España
Pacto con Bildu

Sánchez ha acercado al País Vasco a 21 etarras con delitos de sangre durante la negociación con Bildu

  • Luz Sela
  • Periodista política. En OKDIARIO desde 2016. Cubriendo la información del Congreso de los Diputados. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela. Antes, en COPE, ABC Punto Radio y Libertad Digital.

Desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa -gracias a una moción de censura que fue apoyada por Bildu- los gestos hacia la formación proetarra han sido constantes. Pero nunca tan evidentes como ahora, en plena negociación de unos Presupuestos vitales para el presidente socialista. Esos gestos se evidencian en el acercamiento de presos de ETA, una reivindicación básica del partido de Arnaldo Otegi. Pero, sobre todo, en el significado de esos traslados: hasta 21 terroristas con delitos de sangre se han visto beneficiados por esta medida en apenas dos meses.

El pasado 16 de septiembre, el vicepresidente Pablo Iglesias inició los contactos con Bildu para su apoyo a las cuentas del Estado. La cita se llevó a cabo en la sede de la Vicepresidencia, y no constaba en la agenda oficial. Iglesias se reunió con los dirigentes de Bildu en el Congreso -Mertxe Aizpurua, la portavoz, y el adjunto, Oskar Matute- y constató la buena disposición de los de Otegi. La estrategia se entendió como un intento del líder de Podemos por mantener sus posiciones en el Ejecutivo, consolidando el bloque de la investidura.

Una semana después, en concreto el 23 de septiembre, era ya la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, la que se reunía con Bildu para explorar el apoyo a las cuentas.

El diálogo dio sus frutos y, el pasado 11 de noviembre, el líder de Bildu, Arnaldo Otegi, anunció que su formación «salvo sorpresa» -que no contemplaba- votaría a favor de los Presupuestos. Ese anuncio se ha confirmado ya en dos votaciones, la de enmiendas totales y parciales. Dos trámites superados que permiten que la tramitación de los Presupuestos siga adelante.

Etarras sanguinarios

Precisamente, ese día -11 de noviembre- se conoció el traslado de uno de los presos más simbólicos de ETA, Mikel Azurmendi, terrorista condenado por el asesinato en 1998 del concejal del PP de Sevilla Alberto Jiménez-Becerril y su mujer. También se trasladó a su pareja, condenada por la misma causa.

Este jueves, día en que el texto del proyecto de las cuentas públicas superó el trámite de enmiendas parciales en la Comisión de Presupuestos del Congreso -con el voto a favor de Bildu- se informó de cinco nuevos acercamientos. Entre ellos, el sanguinario José Javier Arizcuren Ruiz, Kantauri, considerado autor material de una quincena de asesinatos y quien ordenó matar al concejal socialista Fernando Múgica. Jefe de los «comandos ilegales» de ETA, en su historial consta además, entre otros, haber ordenado el asesinado de Jiménez-Becerril. También quiso matar al Rey Juan Carlos y se le considera autor del atentado con bomba en Madrid que mutiló a Irene Villa.

Desde que Sánchez es presidente del Gobierno, se han producido 115 acercamientos, según el registro de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). 21 han sido trasladados a cárceles vascas, según el recuento de la AVT. No obstante, la mayoría de acercamientos se producen a cárceles más próximas a esa comunidad autónoma, como Logroño, Zaragoza, Cantabria o Asturias.

31 de esos terroristas tienen delitos de sangre en su historial. Pero eso, como se demuestra, no es impedimento para que el Ejecutivo de Pedro Sánchez les haya concedido beneficios penitenciarios.

Esa cifra se ha visto además incrementada espectacularmente desde que el Gobierno considera a Bildu como interlocutor prioritario para sus Presupuestos. Desde el 16 de septiembre, 21 etarras con delitos de sangre han sido trasladados a cárceles vascas o más cercanas al País Vasco.

Excarcelaciones

El fin de la política de dispersión es una de las grandes reivindicaciones históricas de la formación proetarra Bildu. No obstante, según avisó el propio Otegi, los acercamientos de los últimos meses «llegan tarde y son del todo insuficientes». «Ahora mismo, mantener la dispersión de los presos no tiene sentido. Hay que intensificar los movimientos en este sentido. Nosotros no queremos mártires, queremos sacar a la gente de la cárcel», expuso, rotundo. También se negó a rechazar los homenajes a etarras, asegurando que «se recibe a un vecino que ha pasado muchos años en la cárcel».

Otegi ya avisó justo antes de la negociación con el Gobierno de que su formación reclamaría «una política penitenciaria ordinaria», en lugar de la política de «excepción» que, en su opinión, se sigue aplicando a los presos de ETA.

Envalentonado por el papel principal que el Gobierno otorga a su partido, el dirigente proetarra manifestó esta semana que su apoyo a los Presupuestos forma parte de «un proceso» para «alcanzar la república vasca». El diputado de Bildu Arkaitz Rodríguez ya aseguró también que iban a Madrid «a tumbar definitivamente el régimen».