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Sánchez rescata el «No a la guerra» y el «trío de las Azores» para coger oxígeno electoral

"No vamos a ser cómplices de algo malo para el mundo" por "miedo a represalias de alguno", asegura Sánchez

El presidente atribuye a Trump "jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha rescatado el «no a la guerra» y el «trío de las Azores» para coger oxígeno electoral. Así se ha expresado el líder socialista este miércoles en una declaración institucional desde La Moncloa por la escalada de tensión tras las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la posición del Ejecutivo socialista contraria el ataque de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní.

«No se puede responder a una ilegalidad con otra, así empiezan los grandes desastres de la humanidad», ha subrayado el jefe del Ejecutivo en un discurso grabado, sin periodistas y, por tanto, sin preguntas.

Sánchez ha comenzado expresando «la solidaridad del pueblo español con los países atacados ilegalmente por el régimen de Irán», entre los que ha destacado Chipre, miembro de la Unión Europea bombardeado por el régimen de los ayatolás como represalia al ataque estadounidense.

Sánchez ha llamado a «estar preparados» incluso para «una guerra larga con numerosas bajas y con consecuencias graves», también «en términos económicos».

Sánchez ha comparado el rechazo del Gobierno socialista al ataque de EEUU a Irán asegurando que la postura es «la misma» que ha mantenido «en Ucrania o en Gaza».

«Quiebra del derecho internacional»

En primer lugar, se ha opuesto a la «quiebra del derecho internacional» que protege «especialmente a los más indefensos». Segundo, ha negado que el mundo sólo pueda «resolver sus problemas a base de conflictos». Y, por último, ha llamado a «no repetir los errores del pasado».

El presidente español ha recuperado el lema que los socialistas acuñaron para la oposición que José Luis Rodríguez Zapatero ejerció contra el ex jefe del Gobierno José María Aznar: «No a la guerra». Sánchez no ha ocultado que está desenterrando un eslogan de 2004. «El mundo, Europa y España ya han estado aquí antes; hace 23 años, otra administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio», ha asegurado Sánchez en alusión a la Guerra de Irak.

El líder socialista ha descrito las consecuencias de aquella guerra como la «mayor oleada de inseguridad que ha sufrido nuestro continente desde la caída del muro de Berlín». «Generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo Oriental y un incremento generalizado de los precios de la energía y por tanto también de la cesta de la compra», ha lamentado.

«Regalo del trío de las Azores»

«Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos de entonces: un mundo más inseguro y una vida peor», ha asegurado en alusión a la reunión que Aznar tuvo junto al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el primer ministro británico, Toni Blair. En aquella cita se trató la presunta existencia de armas de destrucción masiva en Irak y esos países valoraron la intervención militar en el país asiático.

Sobre la ofensiva conjunta de EEUU e Israel contra Irán, Sánchez ha asegurado estar «en contra de este desastre». «Es absolutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar de paso los bolsillos de unos pocos», ha criticado en alusión a Trump.

Sánchez ha enumerado las acciones que va a tomar su Gobierno ante este ataque y las respuestas del régimen de los ayatolás. Primero, «asistiendo a los españoles y españolas que se encuentran en Oriente Medio» para que regresen al país. Además, el Gobierno socialista asegura que «está estudiando escenarios y posibles medidas para ayudar a los humanos, a los trabajadores, a las empresas, a los autónomos y que puedan mitigar los impactos económicos de este conflicto». En tercer lugar, ha ofrecido «recursos diplomáticos» a los países de la región que «abogan por la paz». Por último, ha exigido «un cese de las hostilidades y una resolucióan diplomática de esta guerra».

«Tenemos que exigir la resolución a Estados Unidos, a Irán y a Israel para que paren antes de que sea demasiado tarde», ha advertido. El dirigente español ha expresado que «no se puede responder a una ilegalidad con otra» porque, en su opinión, «así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad». «No podemos jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas», ha recalcado.

«La pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás, nadie lo está, desde luego no lo está el pueblo español y, por supuesto, tampoco el gobierno de España», ha subrayado. La pregunta que Sánchez cree que hay que hacerse es si se está «o no del lado de la legalidad internacional y por tanto de la paz».

No actuará «por el miedo a represalias»

«Mosotros repudiamos al régimen de Irán, que reprime, que mata vilmente a sus ciudadanos, particularmente a las mujeres, pero al mismo tiempo rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política», ha incidido.

A ojos del presidente, esta posición no es «de ingenuos»: «Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia, creer que las democracias o el respeto entre naciones brotan de las ruinas o pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar».

«No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses simplemente por el miedo a las represalias de alguno», ha asegurado en alusión a las presiones de Trump para apoyar la ofensiva de EEUU sobre Irán.

«En momentos como este nos sentimos más orgullosos que nunca de ser españoles», ha zanjado. Sánchez ha asegurado que su posición se alinea con la Constitución española, los principios funcionales de la Unión Europea, la carta de Naciones Unidas, el derecho internacional y con la paz y la existencia pacífica entre países.

El ataque de EEUU e Israel a Irán

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque con bombardeos aéreos y lanzamientos de misiles contra Irán. Fruto de esa ofensiva, mataron al ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de la dictadura de Irán desde 1989, murió como consecuencia de ese ataque.

En una primera reacción a través de la red social X, antes Twitter, Sánchez se mostró contrario a esa intervención: «Rechazamos la acción militar unilateral de EEUU e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil». «Rechazamos igualmente las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria», añadió. El presidente español añadió posteriormente que era una decisión «peligrosa, injustificada y fuera de la legalidad internacional».

Por esta posición, Teherán agradeció a Sánchez su posición a través de la Embajada  del régimen iraní en España: «Irán reconoce plenamente y respeta esta posición, que está en consonancia con el Derecho Internacional».

Las tensiones entre Estados Unidos y España se elevaron cuando, en vista de la posición del Gobierno socialista, 11 aviones militares cisterna estadounidenses desde las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) hacia otras instalaciones europeas utilizadas por la nación norteamericana. Sin embargo, la realidad es que ni Washington preguntó al Gobierno de Sánchez, ni éste se negó a nada.

En medio de esta escalada de tensión entre ambos países, Trump aseguró este martes que el Ejecutivo socialista era «un aliado terrible». «Vamos a cortar todos los tratos comerciales con España», añadió.

El mandatario norteamericano aseguró que los miembros del Gobierno español «no son amistosos». «No tienen nada que necesitemos. Tienen gran gente, pero un mal liderazgo. Les he dicho que cortemos todo con ellos», advirtió Trump.

El presidente incluso dejó entrever su poder estratégico sobre las bases estadounidenses en territorio español: «Podríamos usar esas bases si nos diera la gana», señaló.

Apenas unos minutos más tarde, La Moncloa despreció estos ataques y aseguró que «España cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados y diversificar cadenas de suministro».

El Ejecutivo español recordó a la administración de Trump que si quiere revisar los pactos deberá hacerlo «respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU».

A esta postura se sumó la Comisión Europea. El portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Olof Gill, dijo que espera «que Estados Unidos cumpla sus compromisos en virtud de la Declaración Conjunta». «La Comisión siempre garantizará la plena protección de los intereses de la Unión Europea», subrayó.