Los arqueólogos no dan crédito: encuentran un santuario romano secreto dedicado a la diosa Minerva escondido en una cantera de Cuenca
Un equipo de arqueólogos ha descubierto un santuario rupestre dedicado a la diosa Minerva en el interior de una antigua cantera en Carrascosa del Campo, en la provincia de Cuenca. El hallazgo, publicado en la revista científica Mantva por los investigadores Ángel David Martín Rubí y Rafael Martínez Sánchez, ha dejado a los propios expertos sin palabras por la excepcionalidad del emplazamiento y el estado de conservación del lugar.
El santuario está excavado directamente en la roca, en la zona de Campos del Paraíso, un área histórica de extracción del lapis specularis, el yeso transparente romano que se exportaba a todo el Imperio para fabricar ventanas y que convirtió esta comarca conquense en un centro económico durante la época romana. Las inscripciones y los elementos iconográficos encontrados apuntan a Minerva como deidad venerada en ese espacio.
Así era Minerva, la diosa romana cuyo santuario acaban de encontrar en Cuenca
Minerva formaba parte de la Tríada Capitolina junto a Júpiter y Juno, la coalición de dioses más importante de la religión del Estado romano, a la que se rendía culto en el gran templo de la colina Capitolina. Era la deidad de la sabiduría, la estrategia militar, las artes y los oficios técnicos. El poeta Ovidio la bautizó como la «diosa de las mil obras» por la enorme cantidad de gremios que se ponían bajo su protección.
A diferencia de Marte, que encarnaba la violencia bruta de la guerra, Minerva representaba la estrategia, la diplomacia y el valor reflexivo. Los generales le rezaban para obtener astucia en el campo de batalla. Era también la patrona universal de los oficios manuales y creativos: carpinteros, tejedores, pintores, escultores, médicos, poetas y maestros de escuela la invocaban para sus trabajos. En su evolución y sincretismo con la griega Atenea, se le atribuyeron además poderes de curación y protección del comercio.
Su asociación con un santuario excavado en una cantera encaja con ese perfil. Los trabajadores del lapis specularis y los comerciantes que se beneficiaban de su extracción tenían motivos concretos para buscar la protección de una diosa vinculada a los oficios técnicos y a la prosperidad económica.
La ubicación subterránea del santuario le habría conferido un carácter de intimidad y exclusividad, un espacio reservado para rituales específicos ligados al trabajo de la cantera.
Por qué el hallazgo del santuario de Minerva en Cuenca es excepcional para la arqueología romana
La mayor parte de los santuarios romanos conocidos se encuentran al aire libre o dentro de núcleos urbanos. Un espacio cultual completamente excavado en el interior de una cantera, dedicado a una deidad tan prominente de la Tríada Capitolina, no tiene paralelos conocidos en la Hispania romana. Eso es lo que ha dejado a los investigadores sin crédito: no es solo el hallazgo en sí, sino el contexto en el que aparece.
La provincia de Cuenca ya era conocida por su importancia económica durante el Imperio Romano gracias al lapis specularis. El santuario añade ahora una dimensión religiosa y social a ese legado: la actividad espiritual en la zona era más compleja de lo que se pensaba, con espacios dedicados a deidades concretas integrados directamente en el paisaje productivo.
Las inscripciones encontradas son fragmentarias pero reveladoras. Apuntan a devotos que buscaban el favor de Minerva, probablemente trabajadores o comerciantes vinculados a la extracción y el comercio de la roca.
Los arqueólogos continúan trabajando en la zona para determinar la extensión completa del complejo y establecer las diferentes fases de uso del santuario. Las autoridades locales evalúan las medidas de protección del yacimiento ante posibles expolios.