España
Juicio en el Tribunal Supremo

El teniente coronel Balas sobre la red Ábalos-Koldo-Aldama: «Tenían acceso total a las altas instancias»

La UCO sitúa al ex ministro como pieza imprescindible de la trama: "Sin Ábalos no habrían podido hacer casi nada"

El teniente coronel Antonio Balas, jefe de la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, ha declarado este lunes ante el Tribunal Supremo que la red presuntamente corrupta formada por el ex ministro de Transportes José Luis Ábalos, su ex asesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama disponía de una capacidad de penetración en las administraciones públicas que alcanzaba los más altos niveles del Estado.

«El acceso a las altas instancias es total», ha afirmado Balas en una jornada que ha marcado el inicio de la cuarta semana del juicio del caso mascarillas y que ha dejado al ex ministro visiblemente alterado en el banquillo de los acusados.

La sesión, celebrada en la Sala Segunda del Tribunal Supremo en Madrid, ha reunido a varios agentes de la UCO encargados de exponer las líneas maestras de la investigación que ha llevado a los tres acusados ante la justicia. Entre las pruebas presentadas, los agentes han detallado el uso de la palabra clave «café» para activar comunicaciones a través de teléfonos seguros, la compra de un chalé en La Alcaidesa (Cádiz) destinado al disfrute del ex ministro, y los pagos mensuales de 10.000 euros que Aldama habría realizado a Koldo García durante más de un año, incluso tras la salida de Ábalos del Ministerio de Transportes.

Balas ha descrito a los tres acusados con una precisión casi quirúrgica: Aldama es «el que paga», Koldo García actuaba como «alter ego» del ministro, y Ábalos era la pieza angular sin la cual «no habrían podido hacer casi ninguna de las cuestiones que emprendieron».

Ante la pregunta de la defensa del ex ministro sobre el papel de su cliente, la respuesta de la UCO ha sido lacónica y demoledora: «Es el que tiene la capacidad, es el que abre negocios, es el que tiene la capacidad de llevar a Aldama y sus socios a los que no pueden llegar. Es un miembro cualificado de la organización. Por eso cobra lo que cobra». La afirmación ha provocado que Ábalos comenzara a gesticular de manera notable desde el banquillo.

Los investigadores han situado el origen del triángulo en agosto de 2018, apenas dos meses después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, nombrara a Ábalos ministro de Fomento. Una primera comida selló la alianza entre las partes, de la que ya entonces se dejaron constancia en mensajes intervenidos: «Lo tienes a huevo para hacer cosas», dijo el hermano de Aldama, escolta del ministerio. La respuesta fue: «Ya te contaré lo que me ha pedido [Koldo]».

La trama, según la UCO, no se limitó a los contratos de mascarillas. Balas ha enumerado ante el tribunal una constelación de negocios y gestiones que incluyen un rescate —con interacciones directas con la entonces ministra de Economía, Nadia Calviño—, vínculos con República Dominicana y la polémica visita de la entonces vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, episodio que Balas ha calificado de clave para entender «la influencia y el poder que llegó a tener Aldama» sobre Koldo y, después, sobre Ábalos.

Como prueba, la UCO ha aportado una agenda elaborada por Aldama para organizar aquella visita, documento que según los investigadores contó con el visto bueno del ex ministro. Ábalos envió a Pedro Sánchez un whatsapp tras el envío del documento por parte de Aldama a Koldo. El ministro destacó a Koldo que «ya ves que no me ha dicho nada, pero al menos no pone pegas». El asesor decía entusiasmado: «¡Cuánto te quiero!».

Pruebas y cadena de custodia

Las defensas han intentado durante toda la jornada socavar la validez de las evidencias obtenidas, cuestionando la cadena de custodia de los dispositivos electrónicos incautados.

Los agentes han rechazado con contundencia cualquier insinuación de manipulación. «De ninguna manera se han podido manipular las evidencias», ha declarado uno de los peritos, añadiendo que las bolsas Faraday empleadas durante los registros impiden cualquier intervención externa. Sobre los audios incriminatorios de Koldo García, la conclusión ha sido categórica: «Son imposibles de manipular. La posibilidad de alterarla es cero».

Antonio Balas y otro agente de la UCO declarando en el Tribunal Supremo.

La abogada de Koldo García, Leticia de la Hoz, ha destacado que su cliente habría colaborado con la Guardia Civil como confidente, extremo que los agentes han esgrimido que ese extremo no lo tienen documentado.

Los agentes también han explicado por qué la entrada en el domicilio del exasesor se produjo con armas y por la fuerza: en conversaciones telefónicas intervenidas, Koldo había advertido que «se iba a liar a tiros» si los investigadores entraban en su casa.

La Fiscalía Anticorrupción pide 24 años de cárcel para Ábalos, 19 años y medio para Koldo García —aunque la acusación popular del PP eleva esa cifra a 30 para ambos— y 7 años para Aldama, beneficiado por su colaboración con la justicia. El miércoles, los tres acusados tomarán por primera vez la palabra ante el tribunal.

Balas ha construido durante años una reputación de investigador minucioso y letal, capaz de seguir el rastro del dinero allí donde otros no lo consiguen. Este lunes, en el Supremo, ha vuelto a demostrarlo.