La juez de la Audiencia abronca a Iglesias por cómo se sienta delante del tribunal del ‘caso Dina’: «Las piernas así no»
Iglesias ha vuelto a cruzar las piernas tras la reprimenda y el tribunal no ha vuelto a intervenir
Pablo Iglesias ha protagonizado este miércoles un momento sorprendente en la Audiencia Nacional durante la tercera jornada del juicio del caso Dina-Iglesias, cuando la magistrada presidenta del tribunal, Teresa Palacios, le ha recriminado públicamente la postura con la que se sentaba ante el tribunal. «Las piernas así aquí no», le ha espetado la juez, en una escena que ha llamado poderosamente la atención en la sala.
El ex líder de Podemos y ex vicepresidente segundo del Gobierno ha acatado la indicación, ha descruzado las piernas, pero acto seguido, segundos después, las ha vuelto a cruzar, sin que el tribunal haya vuelto a intervenir.
La jornada, celebrada en la sede principal de la Audiencia Nacional en Madrid, ha reunido como declarantes al propio Iglesias y a su ex asesora Dina Bousselham, quienes comparecen en calidad de presuntos perjudicados. También han testificado varios periodistas relacionados con la difusión del material intervenido.
El juicio indaga sobre el recorrido que tuvo la tarjeta telefónica de Bousselham desde que le fue sustraído el móvil en 2015 hasta que parte de su contenido apareció publicado en medios de comunicación.
El único acusado que permanece en el banquillo es el comisario jubilado José Manuel Villarejo, para quien la Fiscalía Anticorrupción solicita cinco años de cárcel por un delito de descubrimiento y revelación de secretos, además de una indemnización de 5.000 euros para Bousselham y de 1.000 euros para Iglesias.
Declaración de Iglesias
Iglesias ha explicado ante el tribunal que el presidente del Grupo Z, Antonio Asensio, le convocó en su despacho para entregarle un material que, según le indicó, pertenecía supuestamente a su pareja. El ex vicepresidente ha relatado que acudió porque le creyó, pero que al ver el contenido comprobó que no era de su pareja sino de una asesora. Según ha reconocido, lo guardó siendo quizás «paternalista», con la intención de evitarle el dolor a ella. Contenía fotos con poco ropa, según ha reconocido Bousselham.
«Me dieron una especie de pendrive y a través de un USB entró en el ordenador», ha declarado Iglesias, quien ha precisado que estuvo «10 ó 15 minutos» examinando el contenido que le mostró el señor Asensio.
Al ser preguntado por si eran correctos los mensajes en los que se leía la expresión «le azotaría hasta sangrar», ha respondido afirmativamente. Cuando se le ha cuestionado si vio que dichas capturas de pantalla de mensajes controvertidos estaban en una carpeta de «Enviados», ha contestado que «han pasado 10 años» y que le «costaría» precisarlo.
Iglesias ha negado categóricamente haber participado en la destrucción de la tarjeta de memoria SD que contenía las fotografías de Dina. También ha rechazado haber dado instrucción política alguna a su equipo jurídico: «En ningún caso», ha respondido cuando se le ha preguntado si ordenó reabrir el caso incorporando la parte mediática contra OKDIARIO.
Sobre cuándo tuvo conocimiento de que el material del móvil de Dina había caído en manos de periodistas, Iglesias ha sido rotundo: «Supe que ese material estaba en manos de periodistas cuando OKDIARIO publicó esas noticias», y ha añadido que supo que estaba en ordenadores de Villarejo «cuando salió en prensa». «Es público», ha apostillado, aunque ha reconocido que no recuerda las fechas exactas.
La contradicción de Bousselham
La declaración de Dina Bousselham también ha deparado un momento de especial relevancia para el desarrollo del juicio. La ex asesora y el que fuera su pareja en ese momento han coincidido en que ambos visitaron un Ikea y que esa misma tarde denunciaron el robo del móvil.
Según ha relatado, el presunto hurto se produjo cuando regresaron de vivir en Bruselas a Madrid, tras trabajar en el Parlamento Europeo con los primeros eurodiputados de Podemos.
Sin embargo, Bousselham ha incurrido en una contradicción con respecto a versiones anteriores del procedimiento: en otras fases del caso había declarado que jamás pudo ver el contenido de la tarjeta porque se había estropeado, pero este miércoles ha sostenido que accedió a ella durante cinco minutos antes de que se volviera inaccesible.
Antecedentes del caso
El origen del caso Dina-Iglesias se remonta a noviembre de 2015, cuando Bousselham denunció el robo de su teléfono móvil. Según los técnicos policiales que han declarado en sesiones anteriores, la información encontrada en los dispositivos intervenidos en el domicilio de Villarejo en 2017 —dos pendrives y un disco duro con las carpetas tituladas ‘Dina 2’ y ‘Dina 3’— data de entre el 9 de diciembre de 2015 y el primer semestre de 2016. Las noticias con ese contenido se publicaron en julio de 2016.
El cotejo policial ha confirmado que los pantallazos difundidos en prensa son «absolutamente coincidentes» con los hallados en casa del comisario, incluyendo detalles como el porcentaje de batería o la cobertura del teléfono.
El juicio continúa su curso con más testificales previstas. Lo que empezó con el robo de un móvil en las inmediaciones de un Ikea lleva ya una década enquistado en los tribunales.
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