hicieron grandes avances. Por ejemplo, en el siglo XIX los arqueólogos hallaron una pieza de terracota etrusca que todavía no han podido descifrar.

Parece que las 62 líneas describen ceremonias, ofrendas y fechas religiosas, pero faltan muchos detalles por resolver. El objeto, conocido como Tabula Capuana, fue elaborado durante el siglo V a. C., y el mensaje completo sigue siendo una incógnita.

Según los historiadores, lo más problemático es el propio idioma etrusco, ya que no conocemos lo suficiente para darle contexto a esta suerte de calendario. Más de un siglo después de su hallazgo, todavía es un misterio.

El calendario etrusco que descubrieron en el siglo XIX en la necrópolis de Capua

La Tabula Capuana se descubrió en 1898 en Quattordici Ponti, una zona de necrópolis situada al suroeste de Capua, en la actual región italiana de Campania.

Más de un siglo después, se conserva en la Colección de Antigüedades de los Museos Estatales de Berlín, mientras que los Museos Vaticanos poseen una copia realizada cuando la pieza se encontraba en mejores condiciones.

La tabla mide entre 48 y 49 centímetros de ancho y conserva aproximadamente 62 centímetros de longitud. Su parte superior está rota, por lo que se han perdido varias líneas de la inscripción. También tiene bordes elevados, perforaciones y pequeñas incisiones que indican que pudo permanecer fijada en posición horizontal.

En cuanto al aspecto, si no supieras que es una especie de calendario de la civilización etrusca, podrías confundirlo con una teja. Los arqueólogos creen que se guardaba en un ámbito religioso para preservar momentos sagrados de la comunidad.

Por qué los historiadores no son capaces de descifrar un calendario etrusco de hace 2.500 años

Lo más extraño de la tabla etrusca es que el escriba empleó una modalidad de escritura casi bustrofédica o serpenteante. Es decir, el comienzo de cada mes se escribió de derecha a izquierda y algunas líneas sucesivas fueron giradas 180 grados.

De haber estado colocada verticalmente, el sacerdote habría tenido que dar la vuelta a la cabeza o mover la tabla constantemente para continuar la lectura. Eso hace que lo más probable es que estuviera apoyada horizontalmente y que el lector pudiera desplazarse alrededor de ella.

Según la investigación, Some comment on the Tabula Capuana, lo más probable es que se hiciera poco después de la batalla de Cumas del año 474 a. C. Lo más difícil es que de momento no sabemos lo suficiente del idioma etrusco como para descifrarla al completo.

Qué sabemos de la ‘Tabula Capuana’ de la civilización etrusca

Las nueve líneas horizontales que dividen el texto permiten distinguir diez secciones. La interpretación más aceptada es que cada una correspondía a un mes, probablemente desde marzo hasta diciembre.

La ausencia de enero y febrero no demostraría que los etruscos desconocieran un calendario de doce meses. Por ejemplo, una explicación es que no eran relevantes en este calendario.

En las partes mejor conservadas encontramos referencias a abril, mayo y junio, además de días concretos relacionados con los idus.

En el calendario aparecen fiestas, lugares religiosos, sacerdotes, familias y divinidades como Lethams, Uni o Suri. También parece establecer qué acciones debían realizarse y qué ofrendas correspondían a cada celebración.

Aunque no lo sabemos a ciencia cierta, algunos términos etruscos se han interpretado como libaciones, animales sacrificados, grasa, regalos o lechones.