El PDeCAT tiene problemas de tesorería: sus empleados aún no han cobrado la nómina de diciembre
En el Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT) las cosas no van bien. Este martes, su presidente, Artur Mas, abandonaba el barco en vísperas de una sentencia que afecta al partido antecesor, Convergència Democràtica de Catalunya, que obligará a CDC a abonar millones de euros por su lucro en el Caso Palau de presunta financiación irregular.
Por el banquillo de los acusados pasó el ex tesorero de Artur Mas, Daniel Osácar y al partido, los tribunales, le pidieron una fianza de 3,3 millones de euros que depositó con bienes patrimoniales. A todo ello cabe sumar que las arcas del partido están vacías y que los trabajadores de la casa, que ya se sometieron a un ERO (Expediente de Regulación de Ocupación) en enero de 2016, no cobran las nóminas a tiempo.
Con una fuerte tensión interna, provocada por la división entre partidarios y detractores del funcionamiento de Carles Puigdemont, o lo que es lo mismo, entre cercanos a Junts per Catalunya o fieles al PDeCAT, las aguas en el cuartel general de los demócratas, en la calle Provenza de Barcelona, bajan revueltas.
Desde la gerencia intentan calmar a los trabajadores prometiéndoles cobrar la nómina de diciembre en los próximos días, cuando se reciba el pago de las cuotas de los asociados, pero tal como comentan algunos trabajadores, hasta que no tengan el ingreso en el banco, no se creerán ninguna promesa. En las últimas horas, de momento, ya han recibido la paga doble de Navidad.
Los trabajadores están a nómina de la antigua Convergència Democràtica de Catalunya, que es quien recibe y gestiona las subvenciones de los grupos municipales hasta 2019 y de los altos cargos que pagan un ‘impuesto revolucionario’ por ocupar sus puestos.
Ahora, con los buenos resultados de Junts per Catalunya, coalición formada por CDC y PDeCAT, los demócratas esperan recibir una inyección económica que les permita reestructurar su deuda, ya que uno de los puntos del pacto de la coalición con el equipo de Puigdemont era qué las subvenciones las recibiría el PDeCAT.
Y es que el partido liderado por Marta Pascal y David Bonvahí, que se fundó hace año y medio, no tiene absolutamente nada, ni dinero ni patrimonio. Su sede central en Barcelona, a la que se mudaron desde hace un año y en venta por tres millones de euros desde el pasado verano, cuando el Consejo Nacional del partido aprobó la venta, forma parte del patrimonio de CDC que se podría ver afectado ahora por la sentencia del Caso Palau. Otras quince sedes del partido propiedad de CDC, las de Amposta, Barcelona, Castelldefels, Figueres, Granollers, Capellades, Lleida, Mataró (2), Móra d’Ebre, Reus, Sant Boi de Llobregat, Tarragona, Tortosa i Sant Feliu de Llobregat también están embargadas y forman parte del patrimonio que depositó Convergència ante el juez para hacer frente a la fianza del caso Palau.
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