Tragedia en Urda

El sindicato ferroviario pide el cese de todos los «paracaidistas» colocados en las cúpulas de Renfe y Adif

Quieren dimisiones "en plural" y, sobre todo, "un cambio en el sistema que ha ido degradando la red ferroviaria"

sindicatos, adif, renfe

Los trabajadores de la red ferroviaria española están en pie de guerra con el Ministerio de Transportes, y todo indica que las dos salidas que se han producido en las últimas 24 horas no van a ser suficientes para calmar las aguas. Tras consultar con los principales sindicatos del gremio, OKDIARIO ha constatado que todos mantienen abiertas tanto la vía de la movilización en la calle —las huelgas no se suspenden— como la judicial —las demandas presentadas siguen su curso— y algunos incluso piden más; concretamente, más cabezas de las cúpulas de Adif y Renfe.

Aunque haya sido con un sonado retraso, el cobro de las responsabilidades políticas ha empezado a materializarse; primero con la dimisión del ministro Óscar Puente, el pasado martes; y ya el miércoles con el cese del presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, por parte del flamante titular de Transportes, Carlos Cuerpo.

Para el Sindicato Ferroviario —organización que cuenta con delegados en los comités de empresa de las dos principales corporaciones públicas que gestionan la red férrea—, sin embargo, esto no es suficiente. Desde este grupo piden salidas en las cúpulas de «las dos empresas» (Adif y Renfe) para que la depuración de responsabilidades se extienda «al grupo» del ministro Puente.

Según explican fuentes del SF a este periódico, su postura es que «es necesario recuperar la dirección de las empresas con profesionales del ferrocarril», hecho que pasa por sustituir a los «paracaidistas» -léase, un advenedizo impuesto por una cúpula política-, añaden, en referencia a la colonización que han sufrido los consejos y órganos directivos de las compañías públicas ferroviarias durante las dos últimas legislaturas por parte de perfiles vinculados políticamente al PSOE y sus socios.

El recuento de cargos afines que están haciendo los medios en los últimos días ya suma varias decenas, en una praxis ejecutiva que alcanzó su paroxismo con la colocación de Koldo García como consejero de Renfe Mercancías, la filial del grupo público encargada del transporte de bienes.

Unos son más verbales que otros, pero lo cierto es que el encono se extiende a todos los principales sindicatos del sector. En una votación que salió adelante por unanimidad el pasado martes en el comité de empresa de Adif, UGT, CCOO, el Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF) y la Confederación General del Trabajo (CGT) acordaron convocar una huelga para el próximo 17 de noviembre, una a la que se han sumado los maquinistas de Renfe (a través del sindicato Semaf) y que sigue a los dos días de paros que este sindicato había convocado —antes del accidente en Urda, por cierto— para el 10 y el 12 de noviembre.

Y a esto se suma una ofensiva en los juzgados a cuenta de las ya célebres filtraciones de los audios que recogían parte de las conversaciones mantenidas entre el centro de control de Adif y los dos convoyes siniestrados minutos antes del choque en Urda. El Sindicato Alternativa Ferroviaria (Alferro), el Sindicato de Circulación Ferroviario y CCOO ya han presentado sendas demandas, y ayer UGT fue un paso más allá al interponer una querella contra Adif.

Preguntados por este periódico, desde la sectorial ferroviaria de UGT aseguran que ellos quieren dimisiones «en plural» y, sobre todo, «un cambio en el sistema que ha ido degradando la red ferroviaria hasta llegar a este punto». «De nada sirve cambiar cromos mientras la base siga siendo la misma», añaden. Fuentes del Sindicato de Circulación Ferroviario, por su parte, afirman que siguen esperando «que se depuren el resto de responsabilidades que correspondan, tanto técnicas como organizativas y de gestión». Y esto incluye «las filtraciones», puntualizan.

Como ya se ha avanzado, a los trabajadores les sobran los motivos para exigir responsabilidades a Adif, a Renfe y al Ministerio, pues Urda no ha sido más que la última desgracia de un annus horribilis que empezó con las muertes de 46 personas en Adamuz (Toledo) y de un maquinista en Gelida (Barcelona) en sendos accidentes y continuó, ya el pasado mes de octubre, con una serie de acusaciones cruzadas entre Renfe y los maquinistas después de que estos últimos decidieran no ir a trabajar durante los peores momentos de las tormentas de otoño que se sucedieron en varias zonas de Levante.

Sin embargo, las filtraciones de los ya célebres audios del centro de control han añadido a esta historia un componente de malicia que los sindicatos no están dispuestos a dejar pasar. Hay que recordar que esos documentos, que alimentaban la teoría del error humano, fueron publicados por medios afines al Ejecutivo apenas unas horas después de que el ministro Puente dejara caer por primera vez que parte de la responsabilidad del accidente podía estar en un operario en concreto.

 

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