España
EXCLUSIVA

OKDIARIO capta a los padres de Sánchez en La Mareta con camarero, escolta y coche oficial mientras 10.000 inmigrantes ilegales asedian Ceuta

OKDIARIO ha captado a los padres de Pedro Sánchez disfrutando de La Mareta, un verano más, junto a Begoña Gómez y sus hijas, Ainhoa y Carlota Sánchez Gómez mientras 10.000 marroquíes mantienen invadida Ceuta. Pedro Sánchez Hernández y Magdalena Pérez-Castejón, los padres del presidente del Gobierno, son ya habituales de los veranos familiares en Lanzarote desde que su hijo decidiera cambiar las tradicionales vacaciones en su apartamento de Mojácar (Almería), como solían antes de llegar a La Moncloa, por la residencia real de La Mareta, en Lanzarote.

«Mojácar, siempre Mojácar», dijo Pedro Sánchez antes de ser presidente del Gobierno al preguntarle por un lugar para viajar. Desde que descubrió La Mareta, en la primera Navidad en La Moncloa, en 2018, los Sánchez se han apuntado, cada año, al «gratis total» de La Mareta, que pertenece a Patrimonio Nacional. No sólo los padres de Sánchez disfrutan de La Mareta cada verano. El año pasado también fueron el hermano de Begoña Gómez y su mujer, a cuya boda en La Rioja, Pedro Sánchez y Begoña Gómez fueron en Súper Puma desde Madrid, recién nombrado él presidente del Gobierno.

Los padres de Sánchez

La rutina de los padres de Sánchez en Lanzarote se cumple un día más en el verano presidencial de La Mareta, como ha podido comprobar OKDIARIO. Destacan los almuerzos familiares. Es un verano algo especial para la familia Sánchez, éste de 2026. No por la crisis de Ceuta y la insoportable vida de los 84.000 ceutíes invadidos por Marruecos, sino porque los Sánchez han tenido que adaptar sus vacaciones a las notorias y crecientes dificultades de movilidad del padre del presidente del Gobierno.

En las imágenes captadas por OKDIARIO puede verse al padre de Pedro Sánchez asomarse a la terraza principal del palacete. El padre de Sánchez permanece un buen rato disfrutando de las impresionantes vistas al mar. Sus ojos quedan colgados en el horizonte. Enfrente sólo ve mar porque su hijo, el presidente, ordenó una zona de exclusión marítima frente a La Mareta para evitar la mirada de curiosos desde los barcos.

El día es ventoso y el mar ha estado picado. Un día más de viento en Costa Teguise en este verano de 2026. La familia Sánchez no ha bajado a las rocas a bañarse en la playa privada de la que disfrutan. Está cayendo ya la tarde y el padre de Sánchez decide sentarse en la terraza. Un camarero uniformado de La Mareta (similar a los captados por OKDIARIO el año pasado sirviendo a los Sánchez) se acerca a él, solicito y con gesto gentil. Algo hablan. El camarero se retira. Al cabo de unos minutos, vuelve y sirve una bebida al padre de Sánchez antes de retirarse después de una leve reverencia.

Ainhoa y Carlota

La luz se desvanece en La Mareta. El día está acabando. El padre de Sánchez sigue disfrutando de la terraza. Carlota, la hija pequeña del presidente, aparece y le da un abrazo. Las más atentas con los abuelos son las niñas, Ainhoa y Carlota. OKDIARIO ya lo comprobó al asistir a la graduación de Ainhoa, la hija mayor de Sánchez, en Bristol y en su viaje de vuelta a Madrid en avión comercial. Ainhoa y Carlota no escatimaron muestras de atención a sus abuelos a diferencia de la cierta frialdad, de aquellos días al menos, de Sánchez y Begoña Gómez. En Lanzarote, la tónica de las nietas con sus abuelos es la misma: muy cariñosas.

Carlota habla con su abuelo en la terraza principal de La Mareta. Se agacha, le da un abrazo y desaparece. Ainhoa y Carlota acompañan a sus abuelos en sus desplazamientos en Lanzarote, siempre usando agentes y coches de escolta. Casi siempre es la misma persona; un agente muy amable, sobre todo con el padre de Sánchez para ayudarle a subir y bajar del vehículo que usan. La madre de Sánchez se muestra más fría en general con todo el mundo. Magdalena Pérez-Castejón es todo carácter, como ha podido comprobar OKDIARIO estos días.

Camareros uniformados

Carlota desaparece de la terraza de La Mareta y aparece la madre de Sánchez por un lateral con una larga camisola blanca. Se acerca a su marido, hablan un rato y se vuelve por donde ha venido. El padre de Sánchez se levanta y vuelve a la barandilla de la terraza a colgarse con las vistas. Ya anochece. En el piso de arriba, una de las dos habitaciones con baño de la residencia real, las luces de la terraza se han encendido. En el piso de abajo, a ras de rocas, una camarera de La Mareta también uniformada recoge los enseres de tumbonas y sombrillas.

La Mareta cuenta con acceso directo al mar, dos piscinas y un lago. Aparte de las dos habitaciones con baño del edificio principal, hay 10 bungalows para invitados y personal de servicio. La Mareta fue un regalo del rey Hussein de Jordania al Rey Juan Carlos que la Familia Real usó pocas veces, más en Navidad que en verano. Allí murió el 2 de enero de 2000, Doña María de las Mercedes, abuela del Rey Felipe.

Cada movimiento de la familia Sánchez en las terrazas es seguido por los escoltas que rodean La Mareta y, en particular, por el que se pasa de guardia todo el día justo debajo, en las rocas. Al guardia civil le han puesto una sombrilla que no llega a la categoría de «refugio climático», la última necedad del Gobierno que Sánchez presentó en julio mientras España se quemaba de cabo a rabo, miles de ciudadanos se quedaban sin sus casas y miles de agricultores y ganaderos lo perdían todo o casi todo.

El último verano de Begoña Gómez

Sí, para los Sánchez, este verano es especial por los problemas de movilidad del padre del presidente; para Begoña Gómez también lo es por otra razón. Va a ser su último verano antes de ser juzgada por los delitos de tráfico de influencias y malversación. Un jurado popular determinará a lo largo del próximo invierno si es culpable o inocente de los delitos de corrupción de los que se le acusa.

Para los Sánchez, entendidos los Sánchez de la manera amplia que venimos explicando, incluidos los parientes de Begoña Gómez, éste puede ser en general su último verano en La Mareta. Si Sánchez no retrasa con alguna artimaña legal las elecciones de julio de 2027, todo apunta a que, el año que viene, de volver a La Mareta, Sánchez lo haría como presidente en funciones, camino de ser desalojado de La Moncloa por PP y Vox.