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Jean Arnault, el hijo pequeño de Bernard que redujo un 80% la colección de relojes de Louis Vuitton para conquistar a los coleccionistas

Jean Arnault. (Foto: Cortesía)
Ana Márquez

Con 27 años, Jean Arnault ocupa un puesto estratégico en el imperio de lujo de su padre, Bernard Arnault. El menor de los cinco hijos del presidente de LVMH dirige la división de relojería de Louis Vuitton, donde lidera la renovación de las colecciones y una transformación que busca situar a la firma francesa en el mapa de la alta relojería. Un objetivo ambicioso para una marca cuya fama internacional se ha construido, sobre todo, alrededor de sus bolsos, accesorios y prendas de moda.

Su trayectoria profesional comenzó a tomar forma lejos de los talleres suizos. Antes de incorporarse plenamente al negocio familiar, estudió Ingeniería Mecánica en el Imperial College de Londres y completó un máster en Matemáticas Financieras en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). También tuvo una breve experiencia en McLaren Racing, donde realizó unas prácticas de ingeniería durante el verano de 2018. Una etapa ligada a su interés por la mecánica y la Fórmula 1 que acabaría conectando con su pasión por los relojes.

En 2021, con apenas 22 años, asumió responsabilidades en la división relojera de Louis Vuitton. Primero estuvo al frente del marketing y el desarrollo de producto y, posteriormente, pasó a dirigir el área. Su reto era cambiar la percepción de una categoría que hasta entonces tenía un peso reducido dentro de la firma y convencer a los coleccionistas más exigentes de que Louis Vuitton podía competir en un terreno dominado por casas históricas de la relojería suiza.

Para conseguirlo, Arnault optó por una estrategia poco habitual: reducir drásticamente el número de referencias y concentrar los esfuerzos en piezas de mayor calidad técnica y artesanal. La colección se recortó alrededor de un 80%, mientras la compañía reforzaba sus equipos y sus capacidades de fabricación. La idea era dejar atrás una oferta más amplia y apostar por una selección de relojes mecánicos con acabados cuidados, complicaciones y una identidad propia.

Una de las piezas centrales de este proyecto es La Fabrique du Temps, la manufactura suiza que Louis Vuitton adquirió en 2011 y que cuenta con dos figuras de referencia, Michel Navas y Enrico Barbasini. Bajo la nueva dirección, la firma ha profundizado en su integración de los procesos de producción y ha incorporado especialistas procedentes de algunas de las grandes casas relojeras. La apuesta por la artesanía se aprecia en trabajos como el esmaltado, el grabado, el guilloché y el desarrollo de movimientos propios.

 

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El Tambour presentado en 2023 marcó uno de los grandes puntos de inflexión. Su diseño más estilizado, el brazalete integrado y el movimiento mecánico desarrollado por la manufactura propia reflejaban el cambio de rumbo. A partir de ahí llegaron otros proyectos, como Tambour Convergence y Tambour Convergence Guilloché, que han despertado el interés de aficionados y coleccionistas.

Arnault también ha querido abrir Louis Vuitton a la relojería independiente. La colaboración con Akrivia y el lanzamiento del Premio Louis Vuitton para Creadores Independientes son parte de esa estrategia, que busca apoyar a nuevos talentos y reforzar la posición de la marca dentro del sector. A ello se suma la recuperación de nombres históricos como Daniel Roth y Gérald Genta, dos firmas vinculadas a la alta relojería que han encontrado una nueva etapa bajo el paraguas de La Fabrique du Temps.

 

 

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