Los arqueólogos no dan crédito: descubren 18 tumbas del antiguo Egipto con «lengüetas» de oro
Las excavaciones en Marina El Alamein han sacado a la luz enterramientos de las épocas ptolemaicas y griega con amuletos de oro colocados en la boca de los difuntos
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Egipto vuelve a asombrar al mundo con un descubrimiento arqueológico que arroja nueva luz sobre las antiguas creencias funerarias. Un equipo de arqueólogos ha localizado 18 tumbas en la antigua ciudad de Marina El Alamein, en Egipto, en la costa mediterránea, donde aparecieron decenas de amuletos con forma de lengua elaborados en oro. Estas pequeñas láminas de oro fueron colocadas en la boca de algunos fallecidos porque los antiguos egipcios creían que les permitirían hablar ante el dios Osiris durante el juicio en el más allá. El hallazgo, que es considerado uno de los más relevantes de los últimos meses, aporta información inédita sobre los rituales practicados durante los periodos ptolemaico, romano y griego.
¿Por qué colocaban lenguas de oro?
Los expertos explican que el oro tenía un profundo significado religioso en el Antiguo Egipto. Era considerado «la carne de los dioses» por su resistencia a la corrosión y por su brillo, muy asociado a la inmortalidad. Por ello, algunas personas eran enterradas con una fina lámina de oro en forma de lengua para que pudieran hablar durante el juicio de Osiris, el dios encargado de decidir el destino del alma en la otra vida. Este ritual también permitía, según las creencias egipcias, recitar fórmulas sagradas y responder correctamente a las preguntas del tribunal divino.
En total se recuperaron 24 amuletos de este tipo, además de otros antiguos objetos funerarios que ayudan a reconstruir las costumbres religiosas de hace más de dos mil años.
Un yacimiento sorprendente
Las excavaciones se realizaron en Marina El Alamein, una antigua ciudad portuaria identificada con la histórica Leukaspis. Allí aparecieron once tumbas excavadas directamente en la roca, a varios metros de profundidad, y otras siete construidas con piedra caliza sobre la superficie. Los arqueólogos también descubrieron un enorme sarcófago de granito que permanecía sellado, restos óseos de humanos, un altar para ofrendas y fragmentos de una esfinge de yeso.
Entre los objetos recuperados destacan un amuleto del Ojo de Horus, monedas, ánforas y una pequeña estatua de la diosa griega Afrodita. La presencia de diferentes elementos egipcios junto a símbolos griegos confirma la intensa mezcla cultural que caracterizó a Egipto tras la conquista de Alejandro Magno y durante el dominio romano.