Sánchez prepara un indicador para maquillar el PIB añadiendo la «economía de la felicidad»

PIB
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.
Carlos Cuesta

La crisis se ceba con España, los Presupuestos Generales del Estado se alejan aún más y día a día de la realidad, la inflación se dispara y Sánchez diseña una peculiar estrategia: la de enmascarar esa realidad del PIB bajo un indicador que edulcore el nuevo debilitamiento económico bajo supuestos cálculos que evalúen el “progreso justo”, el “bienestar económico”, el avance “social” y hasta la mejoría “medioambiental de la ciudadanía”. Todo un amasijo de teóricos datos para conseguir presentar ante la opinión pública un indicador que contradiga el frenazo económico.

El Gobierno ya ha retorcido el dato del PIB anual recientemente con un nuevo dato diario, un cálculo que muchos economistas recibieron con abierto escepticismo. Y ahora pretende poner la guinda a esa estrategia de estadísticas con claro sesgo político por medio de un nuevo indicador. Uno que se presenta bajo la bandera de un lema: “Más allá del PIB”.
El boceto de ese nuevo indicador ha sido ya elaborado y plasmado por el PSOE en un documento registrado en el Congreso y que hoy publica OKDIARIO.

En ese boceto se destaca que los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 representa el mayor proyecto político del siglo XXI. Se afirma que es “un proyecto político elaborado para el desarrollo de las personas, cuidar nuestro planeta, poder alcanzar niveles de prosperidad y fortalecer la paz universal y la justicia social”. Y que, todo ello, avala “la introducción de nuevos indicadores que puedan medir las anteriores variables” para “generar una aproximación más exacta del progreso de las sociedades donde vivimos”.

Para Pedro Sánchez, por lo tanto, esta medición cobra más importancia que el PIB. De hecho, se presenta bajo el lema “más allá del PIB”. Y es que, para el presidente y doctor en Economía “en la teoría económica clásica, según se fue generalizando la idea de que mayores niveles de renta y riqueza se traducían en mejores condiciones de vida, se hizo depender el bienestar de las mejoras del poder adquisitivo”. De hecho, “durante décadas, ha existido un consenso sobre la utilidad de Producto Interior Bruto (PIB) como medida óptima del crecimiento económico”.

Pero el PSOE quiere revolucionar el mundo de la estadística económica porque, según sus tesis, «cada vez hay más evidencias que ponen de manifiesto que el crecimiento económico de un país no es sinónimo de igualdad y de reparto equitativo de su riqueza». Por eso, el partido de Sánchez considera que existe una “necesidad de desarrollar mejores métricas para evaluar los efectos en las economías y en la sociedad”.

Para el PSOE, el objetivo político no es el de generar riqueza y rentas, sino el de “generar sociedades más prósperas, que fortalezcan el desarrollo económico y social para toda la ciudadanía” y hay un “debate abierto en todo el mundo sobre cómo medir el progreso, el bienestar y la sostenibilidad”. Los socialistas dan un triple salto mortal e incorporan en su boceto de estadística nada menos que “la economía de la felicidad, que cuestiona la riqueza como variable explicativa primordial del bienestar, y el avance de sus resultados empíricos, centrados en el descubrimiento de los determinantes macroeconómicos y microeconómicos de la felicidad, para distintos colectivos, países y momentos temporales”.

Porque para el partido de Pedro Sánchez, “la clave es el cuestionamiento de la riqueza como variable explicativa primordial del bienestar”. Hay que concebir “la existencia de la economía por y para las personas, con el fin de mejorar los niveles de bienestar, tanto individual como colectivo”. Los socialistas aseguran que su invento no es aislado: “En este sentido, existe un consenso sobre la necesidad de desarrollar nuevos indicadores económicos en instituciones como la OCDE, el Banco Mundial o Eurostat, sobre la necesidad de actualizar las herramientas analíticas para medir adecuadamente el progreso, el crecimiento potencial y la resiliencia económica, teniendo en cuenta la sostenibilidad, desde el punto de vista económico y financiero, pero también medioambiental y social”.

Y es que, el partido del presidente y doctor Sánchez ha llegado al convencimiento de que “el PIB no es un instrumento perfecto, lo que no significa que haya que eliminarlo como indicador de crecimiento económico, puesto que es una medida objetiva consensuada y comparable para todas las economías, sino que hay que revisarlo para convertirlo en una mejor métrica del tamaño real de la economía y complementarlo con indicadores sobre la distribución de los recursos, para evaluar si se hace en términos sostenibles y equitativos”.

El PIB, variable fundamental

Porque “el PIB es una variable fundamental para medir el desarrollo económico, pero no tiene la capacidad de reflejar aspectos esenciales como la distribución equitativa o la sostenibilidad medioambiental, entre otros factores que determinan el bienestar de un país, y sus debilidades e insuficiencias han quedado de manifiesto más que nunca durante la pandemia de la COVID-19”, añaden los socialistas.

Por todo ello, el PSOE quiere que la Comisión Mixta de planificación y estrategia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible reclame a su propio Gobierno que de la orden para que “el Instituto Nacional de Estadística” analice “las iniciativas existentes en la actualidad con el enfoque «Más allá de PIB» y elabore una propuesta para diseñar una iniciativa similar al caso español”. Y que elabore, “con el Consejo Superior de Estadística, nuevas métricas y nuevos indicadores económicos y sociales que tengan en cuenta el progreso justo, seguro y duradero, priorizando el bienestar económico, social y medioambiental de la ciudadanía, alineado con la Agenda 2030, con el enfoque de Coherencia de Políticas para el Desarrollo Sostenible y en especial con la contribución al Marco de Indicadores para el Seguimiento de la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030”.

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