4 implacables asesinos en serie españoles
Todos recuerdan a Einstein, pero una mujer china cambió las leyes de la física en los años 50 y no le dieron el Nobel
Poca gente lo sabe, pero uno de los grandes escritores españoles del siglo XX nació en esta remota ciudad de Marruecos
Catedral de Jerez: historia y evolución a través de los siglos
La crónica negra de nuestro país guarda algunas de las historias más espantosas que se han conocido en el mundo. En España contamos con una serie de asesinos en serie que han pasado a los anales de la historia por sus atroces crímenes y su manera de actuar durante los asesinatos que cometieron.
Hemos hablado en alguna ocasión del mayor asesino en serie español de todos los tiempos, Manuel Delgado ‘el Arropiero’, que cuenta con el dudoso honor de haber matado a unas 48 personas, o por lo menos, eso confesó él mismo.
Pero existen otros nombres famosos de nuestro país que forman parte de esa cargada historia negra que tanto gusta a investigadores y curiosos.
La envenenadora de Melilla
Francisca Ballesteros nació en Valencia en 1969 y fue apodada por la prensa y los investigadores como ‘la envenenadora de Melilla’. La mujer comenzó a vivir en Melilla a finales de los años 80 junto a su marido, Antonio González.
Tuvieron tres hijos. Dos de ellos murieron en extrañas circunstancias, al igual que su marido, su madre y su padre.
Fue condenada a 84 años de prisión después de que toda su familia presentaran distintos signos de envenenamiento y fueran muriendo uno tras otro. El 6 de marzo de 2004 fue detenida y confesó el envenenamiento de sus tres hijos. Solo uno de ellos logró sobrevivir.
Los sectarios de Lorber
Herald y Frank Alexander se habían acercado a la secta de origen esloveno, Sociedad Lorber. Herald se creía el profeta, mientras que su hijo era mesías que venía para cambiar el mundo.
Cuando la policía comenzó a investigar sus prácticas sexuales con sus hermanas y madre, acabaron fugándose a Tenerife. Una vez en las islas acabaron asesinando a la madre a dos de sus tres hermanas. Los dos hermanos acabaron en un centro de salud mental.
‘El mataviejas’
José Antonio Rodríguez Vera se convirtió en violador y asesino en 1987. Durante este año y los primeros meses del 88, ‘el Mataviejas’, violó y asesinó a 16 mujeres con edades comprendidas entre los 60 y 90 años.
Una vez la policía logró detenerlo, ‘el Mataviejas’ confesó nueve de los 16 crímenes de los que se le acusó. En su confesión admitió que lo hizo porque las víctimas les recordaban a su madre, persona a la que odiaba. Acabó asesinado en la cárcel por otros presos.
Celador de Olot
Se convirtió en uno de los casos más conocidos de asesinos en serie españoles que no levantaban sospechas.
Un celador de Girona mató a once ancianos entre los años 2009 y 2011 envenenándolos con barbitúricos, insulina y pastillas. El celador de Olot sería condenado a 127 años de cárcel.
Su caso se convirtió en uno de los más mediáticos del país al conocerse su modus operandi y su frialdad a la hora de actuar contra los ancianos a los que cuidaba.
Lo último en Historia
-
Todos recuerdan a Einstein, pero una mujer china cambió las leyes de la física en los años 50 y no le dieron el Nobel
-
Poca gente lo sabe, pero uno de los grandes escritores españoles del siglo XX nació en esta remota ciudad de Marruecos
-
Hallazgo inédito: paran las obras del metro por el descubrimiento de huesos de mamuts de hace 11.000 años
-
Catedral de Jerez: historia y evolución a través de los siglos
-
Conmoción entre los arqueólogos tras encontrar el primer campamento de las legiones romanos en Frankfurt
Últimas noticias
-
El ‘fantasmal’ líder Jamenei tira de Ormuz para presionar y dice que el alto el fuego «no es el final de la guerra»
-
Pedro Sánchez es premiado por la fundación de la ONU tras organizarles el año pasado una cumbre en Sevilla
-
Guerra de Irán, EEUU e Israel, en directo | Última hora de los ataques, novedades y noticias de Donald Trump en vivo
-
Ni las Adidas Samba ni las Gazelle: Amelia Bono tiene las New Balance que no te vas a quitar esta primavera
-
Adif adjudicó la supervisión de la soldadura de Adamuz a una empresa amiga a la que ‘suspendió’ en materia de «calidad»