'Caso Begoña Gómez'

Los técnicos de Red.es estaban hartos de las órdenes para amañar contratos: «Nos mandan cambios constantes, estoy hasta el moño»

Las bromas empleados de Red.es que amañaron el contrato: "¿No se puede alegar objeción de conciencia? jajaja"

Los técnicos de Red.es estaban hartos de las órdenes para amañar contratos: «Nos mandan cambios constantes, estoy hasta el moño»

Los emails corporativos de los empleados de Red.es recuperados por la UCO de la Guardia Civil no sólo documentan un presunto fraude en la adjudicación de contratos millonarios a favor del grupo Barrabés. Revelan también el desgaste humano de quienes tuvieron que llevarlo a cabo durante meses: técnicas cualificadas que recibían órdenes de subir notas para bajarlas al día siguiente, que reescribían informes para justificar decisiones ya tomadas por sus superiores, y que acabaron expresando su agotamiento con una franqueza que hoy es prueba en sede judicial.

El nuevo atestado del Grupo de Delincuencia Económica 3 de la UCO que desvela OKDIARIO en primicia ha recogido ese malestar con todo su crudeza.

El proceso de valoración de los expedientes 014 y 016, contratos de formación digital adjudicados a la UTE formada por Innova Next S.L.U. —empresa del grupo Barrabés— y The Valley por un valor superior a ocho millones de euros de fondos europeos, se prolongó desde octubre de 2020 hasta abril de 2021.

Seis meses en los que los evaluadores designados trabajaron bajo la supervisión de tres escalones jerárquicos que fueron imponiendo sucesivas revisiones de las notas.

El hartazgo fue creciendo conforme los meses pasaban y las instrucciones no cesaban. El 17 de febrero de 2021, después de recibir una nueva tanda de correcciones del director adjunto de Economía Digital, una escribió lo que ya no podía contener: «Avanzar en nada más resulta casi imposible con estas revisiones-valoraciones-cambios constantes».

«Lo que más me llama la atención es que por un lado tenemos que acortar y ser generales; por otro más preciso y detallado; por un lado subimos una puntuación que, al día siguiente, debe bajarse… En fin, que me resulta una locura incomprensible», desarrollaba.

Hartazgo total

No era una queja puntual. Era el resumen de un proceso que el propio atestado de la UCO describe como una inversión sistemática del método de valoración: en lugar de analizar las ofertas y asignar notas, se fijaban primero las puntuaciones objetivo —dictadas desde la dirección— y después se redactaban los textos para justificarlas.

El 9 de febrero de 2021, después de una reunión en la que dos técnicas recibieron instrucciones para modificar nuevamente las valoraciones, el intercambio entre ambas reflejó el límite al que habían llegado. Una de ellas escribió: «Qué jartera

Su compañera respondió: «Es que, de verdad, estoy hasta el moño de esto. Y nos mandan a revisar al alza esta oferta para ahora decir que las bajamos y a todas para no sé bien qué». La razón ahora se ve que era beneficiar a Barrabés, el amigo personal de Pedro Sánchez con el que veraneaba en Benasque (Huesca).

Una evaluadora de Red.es remató con una frase que resume toda la arbitrariedad del proceso: «No lo entiendo, con la que está cayendo y nosotras echando numeritos para que los superjefazos señalen con sus dedazos».

El esfuerzo acumulado durante meses de trabajo minucioso chocaba contra la evidencia de que ese trabajo era irrelevante. Las notas no las determinaba el análisis sino la dirección.

Una de ellas lo expresó con una imagen tan certera como descorazonadora: «A mí me parece un auténtico mamoneo después del panzón de leer y valorar. Si lo dicen desde el principio, me hago a la idea y hago lo que quieren y punto. Pero tanto trabajar para esto… me enerva el alma.»

Los correos de Red.es

El malestar no era sólo con el proceso sino con la distribución de responsabilidades. Las técnicas percibían que asumían el coste de ejecutar decisiones que no eran suyas, sin que nadie por encima de ellas respondiera de las consecuencias.

Así lo verbalizaron el 16 de marzo de 2021: «¿Sabes lo que te digo?, que lo deberían de hacer las jefas, que las va en el sueldo

La otra respondió que a ella no le compensaba en absoluto: «Ya te digo que a la que no le va en el sueldo es a mí, con congelación salarial de por vida y técnico junior». Una reivindicación laboral que paradójicamente ahora recoge la UCO. Una de las técnico de hecho ya está jubilada, indican los investigadores.

Esa misma jornada, una evaluadora reconoció haber estado tentada de plantarse: «Ayer estuve a puntito de soltarles que si tanto trabajo da la valoración que hemos hecho del C3 pues que lo hagan ellas y punto.» Y añadió, entre la resignación y la ironía: «Igual somos muy inútiles para este trabajo… no te digo».

Una empleada, que consideraba buenas ofertas que sus superiores querían hundir, lo resumió con desazón: «Por más que intento verlas con peores ojos, me cuesta horrores.»

Cuando todo terminó, los documentos de trabajo tampoco quedaron en orden. La UCO ha constatado que el intento de reescribir a posteriori las fichas de valoración para que fueran coherentes con las notas finales publicadas fracasó a medias: las adaptaciones «quedaron a medio camino, no siendo fieles ni a la valoración individual de los evaluadores ni a las calificaciones finales». Una chapuza total en un ente clave del Gobierno de España.

Meses de trabajo, cientos de correos, decenas de reuniones presenciales de las que no quedó rastro escrito, notas subidas y bajadas según el capricho de quienes firmaban los informes sin haberlos redactado. Y al final, ni siquiera el maquillaje fue limpio. Lo que sí quedó impoluto, con fecha, hora y remitente, fue el rastro de quienes lo padecieron y lo dijeron en voz alta pensando que nadie escuchaba.

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