España
Invasión en Ceuta

El Gobierno mete a los invasores de Ceuta en una nave junto a las viviendas de los militares: «Nuestras hijas están aterradas»

La nave se está adecuando con urgencia para albergarlos, pero los afectados claman que se busque otro lugar

Las familias sienten terror porque se están cometiendo violaciones, allanamientos de morada y apuñalamientos

El Gobierno de Pedro Sánchez pretende meter a los invasores de Ceuta en una nave junto a las viviendas de los militares, pared con pared. Y las parejas e hijas de los militares están «aterradas». «Sentimos terror, se están cometiendo violaciones y apuñalamientos», declaran a OKDIARIO desde el colectivo, formado por mujeres y hombres, denunciando «la decisión de la Delegación del Gobierno de alojar a los ilegales en el viejo almacén militar».

Se trata de vecinos de la barriada ceutí de Otero, un barrio militar conocido como «Villa Capona», donde viven efectivos de tropa, marinería y suboficiales junto a sus familias. Unos militares que llevan desde la invasión patrullando las calles de Ceuta para dar seguridad a sus vecinos. Y ahora temen por la de sus propias familias.

Los militares no pueden alzar la voz ni movilizarse contra esta decisión o cualquier otra, pero sus familiares y asociaciones sí, que van a tratar de impedirla de todas las formas posibles. «No los queremos aquí», sentencian indignados sus parejas, tanto mujeres como maridos, criticando esta decisión  que han conocido esta misma semana. La nave «se está adecuando de forma urgente para albergarlos».

«La nave en cuestión tiene un patio exterior y subiéndose a una escalera, los ilegales tendrían acceso a las viviendas, donde tenemos a nuestras hijas e hijos durmiendo», relatan los afectados, mostrando la «gran preocupación» que hay entre las familias.

Tienen miedo a que los ilegales del asalto masivo se metan en sus domicilios, como ocurrió la pasada semana a una vecina. Un caso que fue sonado: el sujeto no sólo allanó su vivienda, sino que se metió en su cama en calzoncillos estando ella durmiendo, según ha denunciado la perjudicada. Por fortuna, quedó sólo en un susto, con este individuo detenido y expulsado del país.

Este mismo jueves, los familiares de los militares se han movilizado a las puertas de la instalación clamando para que no se convierta en un centro de inmigrantes. «Vecinos, venid, por favor. Tenemos que unirnos por la seguridad y la convivencia de nuestro barrio», rezaba el cartel de la convocatoria.

La concentración tuvo lugar a las siete de la tarde y congregó a un centenar de afectados. «Aquí no», corearon.

Concentración de familias afectadas por esta decisión.

Denuncia de ATME

Ha sido la Asociación de Tropa y Marinería (ATME) quien ha puesto pie en pared dando voz a los afectados públicamente. «Otra vez son los militares los que salen mal parados de las decisiones políticas», declara indignado a OKDIARIO Marco Antonio Gómez, presidente de la asociación, destacando que todo lo que sea perjudicar a las familias de los militares y a sus compañeros tendrá una respuesta contundente desde su asociación.

Se pronuncia así en relación a que «los militares son siempre utilizados como una ONG de manera gratuita y perjudicando sus intereses».

«Como hay mucha inseguridad en Ceuta, las familias de nuestros compañeros simplemente salen de sus casas con sus hijos a los portales de las viviendas a que les dé el aire, y la plaza linda con ese local. Y sin ningún tipo de seguridad, porque pueden escaparse del patio y acceder a las viviendas de los militares», señala Gómez.

Esta asociación ha presentado una batería de preguntas al Ministerio de Defensa en relación a este tema. Pide que aclare quién ha tomado esta decisión y por qué pretenden alojar a los ilegales en estas instalaciones, en vez de en el antiguo hospital militar.

Temor a violaciones y okupaciones

Los afectados piden que se busque «un lugar más adecuado». «La gente tiene miedo y teme por la seguridad de sus familias, y también a que les okupen sus inmuebles, como ya está pasando en Ceuta e informaron los propios vecinos a la ministra de Defensa en su reciente visita a Ceuta», relata Marco Antonio Gómez.

Además de este «grave problema», a raíz de la invasión y que los militares estén dedicados a la ciudad, acuartelamientos pequeños han quedado sin seguridad propia porque no hay personal para cubrir esas tareas de vigilancia, según ha podido saber este diario. Y en algunos de ellos viven militares.

Mientras el Gobierno habla de «normalidad», la ciudad autónoma sigue siendo un polvorín. De los 80.000 invasores aún permanecen entre 8.000 y 11.000 y los índices de delincuencia están subiendo. Los policías están recibiendo a diario llamadas de agresiones sexuales a niñas y mujeres marroquíes a manos de sus compañeros de asalto.

Este jueves, policías y guardias civiles intervinieron ante una violación en la Avenida de Lisboa, tras el aviso de unos vecinos de que varios marroquíes estaban agrediendo sexualmente a una compatriota. Un episodio que se saldó con un detenido, ya que otros implicados lograron huir, al igual que la víctima. Otro de los sucesos tuvo lugar en el barrio San José, donde unos vecinos evitaron que un ilegal fuera apuñalado por dos de sus compatriotas.

Incluso los agentes están sufriendo agresiones a manos de los ilegales: desde fracturas de dedos a patadas, arañazos y pedradas, como ha denunciado el sindicato Jupol.

Las pruebas de los ataques a los agentes.

«Tengo miedo, he tenido que coger un cuchillo», fueron las desgarradoras palabras de una vecina de Ceuta este miércoles a la ministra de Defensa, Margarita Robles, suplicándole entre lágrimas que no «abandone» a la ciudad autónoma.

Ahora son los familiares de los militares quienes le piden que interceda para que se dé marcha atrás a esta polémica decisión y no alojen en esta nave a los invasores.

Recientemente, Defensa mejoró el menú de los militares de Ceuta tras la denuncia de OKDIARIO y han pasado de tomar bocadillo de mortadela a lentejas y pollo. En esa ocasión también fue ATME quien dio la voz de alarma denunciando las raciones minúsculas y la birria de comida que recibían sus compañeros, así como las jornadas maratonianas que realizaban, de 14 a 16 horas, descansando apenas dos horas entre turnos.

Una situación a la que también se le puso fin, pasando a trabajar ocho horas, tener ocho de descanso y otras ocho de alerta. Sin embargo, desde el colectivo sostienen que necesitan refuerzos de fuera de Ceuta, que están deseando ir a ayudar.

El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha denunciado que la ciudad autónoma «está cada día peor» y exige más implicación al Gobierno central. Reclama un «mando único» para gestionar la situación.

Como ha informado recientemente OKDIARIO, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desplegó 33.400 policías y guardias civiles por el eclipse mientras la frontera de Ceuta fue sostenida sólo por 60 guardias civiles el día de la invasión, pese a los avisos. Este jueves, en su visita a la ciudad, ha recibido una monumental pitada y gritos de «cobarde», «traidor» y «dimisión».