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Joaquín Sabina (77 años), cantautor español: «Siempre he vivido en casas separadas por menos de 200 metros de distancia la una de la otra. No me he aburguesado, pero tengo una buena casa»

Joaquín Sabina es uno de los cantantes más famosos de su generación

El artista comparte su vida con su mujer, Jimena Coronado

La vida de Sabina siempre ha estado ligada al barrio de Lavapiés

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Joaquín Sabina en un concierto. (Foto: EP)

Joaquín Sabina ha cambiado los grandes escenarios, los hoteles y los viajes constantes por una vida mucho más tranquila. Después de despedirse de las grandes giras, el cantautor disfruta de una etapa en la que la lectura, la escritura y la pintura ocupan buena parte de su tiempo.

A sus 77 años, comparte su hogar en el centro de Madrid con su mujer, Jimena Coronado, en una vivienda que refleja buena parte de su personalidad y en la que guarda algunos de sus mayores tesoros. Entre ellos destacan los libros, los objetos antiguos y los recuerdos acumulados durante décadas.

La vida de Joaquín Sabina siempre ha estado estrechamente ligada a Madrid. Aunque nació en Úbeda (Jaén), estudió en Granada y pasó una etapa de su juventud en Londres, fue la capital española la ciudad en la que terminó encontrando su lugar. Allí desarrolló buena parte de su carrera musical, conoció a algunos de sus compañeros fundamentales y encontró la inspiración para canciones que forman parte de la memoria de todos.

En la actualidad, el artista vive con Jimena Coronado, de 57 años, en un dúplex situado en el entorno de Tirso de Molina y Lavapiés. No es casualidad que haya elegido precisamente esta zona para establecer su residencia. Sabina siempre ha mostrado una especial predilección por los barrios del centro, sus mercados, sus teatros y sus establecimientos tradicionales.

De hecho, en una entrevista concedida a Elle explicó que sus diferentes viviendas siempre habían estado muy cerca unas de otras. «Siempre he vivido en casas separadas por menos de 200 metros de distancia la una de la otra», confesó.

Una casa llena de recuerdos

Quienes han tenido la oportunidad de conocer el interior de su vivienda han descubierto un espacio muy alejado de las casas minimalistas y decoradas siguiendo las últimas tendencias. En realidad, el hogar de Sabina es una especie de museo personal en el que conviven objetos de procedencias muy diferentes.

Relojes, muñecas, frascos antiguos de farmacia, juguetes de hojalata, instrumentos musicales, imágenes religiosas y fotografías forman parte de una colección que ha ido creciendo con el paso de los años. También hay recuerdos relacionados con el mundo taurino y piezas de artesanía latinoamericana que reflejan los numerosos viajes que han marcado su trayectoria.

El propio cantante ha explicado en alguna ocasión su particular relación con estos objetos. «Tengo espíritu de chamarilero, me gusta coleccionar objetos que a menudo no tienen ningún valor, pero sí alma», señaló.

En otro reportaje, publicado por la revista peruana Cosas en 2015, también pudo verse parte de su universo doméstico. En aquella ocasión, la vivienda mostraba elementos de artesanía latinoamericana, un piano, numerosos libros y hasta trajes de luces.

Los libros, su gran inversión

Si hay algo que destaca especialmente en la casa del cantautor es su biblioteca. Los libros ocupan un lugar privilegiado y constituyen una de sus colecciones más cuidadas. No son simples elementos decorativos, sino compañeros de una vida dedicada a la creación y a la búsqueda constante de nuevas historias.

Sabina ha reconocido que, con el paso del tiempo, su relación con la literatura ha adquirido todavía más importancia. «A estas alturas de mi vida, soy también mejor lector que compositor. Ayer llegué a las cuatro de la mañana, y me puse a leer a Quevedo y luego a componer», explicó.

Entre las piezas más especiales de su colección literaria destaca un ejemplar original de Víctor Hugo. Su afición por los libros raros también ha tenido un coste económico considerable, aunque el artista nunca ha ocultado que es uno de los placeres en los que más dinero ha invertido.

En una entrevista con Esquire, Sabina habló con naturalidad de su situación económica y de las comodidades que ha podido permitirse después de tantos años de carrera. «No me he aburguesado, pero tengo una buena casa, otra en Cádiz para pasar los meses de agosto, y he ganado dinero. Por cierto, en lo que más dinero me he gastado es en libros raros», aseguró.

El final de las grandes giras

El cambio más importante en la vida de Sabina durante los últimos meses ha sido su despedida de los grandes recorridos musicales. El 30 de noviembre de 2025, el artista puso fin a su gira Hola y adiós con un concierto en el Movistar Arena de Madrid. Aquella actuación cerró una etapa de casi medio siglo de carrera sobre los escenarios y puso punto final a una rutina marcada por los desplazamientos, los ensayos y las actuaciones.

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Joaquín Sabina en un concierto. (Foto: EP)

Su trayectoria comenzó discográficamente con Inventario, publicado en 1978. Después llegaron trabajos fundamentales como Malas compañías, Física y química y 19 días y 500 noches, discos que terminaron consolidando su posición como uno de los grandes cantautores españoles.

Sigue escribiendo y componiendo

Aunque ha decidido abandonar las grandes giras, Sabina no ha anunciado el final de su actividad creativa. De hecho, ha reconocido que todavía tiene material para seguir trabajando. En una conversación con RTVE aseguró que tenía «5 o 6 canciones» y que escribiría más.

La música comparte ahora protagonismo con otras actividades que siempre han formado parte de su vida, como los sonetos, la lectura y la pintura. Además, la publicación de Hola y adiós (En directo) ha permitido conservar el recuerdo de su último concierto madrileño, con una selección de 20 canciones interpretadas durante aquella actuación.